
Cuando el gobierno de turno decidió reabrir las importaciones a Peru en 1981, nuestra fabriquita de productos de caucho se vio atacada por los productos de Asia que venían a mejor precio y con mejor acabado tecnológico. Ante dicha amenaza económica para nuestra industria, tuve una conversación con mi recordado padre.
"Puedes usar todo el ingenio del mundo para mejorar tus productos y puedes tirarte al suelo con tus precios, pero no olvides que no solamente tienen maquinaria más moderna, sino que nos llevan más de 4,000 años de ventaja cultural, porque entre nuestras raíces indígenas e ibéricas no pasamos de 1,000 años de haber bajado de los árboles".
Como siempre, el viejo tenia razón, entonces, como se dice en buen criollo, cogimos nuestras chivas y retornamos a Europa.
Teníamos un producto para entretenimiento familiar desarrollado, en base a nuestra experiencia en casinos, y con nuestra joven empresa londinense decidimos buscar los mejores naipes para los juegos de Black Jack y Punto Banco, que eran parte de nuestro ingenioso Casino Coup.
Por supuesto que empresarios de mayor trayecto habían optado por naipes asiáticos para sus juegos familiares, pero sabíamos que el nuestro iba más allá de lo familiar, y decidimos usar los naipes más cercanos a la calidad de naipes para casinos. Por supuesto que los Fournier estaban muy lejos del presupuesto de un juego de consumo masivo. Ubicamos a Carta Mundi en Bélgica y nos embarcamos con ellos. Nunca nos decepcionaron.
Años más tarde, ya dentro de presupuestos de un casino de juegos en Perú, estudiamos las diversas ofertas de los mejores naipes del mundo, y nos encontramos con unos magníficos naipes fabricados en Manaus. Y porque no, dije yo, pensando en las industrias de los barones del caucho de siglos atrás, y llevamos los Copag a nuestra operación de casinos en Miraflores. Siempre estuvimos encantados con los naipes y bien servidos por los herederos de don Albino Gonçalves, quien fundara la empresa hacen 100 años.
El trabajo en casinos no solamente es una excelente ocupación, sino también te prepara bien para la vida por la elemental atención que se presta en forma cotidiana a los aspectos de seguridad de las operaciones. Es que la disciplina de Seguridad es hoy en día un sexto sentido que llevamos quienes nos hemos educado durante años en el manejo y operación de casinos. En esto si le llevamos la delantera a las milenarias culturas asiáticas. Mi padre hubiese estado orgulloso de mí.
Bueno, ¿Y adonde vamos con todo esto? Pues a una inquietud que nos molesta como un hormigueo en el cuerpo antes de que te agarre una de esas gripes que algunos las llaman asiáticas. Y aunque parezca que me les haya prendido a mis amigos de los ojitos rasgados, que de eso también tenemos, y mucho en Latinoamérica, no entiendo porque algunos casinos puedan preferir usar naipes fabricados en Asia.
Porque me he enterado que algunos casinos, por razones económicas, debe ser, han optado por utilizar naipes fabricados en China. Es cierto que la gigante economía china con sueldos del siglo pasado puede fabricar todo a un precio insuperable, pero lo que no pueden hacer, creo yo, es fabricar cultura de seguridad de naipes.
No porque les falte tecnología, porque existen empresas que no solamente cargan con fábrica, guachimán y perro y se mudan a China para competir mejor, sino porque la seguridad es un intangible que entra por los sentidos y se cobija entre los ojos.
No voy a explicar los sistemas de seguridad que llevan los productos de empresas como Fournier o Copag/Carta Mundi, ahora asociados, que tengo el privilegio de haber manejado, sino sobre los riesgos que la falta de conocimiento y cultura de seguridad pueden crear en productos fabricados bajo condiciones que pueden ser comprometidas.
Es que los naipes de casinos no los usan la Tía Cecilia en sus partidas de canasta, o el Reverendo Padre Contreras cuando se juega un Bridge con sus amigos del colegio, diz que para recaudar fondos para el orfelinato, no señor, los naipes en los casinos se usan para la protección del negocio. Sino, vayan a ver como la Organización Tran le metió tremendo tranvía a más de una docena de casinos, por varios años, en EEUU y les robó millones de dólares en las mesas de Blackjack y Baccarat (Punto Banca), con la milenaria modalidad del gusano.
Si bien la seguridad funciona en base a procedimientos que tienen que caminar con la precisión de un reloj, esta maquinaria debe tener características maleables que puedan ser sometidas al uso de la inteligencia, según las particularidades de situaciones de riesgo operativo. La seguridad de los naipes sin embargo, debe seguir lineamientos fijos, donde una minúscula marca o un ritmo y movimiento desfasado enciendan las luces rojas del peligro.
Creemos que para que los naipes asiáticos lleguen a este nivel irán a pasar muchos años. No es que les falte tecnología o categoría a la gente que produce los naipes en China, sino que si se puede falsificar productos de mayor complejidad que los naipes, tampoco podemos ser ingenuos y pensar que los naipes son sagrados y fuera del alcance de manos criminales. Los gusanos de la criminal Organización Tran solo son la punta del témpano.
Fuente: casinocompendium
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