
Casi todo el mundo conoce el estribillo sobre los casinos que dice que 'la casa gana'. Pero lo que también deben saber es el otro más importante que dice: "La casa paga". Es decir, la casa paga a todos los ganadores, y si por error de su sistema en operación o pobre supervisión de su personal, también debe pagar. Lo esencial es satisfacer las expectativas de sus clientes, quienes van a un casino a ganar.
Es decir,"El cliente es rey", y se le debe cuidar como tal. En una de las salas de la más grande empresa del juego mexicano Caliente, y quizás una de las más antiguas empresas del mundo del juego, un cliente ganó en una máquina de bingo 300 mil pesos (US$29.000) el mismo Día de La Raza, 12 de octubre pasado. Cuando sonaron las campanas de la máquina anunciando el gran premio, el personal técnico y gerencia se dieron cuenta que la máquina había pagado por error.
La celebración del ganador se vio empañada en la controversia de la máquina malograda, y se armó la de San Quintín. Ante la disponibilidad de los operadores de pagarle lo que la máquina debía pagar, el cliente se puso bravo y reclamó el premio en su totalidad. La gerencia debía llamar a la casa matriz para aprobar el pago, pero como era pasada la medianoche, se debía esperar al día siguiente.
En una visita a Monterrey, el presidente de Caliente, Hank Rhon confirmó que Caliente había pagado el premio de 300 mil pesos: "No había ganado, era un error de la máquina, pero se lo liquidamos de todos modos, y le reclamamos a los de las máquinas, porque la máquina tiene un problemita que de repente se traba y se queda con la jugada anterior. De todos modos el error es nuestro y obviamente pagamos".
Por ahí dicen que el cliente se había dado cuenta que la máquina del premio estaba que caminando como chencha, con problemitas técnicos y de repente pagando y no pagando lo usual, y que el jugador aprovechó de la inconsistencia de la máquina para cobrar 'el gordo'. Es que los clientes van al casino a ganar, y quienes lo hacen en forma muy regular, se las ingenian para usar todos los márgenes de error a su favor, y si lo hacen y ganan, pues la casa debe pagar.
Porque es función del operador ver que sus herramientas de trabajo estén en buen orden y funcionen al 100%. Y si una máquina no está del todo bien, pues a repararla se ha dicho. Hemos visto cómo en salas de juego y casinos en todo el mundo, los operadores rehúsan pagar cuando existe un error técnico o humano. Pueden no hacerlo, porque después de todo están en su derecho por el aviso que llevan las máquinas que dice que 'Todo malfuncionamiento invalida el juego', pero lo hacen a un gran costo.
Cuando se desata una controversia por falla de máquina, quien pierde más es el casino, porque la buena voluntad y prestigio se van a raudales. No existe cliente quien cree que hay premio malo, y por eso, inclusive en situaciones de trampa, los clientes se ponen de lado de quien reclama el premio.
Lo peor que le puede pasar a un casino es que la gente diga que no paga cuando alguien gana, y esto lo sabe muy bien Hank Rhon, por eso, y a pesar de que la máquina había pagado por error, pagó el premio de 300 mil pesos. Imagínense como va a subir el juego en esa sala por el hecho de Caliente 'siempre paga'. Ahora bien, le toca al operador entenderse con el fabricante de la máquina y su personal técnico, porque cuando se paga por error alguien tiene que pagar por esto !Que tal raza!
Fuente: casinocompendium
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