domingo, 28 de septiembre de 2008

Vinculan a McCain y a su equipo con afición al juego

USA - Al senador John McCain estaba yendo bien. En la habitación reservada para quienes apuestan fuerte en el Casino FoxWoods Resort en Connecticut, lanzó fichas de 100 dólares en la mesa de dados. Cuando la maratónica sesión terminó a eso de las 2:30 am, el senador de Arizona y su comitiva salieron con miles de dólares en ganancias.
Jugador de toda la vida, McCain toma riesgos, tanto dentro y fuera de la mesa de apuestas. Lanzaba dados esa noche no muy distante de su fallida precandidatura presidencial en el 2000, en la cual fue derrotado por la base evangélica del Partido Republicano, que se opone a los juegos de azar. McCain estaba apostando en un casino que él supervisaba como integrante del Comité de Asuntos Indios del Senado, y apostaba con el cabildero representante del casino, según varios colaboradores de McCain.
La visita había sido organizada por el cabildero, Scott Reed, quien trabaja para los Mashantucket Pequot, tribu que ha contribuido fuertemente a las campañas de McCain y convertido a Foxwoods en el segundo mayor casino en el mundo. Con ellos se encontraba Rick Davis, el actual director de campaña de McCain. Esa noche de buena suerte simbolizó no tan sólo el gusto de McCain por las apuestas, sino también la cercana relación que ha forjado con la industria del juego y sus cabilderos a lo largo de los 25 años de su carrera en el Congreso.
Habiendo sido dos veces director del Comité de Asuntos Indios, McCain ha hecho más que cualquier otro miembro del Congreso por diseñar las leyes que rigen los casinos estadunidenses, ayudando a transformar el alguna vez letárgico negocio del juego indio en un gigante de 26 mil millones anuales con 423 casinos en todo el país. El senador ha sido alabado como impulsor del desarrollo económico y el autogobierno en las reservaciones.
“Uno de los padres fundadores del juego indio” es como calificó a McCain Steven Light, profesor de la Universidad de Dakota del Norte e importante experto en juegos indios de azar.
Las facciones de la tan competida industria del juego en busca de ventaja han descubierto que les conviene cultivar relaciones con McCain o contratar a alguien que las tenga, según análisis de más de 70 entrevistas y miles de páginas de documentos.
En Washington McCain se presenta a sí mismo como alguien de espíritu independiente en quien los intereses especiales no han influido, refiriéndose recientemente a los cabildeadores como “aves de rapiña”. Pero en su campaña actual, más de 40 recabadores de fondos y asesores de primer nivel han cabildeado o trabajado para diversos intereses del juego al azar, incluyendo casinos tribales y de Las Vegas, compañías de lotería y proveedores de póquer por internet.
Cuando los reglamentos que estudiaba el Congreso amenazaron en el 2005 los planes de un casino que tenía una tribu californiana, McCain ayudó a no afectar a la tribu. El cabildeador de ésta, que no tenía experiencia previa en la industria del juego, llevaba casi 20 años de amistad con McCain.
Ese año en Connecticut, cuando una tribu quería abrir su tercer casino en el estado, personal del Comité de Asuntos Indios asesoró a los cabildeadores que representaban a quienes se oponían al casino, según muestran e-mails y entrevistas. Los colegas de McCain en Connecticut estaban en contra al casino propuesto, el cual hubiera reducido la participación de los Pequots en el mercado.
McCain se negó a ser entrevistado. En respuestas por escrito a preguntas, el personal de su campaña dijo que el senador se hallaba “justificadamente orgulloso” de su récord en la regulación del juego indio.
Fuente: Jo Becker y Don Van Natta Jr - The New York Times

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