México - Advierten que la obsesión por el juego puede dejar a una persona en bancarrota, llevarlo a delinquir para conseguir dinero, o bien causarle un divorcio y tener serios problemas con su trabajo. Se llama ludopatíaPuso una moneda en la hendidura, escuchó cuando cayó y empezó a jugar. Aplastó unas cuantas veces los botones cuadrados de la máquina tragamonedas hasta que ganó.
¡Qué suerte!, con 25 centavos obtuvo en menos de un minuto 15 dólares y, entonces, “no más”, dijo, “me voy a comer gratis”.
Una historia, sin más complicaciones, de alguien que por diversión se acercó a jugar en las maquinitas de Las Vegas y terminó sano y salvo. Nada parecido a la tormentosa vida de un ludópata.
La ludopatía es un trastorno de la conducta y del control de impulsos. Es una patología por el juego, una obsesión por jugar y por apostar dinero que puede llegar a consecuencias graves, tanto para el jugador, como para su familia.
Esta perturbación puede dejar al jugador en bancarrota y llevarlo a delinquir para conseguir dinero y seguir jugando, o bien causarle un divorcio y tener serios problemas con su trabajo.
Puede ser tan fuerte la atracción por el juego, que la alimentación, el sexo o las relaciones sociales pasan a un plano secundario.
Una ludópata acudió con su psicólogo para descubrir que algo andaba mal: su atracción por los juegos de apostar empezó a convertirse en el centro de su vida.
Frente al tragamonedas, la vida parecía color de rosa y las preocupaciones simplemente se diluían como el aire.
Cuando no podía ir a jugar por razones de trabajo, la mujer llegó al extremo de dar dinero y enviar a su hermana a las maquinitas para jugar, mientras ella pudiera deshacerse de sus ocupaciones y alcanzarla frente al tragamonedas.
Era paciente del psicólogo Francisco Barrios, quien ha atendido éste tipo de adicciones en varios pacientes y ha conocido a otras tantas personas que ni siquiera se dan cuenta de que son ludópatas.
“Es muy difícil que un ludópata acepte que tiene este padecimiento, porque normalmente ve su afición al juego como una forma de pasarla bien”, explicó Barrios.
Dijo que un ludópata puede ser aquel que se obsesiona por cualquier tipo de juego en el que pueda apostar dinero, desde una lotería hasta los casinos.
“Una de las condicionantes para que a alguien se le pueda considerar un ludópata es el hecho de que tenga interés en arriesgar dinero, lo cual conlleva a una gran excitación, que aumenta conforme la cantidad que se está arriesgando es mayor”, ahondó.
Para darse cuenta de que existe el problema, hay que reconocer cuando se ha llegado al grado de invertir demasiado tiempo en pensar en el juego, en planear cómo obtener más dinero para apostar y en cómo puede compensar las desventajas frente a los competidores.
Pero ¿cuánto es demasiado tiempo? Cuando empiezan a verse afectadas las actividades cotidianas de la persona, como el trabajo o la escuela; se ven afectados los ingresos económicos; y cuando las relaciones humanas enfrentan conflictos, porque se desatiende a la familia.
Un jugador tiene la firme convicción de que recuperará el dinero perdido, al menos eso es lo que muestra como una forma de auto-justificación al comportamiento, porque en el fondo sabe que no está haciendo lo correcto.
Publicidad
“Es una segregación de adrenalina muy fuerte, al momento de estar apostando y poner en riesgo tu dinero”, describió el psicólogo.
La ludopatía es un trastorno reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
‘VOY CON MI COMPADRE’
Una de las prácticas más comunes de un jugador es la mentira.
El psicólogo, quien trabaja dentro del Sistema DIF de Nuevo Laredo, advierte que los ludópatas se enfrascan en una mentira tras otra para poder dar rienda suelta a sus impulsos y tratar de saciar la irritabilidad que siente cuando no esté jugando o apostando.
“Si tiene la prohibición o no tiene dinero, entonces se siente molesto o frustrado, porque no lo está desempeñando. Cuando lo hace, siente una gran excitación, un gran alivio, y ese es su verdadero impulso”, explica Barrios.
Entre las mentiras más comunes que un ludópata dice es que fue con su compadre o comadre; que se fue de compras a Laredo, Texas; que tuvo que ir a cambiar algo que compró y no le quedó; que fue a comprar el mandado; o que fue a pagar los recibos del agua, la luz o el teléfono.
El psicólogo dijo que el problema no son los casinos y otros lugares de juego, sino el vacío que busca llenar con eso la persona, pues al no encontrar máquinas tragamonedas, seguramente buscará cualquiera otra adicción.
Aunque el dinero es el centro de la actividad, la ludopatía puede afectar a ricos y pobres, así como es igualmente probable en hombres que en mujeres, sólo que los varones inician éste trastorno en la adolescencia, mientras que las mujeres lo hacen entre los 20 y 40 años de edad.
Existen jugadores ocasionales, que pueden llegar a la ludopatía, la cual puede tener relación con cualquiera otra adicción, como el caso del alcoholismo, tabaquismo o drogadicción.
En su afán por conseguir dinero a costa de lo que sea, el ludópata puede llegar a robar, y empezará con su propia familia, porque, en caso de que sea descubierto, sabe que está protegido y es más difícil que lo vayan a denunciar.
“Si es muy grave su trastorno, va a buscar la forma de hacerse de dinero para apostarlo, y puede llegar incluso a delinquir, quizá a cometer robos, porque, aunque no es precisamente el móvil de ésta persona, necesita de hacerse de recursos para seguir jugando”, refirió Barrios.
Este trastorno puede controlarse, y la mejor forma de atenderlo es con terapias individual y grupal, sólo que en ciudades pequeñas como Nuevo Laredo, los grupos de ayuda a éste tipo de pacientes no existen, aseguró el psicólogo Francisco Barrios.
El sitio más cercano para una terapia grupal es Monterrey, en donde se encuentra el grupo Primer Paso de Jugadores Anónimos, pero aquí en Nuevo Laredo existen opciones de atención individual a través de los psicólogos del Sistema DIF, el Colegio de Psicólogos de Nuevo Laredo y la Facultad de Psicología de la Universidad Valle del Bravo.
“Lo importante de la terapia de grupo es que ellos se apoyen, que sea un centro de autoayuda, que se descubran, se reflejen unos en otros y se ayuden a superar la problemática, que a final de cuentas es muy similar”, apuntó Barrios.
Fuente: elmañana




No hay comentarios.:
Publicar un comentario