Argentina - Aquella vez Boris Becker puso cara de póquer y prefirió no viajar a Buenos Aires para jugar la Copa Davis con el argumento de una lesión.Fue esa Davis de fines de marzo de 1990 de la que emergió Martin Jaite como héroe al ganarle el cuarto punto de la serie a Michael Stich para que luego Alberto Mancini clavara el 3 a 2. Casi veinte años más tarde, Boris Becker pone cara de poquer de verdad y jugará un torneo en Mar del Plata como embajador de PokerStars, una de las muchas empresas de juego de póquer online que hay en el mundo. Becker, tres veces campeón de Wimbledon, ganador de seis Grand Slam y ex número uno del mundo en tenis, siempre diversificó sus negocios una vez retirado del circuito. En este caso, este emprendimiento vinculado al poquer lo tiene como imagen y aficionado a la vez.
El póquer fue para muchos en su vida un juego de cartas con una carga simbólica fuerte. Algunos hemos visto en ese juego el eslabón del paso una vida tutelada por los mayores a la creencia de que ya eramos mayores. Una diversión de jóvenes ya independientes en sección trasnoche cuando antes nos mandaban a dormir. Si el truco era el juego de la playa, la quinta, el asado en familia y la pileta, en definitiva, el juego de cartas a la luz del día, el póquer representaba la fantasía de vivir en un mundo de adultos que se quedan hasta tarde y que jugaban por el valor de todo lo que se acumulaba en los bolsillos de los amigos. Por lo general, no mucho más que para pagar la pizza y las bebidas de la reunión.
El póquer que llega con Boris Becker pertenece a una época nueva. Sigue siendo ese juego de noctámbulos y apostadores profesionales, pero ha ganado la luz del día como uno de los fenòmenos globales más sorprendentes que haya abarcado internet. El póquer es un juego online con millones de participantes en el planeta que se reparten en miles de salas virtuales. Los mejores se "corporizan" y participan de torneos y giras que inclusive, lo habrán visto, tienen un espacio mediático destacado. En Estados Unidos hay por lo menos de cuatro canales exclusivos dedicados al póquer con todas las características propias de la cultura de nicho. La cadena española Antena 3 tiene su propio espacio y varias señales deportivas como Eurosport, ESPN y Fox Sports cuentan con contenidos específicos y patrocinios vinculados al póquer. Se trata de una moda que ya es más que eso y por ese motivo tiene otras pretensiones.
El poquer de los millones de jugadores online quiere ser visto como un deporte. Por eso recurre a figuras del mundo deportivo para conseguir esa "chapa". En esa intención apela a una serie de ejemplos equivalentes a los que definen a un deportista profesional: la mejora del rendimiento a partir de una buena preparación física ; abundante bibliografìa dedicada a como superarse en el armado de estrategias y evolución en el juego; ejercicios de concentración para adaptarse a largas partidas y el estudio de los rivales como parte del entrenamiento personal.
Pero el póquer no es un deporte. Con la fuerza de su marketing, de muy interesante estudio para entender como funciona hoy la industria del entretenimiento, busca instalar un lenguaje y hasta un estructura de competición similar a la de ciertos deportes individuales (predomina el Texas Holdem, una modalidad de rápida eliminación de los jugadores) que sin dudas lo convierte en un espectáculo atractivo para la dinámica televisiva. Se vende como deporte, se lo promociona como deporte, luce como deporte, pero no es deporte.
Tener una alimentación adecuada y buena calidad de vida es tan bueno para un jugador de poquer que tiene que pasar muchas horas sentado en una mesa como para un empleado contable que tiene que cerrar un balance. Googlear para conocer las fortalezas y debilidades de un adversario es algo atinado para un jugador de poquer como para un abogado litigante. Las técnicas de concentración son ideales para los jugadores de póquer y también para los estudiantes universitarios. Son rasgos y recursos que se comparan y coinciden pero que no alcanzan para darle la dimensión pretendida.
El deporte hace rato que aceptó el debate sobre si solamente las actividades que demandan esfuerzo físico pueden ser consideradas deporte. Las variantes del deporte motor y hasta el ajedrez son consideradas disciplinas deportivas como el tenis, el fútbol, el básquet o la que fuera.
Nadie se atrevería a decir que dar una mano en una mudanza signifique hacer deporte aunque eso implique esfuerzo físico.
¿Qué diferencias tendría el póquer con el ajedrez como para poder ser considerado deporte?
Especialmente, lo que caracteriza a los juegos de cartas: el azar. El azar, por definición, es algo casual, sin orden ni rumbo.El ajedrez no tiene un componente azaroso. Todo lo que se genera en las partidas es producto de la elaboración de los competidores. No hay azar sobre el tablero por una antojadiza distribución de caballos, alfiles y peones. Los juegos de cartas tienen en el azar, al menos, el encendido del motor que luego dará lugar a habilidades, estrategias y engaños. Es cierto que en ocasiones se habla de la presencia del azar o la suerte en el fútbol. La suerte es el encadenamientos de hechos casuales y fortuitos que pueden deparar un resultado adverso o favorable. Pero tampoco en el resto de los deportes la suerte tiene cabida. Todo lo que sucede es producto de la elaboración humana y quizás se pueda tener màs o menos fortuna con respecto a lo que hizo el rival, pero en todo caso será una lectura de lo que sucedió en el juego y no su consecuencia. Un tiro en el palo que no permite un gol sobre la hora de nuestro equipo será seguramente una situación desafortunada pero no habrá sido generada por el azar. Perdonen tanto racionalismo, pero era necesario.
No por esto el póquer deja de ser un juego extremadamente competitivo y que està cautivando al planeta. Vemos jugadores con caras de no haber hecho amigos desde la primaria, pero también mujeres con carreras universitarias, empleados, mecánicos, estudiantes. En fin, gente de a pie que se ilusiona con una vida de celebridad. El póquer requiere de muchas virtudes puestas en acciÓn al mismo tiempo: temple, habilidad, ingenio, estrategia, riesgo. Los sitios informativos relacionados con el póquer difunden con mucho entusiasmo un estudio hecho por un matemático holandès llamado Ben Van Der Genutgen que se acerca bastante a una definición sobre lo que el poquer puede ser. El matemático afirma que de acuerdo a una escala de valores establecidas de 0 a 4, el póquer, a diferencia de otros juegos de azar y casino tiene mas de habilidad que de azar.
Sostiene que el azar es primordial para el juego pero que a medida que se lo conoce y se lo estudia, la posibilidad de bajar el margen azaroso de su práctica es claro. Es obvio que un jugador experto le ganará a un principiante en toda disciplina, pero no se trataría de eso sino de un dominio, una domesticación del azar a partir de la mejora del competidor. Queda para el debate.
Montado en sus estudios y con fines más finos, Van Der Genutgen hizo una presentación de su teoría a la Corte Suprema de su país para modificar las leyes y que el póquer quede al margen de la órbita de los Casinos, Según la legislación holandesa solamente los casinos con control estricto del Estado pueden explotar los llamados juegos de azar.
Boris Becker no vino aquella vez a los cuartos de final de la Copa Davis. Dejó pasar la mano. Al año siguiente, en 1991, no se privo de integrar el equipo alemán que derrotó a la Argentina en Berlin con un 5 a 0 tan duro como las rocas del muro que se vendían como recuerdos por las calles. Ahora viene y pone cara de póquer. Esta vez se justifica.
Fuente: lanacion




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