
"El jugar compulsivamente es, sin duda, una enfermedad de naturaleza progresiva que nunca pude curarse, pero sí puede detenerse. Como toda adicción, puede recuperarse si encuentra un contexto que le permita alcanzar una superación a esta enfermedad" manifestó Zingoni.
Respecto al tema, agregó que "el auspicio estatal hace aún más difícil la posible reconversión de estas personas. Si consideramos que alrededor del 96% de los adictos ha comenzado a jugar antes de los 14 años, deberíamos preocuparnos especialmente por el mensaje que recibirían los jóvenes ante este tipo de política".
Fuente: eldia
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