martes, 23 de octubre de 2007

Anastasio y Alfonsa

El croupier y su dama la kioskera veranean en Donosita.
«Nos queremos porque somos buenas personas... con malas pulgas»Se conocieron en un centro de rehabilitación de Albacete. Él fue un gran croupier. Ella vende periódicos en la ciudad manchega. Suben a Sanse en verano y Navidad.

Anastasio Ortuño Soriano y Alfonsa García Serrano. De Fuente Álamo él. De Socovos ella. Son novios. Se conocieron en un centro de rehabilitación para enfermos mentales y discapacitados. A ella le gustó él porque «Es buena persona y muy guapo». A él ella porque «Es toda una mujer». Van a comprarse piso en Albacete. Ella tiene allí un kiosko de prensa. Vende La Tribuna, La Verdad, El Pueblo, frente al hospital del Perpetuo Socorro. Él va a trabajar en una fábrica de cuchillos. Pero antes fue croupier. Uno de los más grandes. En serio. Le hemos visto cortar, barajar, sacar ases, encontrar el nueve de copas. Entre sus sueños, hacer saltar más de una banca a los 45 años. Tiene 43...
Anastasio, cerca del restaurante El callejón de los gatos le llaman 'El Hueso'. ¿ Por qué?
Porque a los siete años les desplumaba a todos con la baraja. Era un hueso yo, duro de pelar.
A ver, cuente, cuente. ¿A los siete años jugaba usted a las cartas?
Me quedé huérfano. Mira qué guapa era mi madre...
Bonita foto, bonita mujer, pero quedarse huérfano no implica siempre jugar a las cartas como los mejores tahúres del Oeste.
Ya pero a mí me recogieron dos personas que me enseñaron el oficio. Hasta el límite. Aprendí a reconocer las cartas marcadas con alfileres, a manejar mis cartas sin necesidad de tocar las rayas con los que otros las marcan. Lo que algunos hacen con las manos, los gestos, los movimientos, yo lo hago con las orejas... A los siete años ponía un capazo en una mesa en la calle y me jugaba 500 pesetas. Para la tarde ya tenía la bolsa llena de billetes. A los diez años me compré una bici con las ganancias. A los 13 tenía coche. A los 18 unos mafiosos quisieron llevarme a Las Vegas... No te miento.
Seguro que no pero es que le tiemblan tanto las manos ahora...
La entrevista, que me pone nervioso. Tanto que me he tomado ya cinco cafés y como voy medicado... Por eso, porque me he puesto nervioso no me atrevo a decirte que te puedo sacar los cuatro de oros, los cuatro de copas, los cuatro de bastos, los cuatro de... Porque fíjate si fallo...
Tranquilo. Ya le sacó los ases de la baraja al fotógrafo. Mirando al tendido. ¿Por qué va medicado?
La noche me quemó mucho, ¿sabes? Eres joven, eres guapo, eres bueno. Manejas dinero. ¿Sabes que Hugo Sánchez no entró en el Casino de Torrelodones porque yo le dije al dueño que si él pasaba me marchaba yo?
¿Estamos hablando del Hugo Sánchez jugador de fútbol?
Ajá. Iba de chulo por la vida y a mí no me gustan los prepotentes. El dueño del casino prefirió perderle a él que a mí, que era uno de sus mejores croupiers. La Pantoja y la Jurado entraron porque primero me pidieron perdón.
¿Perdón ellas?
Perdón, sí. En los casinos la gente se pasa mucho. De todo. De coca también.
¿Usted...?
No, yo coca no. A mí me mató el alcohol, la noche, los coches, las mujeres. Éramos tan jóvenes... Un día dejé el oficio. Tenía mucho dinero. Ayudé a mucha gente. No soporto que haya hambre en el mundo. Yo no como billetes, ¿sabes? Yo como alimentos. Como todos. El dinero no vale nada si no lo empleas bien. Dejé de ser croupier después, te lo voy a contar, de rechazar el dinero de Mitjatovic...
¿El director deportivo del Real Madrid?
Sí, pero cuando era jugador del Valencia. Un día, tras tener muy buena fortuna en la mesa que yo controlaba, me ofreció una espléndida propina.
¿Y?
Nada. Le contesté que yo podía multiplicar por cuatro lo que me ofrecía. Con sólo jugar unas cuantas manos.
Poderío el suyo, Hueso...
Era la verdad. Fui el mejor. Lo dejé por mi madre. Había jurado por su memoría que no caería del todo. Pero practico todos los días.
Se nota…
Quiero hacer saltar ciertas bancas.
Suerte.
Pero sobre todo quiero ser feliz con Alfonsa. Es mi novia, ¿sabes?
Se quieren. Se nota.
Somos buenas personas aunque yo gasto malas pulgas.
Alfonsa, usted es de...
Socovos, en la Sierra. Tierra roja. Olivares. Pero vivimos del paro. Y muchos vecinos míos son temporeros en los campos.
'Hueso' usted ama Donostia...
Conocí vascos en la mili. Me ayudaron mucho. Desde entonces, yo, con vosotros, a muerte.
Por: Begoña del Teso
Foto: J. M. López
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