sábado, 11 de octubre de 2008

Las casas de apuestas siguen esperando la regulación

España - Las primeras casas de apuestas legales en España abrieron sus puertas la pasada primavera en Madrid y País Vasco. La Generalitat espera a que estas dos experiencias, bajo modelos distintos de regulación, ofrezcan sus primeros resultados para sacar adelante el proyecto de ley. Los contactos entre la Administración y las empresas apuntan a un modelo de libre concurrencia, pero con garantías de solvencia.
No se trata sólo de jugar. Cuando la recaudación fiscal de las comunidades autónomas cae por la crisis económica, incrementar los ingresos con el 10% del negocio de las casas de apuestas deportivas es un pellizco que la Generalitat no quiere dejar escapar. Sin embargo, José Miguel Escrig, secretario de la Conselleria de Economía y responsable autonómico para el juego, no quiere precipitarse. Los modelos de Madrid y País Vasco no llevan un año en marcha y todavía hay que ver como ruedan.
Aunque el borrador de la ley valenciana debía estar a punto el pasado verano y ser aprobada entre los meses de noviembre y diciembre, fuentes de la conselleria aseguran que desde la pasada primavera no hay novedades y la materia sigue en estudio. De todos modos, desde hace dos años, representantes de la Administración valenciana se han ido reuniendo con algunos de las principales empresas del negocio del juego españolas y extranjeras.
A la espectativa
Fuentes conocedoras de estos encuentros apuntan que la intención del Gobierno valenciano es seguir el modelo de libre concurrencia de empresas que ha fijado Madrid, en contra de la concesión de un número limitado de licencias que presenta el modelo vasco. En un principio, el reglamento permitiría las apuestas sobre acontecimientos deportivos, bien sobre el resultado del partido o sobre el primer jugador que marque, pero podría ampliarse a otras modalidades.
Los requisitos exigidos por la Generalitat para obtener una licencia pasarían, entre otros, por carecer de deuda tributaria y contar con una fianza de seis millones de euros, o de 12 millones si no se suscribe un seguro por 10 millones de euros. Este último es el aspecto más criticado por las empresas ya que consideran excesivo y sólo abre la puerta del negocio a las grandes empresas.
Entre las mejor situadas en la Comunitat Valenciana para beneficiarse de este modelo se encuentran las compañías Cirsa y Orenes (responsable del Casino de Castellón). Ambas conocen el mercado local y estaría interesadas en desarrollar casas de apuestas específicas o ampliando la oferta de juego de sus casino y bingos.
Bien dispuesta para desarrollarse en este área en la Comunitat está Codere, aunque por el momento su presencia en el territorio se limite al negocio de las máquinas recreativas. El otro principal operador del negocio del juego en la Comunitat es el grupo de capital valenciano Acrismatic. Centra su actividad en el Casino del Mediterráneo, en Villajoyosa y Torrevieja y en la fabricación y comercialización de máquinas de premio. Es el único que no dispone de instalaciones de juego (casino, bingos o salas de juego) en el extranjero.
Así, en Madrid, las primeras compañías que han puesto en marcha sus casas de apuestas han sido Victoria, Intralot Iberia, Sportium y Bwin Interactive Entertaiment. La primera de ellas está formada por dos multinacionales: la española Codere, empresa de la familia Martinez Sampedro y de Recreativos Franco, además de por William Hill, primera casa de apuestas del Reino Unido. A ellas se sumó para la licencia en el País Vasco Gabascar, presidida por la mujer del restaurador Karlos Arguiñano, María Luisa Ameztoy.
Alianzas a lo grande
También Sportium es el resultado de una alianza internacional, formada por la multinacional con sede en Tarrasa Cirsa (propietaria en la Comunitat Valencia del Casino Monte Picayo y del de Gandía) y la británica Ladbrokers. Sin presencia española quedan las propuestas de la griega Intralot Iberia (bajo la marca OE Apuestas) y Bwin.
En el caso del País Vasco, se ha optado por la concesión de tres únicas licencias, otorgadas por el Departamento de Juegos y Espectáculos del Gobierno Vasco. Sólo una de ellas cuenta con accionistas foráneas. Esta excepción es Garaipen Victoria Apustuak, la misma empresa Victoria de Codere, William Hill y Gabascar, también presente en Madrid.
Las otras dos beneficiarias, Ekasa y Teleapostuak, están formadas, en el primer caso, por operadores vascos de juegos de azar y destacados frontones, mientras que la segunda la constituyen las web de información sobre resultados de pelota vasca y juegos tradicionales, Asegarce (también vinculada a Karlos Arguiñano) y Egursport. Diversos responsables de empresas dedicada al negocio del juego han criticado este reparto, en el que consideran que no se ha tenido suficientemente en cuenta la experiencia en este tipo de actividades.
La aplicación de este modelo en la Comunitat Valenciana tropieza con la falta de un entramado de apuestas como el que existe en los frontones de pelota vasca, más profesionalizado que el de los trinquetes de pelota valenciana. Aunque, claro, "nadie nace sabiendo", alegan los partidarios de este otro modelo.
Según distintos conocedores de la actividad, las salas de apuestas es un negocio de medio y largo plazo, en función de lo que tarde en popularizarse. Además, a diferencia del Reino Unido o Francia, no hay oferta ni costumbre de seguir las carreras de caballos o de galgos, que se celebran por decenas al día, las grandes fuentes de ingresos de las salas. El futbol, el baloncesto o la Fórmula Uno tendrán que ser los principales banderines de enganche en España.
Pese a todo, el de las salas de apuestas es un negocio al que pueden sacarle rendimiento la Administración incrementando sus ingresos, y las empresas, que no atraviesan uno de sus mejores momentos. Sólo en 2007 los valencianos jugaron en casinos, bingos y máquinas recreativas (máquinas B) 2.379 millones de euros, un 12,42% más que el año anterior, según el Informe Anual del Juego del Ministerio del Interior.
A pesar del habitual crecimiento de este negocio en tiempos de crisis, no todas las áreas han aumentado por igual. Mientras que se jugó un 16,81% más en los casinos y un 15,30% en las maquinas recreativas (que significan dos tercios del negocio), los bingos concluyeron hace tiempo su edad de oro. El pasado año, sus ingresos crecieron un 2,84%, frente al incremento del 4,3% de la inflación.
Este año, la previsión de la Generalitat es que continúe esta tendencia a la baja. Los ingresos por actividades relacionadas con el juego en 2008 alcancezarán 414,37 millones de euros, frente a los 417,18 millones que se presupuestaron en 2007, un 0,7% menos.
Fuentes conocedoras del negocio califican esta previsión de optimista, ya que la oferta actual de juegos (casinos, bingos y máquinas) ha dejado de coincidir con los gustos del público actual, más interesado con otros procedimientos más cómodos y menos reflexivos, como las apuestas por internet y por el móvil.
Aunque la normativa madrileña abre la posibilidad de desarrollar también esta última modalidad, la previsión es seguir con los procedimientos actuales (operando desde el Reino Unido o Malta) hasta que se coordine su regulación entre el Gobierno central y las comunidades autónomas, lo que ofrecería mayor seguridad jurídica y mercados que superen los límites regionales. Pera esa ya es otra guerra.
Fuente: elboletin

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