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lunes, 23 de noviembre de 2009

Casino Macao exhibirá guante blanco en sitio en honor a Jackson

HONG KONG - Los dueños de un casino de Macao planean inaugurar el primer sitio en honor a Michael Jackson en Asia, luego de adquirir el famoso guante blanco del "Rey del Pop" por 350.000 dólares en una subasta estadounidense.
La galería en homenaje a la estrella pop se construirá en el vestíbulo del casino-resort Ponte 16 y se sumará a las otras atracciones de Macao, lugar que ya cuenta con el casino más grande del mundo, The Venetian.
"El distintivo sonido musical, estilo vocal y coreografía de MJ inspiraron a numerosos artistas de pop, rock, R&B y hip-hop", dijo el empresario Hoffman Ma de Success Universe Group, quien se unió con el magnate de juegos de Macao Stanley Ho en la formación de Ponte 16.
"Nuestro objetivo es crear un lugar de reunión para recordar a este gran artista del siglo XIX", agregó en un comunicado.
En la subasta de objetos de recuerdo de Jackson que se realizó el sábado en Nueva York, la firma de Ma pagó 350.000 por el guante, casi ocho veces más del precio estimado.
Ponte 16 también adquirió otros nueve objetos de Jackson que serán incluidos en la exhibición "MJ Gallery", entre ellos un dibujo de Charlie Chaplin firmado, un par de calcetines de acrílico, la camiseta "zombie" que Jackson usó en la filmación de "Thriller", además de un disco de platino por el álbum "Bad".
"Estos preciosos objetos podrán revitalizar la legendaria carrera de MJ para todos sus seguidores, ofreciéndoles otro lugar para ver recuerdos de MJ además del rancho Neverland en California", señaló el centro turístico en un comunicado, sin mencionar la fecha de inauguración de la galería.
El guante blanco, que la casa de remate Julien's Auctions describió como "el Santo Grial de Michael Jackson", fue usado por el vocalista cuando realizó por primera vez su famoso paso "moonwalk" en el especial de televisión Motown 25 de 1983.
Realizado con cuero de color crema y adornado con brillantes piedras falsas cocidas a mano, el guante izquierdo es considerado por los seguidores de Jackson como uno de los accesorios más característicos del cantante.
Fuente: Reuters - James Pomfret

martes, 20 de octubre de 2009

¿Cuestión de azar?

Reino Unido - La suerte juega sus cartas, pero, ¿es posible manipular la suerte?
En julio de 1891 un inventor llamado Charles Wells consiguió 'saltar la banca' del casino de Monte Carlo en once ocasiones, dejando sin fondos al mismo. Ganó 23 veces en 30 apuestas sucesivas a la ruleta y se fue con un millón de francos.
Ganó 23 veces en 30 apuestas sucesivas a la ruleta y se fue con un millón de francos. Regresó en noviembre y consiguió algo prácticamente imposible: realizó dos apuestas idénticas sobre el rojo y el negro y ganó ambas. La tercera vez apostó sobre el cinco, 35 contra 1, y ganó. Repitió cinco veces la operación y el cinco salió cinco veces. Se hizo con otro millón de francos. Los detectives del casino no pudieron descubrir su método; él aseguraba que se trataba de suerte.
Al año siguiente regresó con mucho dinero para apostar procedente de inversores a los que había convencido de su buena estrella. Ganó hasta en seis ocasiones, pero después lo perdió todo.
Incapaz de pagar sus deudas, fue arrestado por estafar a sus socios y condenado a ocho años de prisión en Inglaterra y tres en Francia. Irónicamente, murió en la pobreza, pero su suerte inspiró una canción popular, un libro y una película. En 1891, Fred Gilbert escribió una música sobre Charles Wells llamada "The Man Who Broke The Bank At Monte Carlo". Charles Coborn fue el primero a cantarla en el Trocadero de Londres. No fue un éxito inmediato, pero venció por la persistencia - a la semejanza del hombre que la inspirara. Eventualmente, la música se volvió un éxito en Inglaterra y en Estados Unidos.
Fuente: 20 minutos

viernes, 20 de marzo de 2009

Hallaron un túnel mientras trabajaban Instalando Aire Acondicionado en el Casino.

Argentina - Tucumán - El pasadizo subterráneo une ese edificio con la Legislatura y con el Teatro San Martín. Se cree que fue construido entre 1908 y 1912, cuando fueron edificados los inmuebles en avenida Sarmiento al 600.
El extenso corredor no aparece en los planos En medio del calor húmedo sintieron frío. Mientras un grupo de obreros excavaba un pozo junto al Casino (ex hotel Savoy), una corriente de aire helado que provenía de la tierra los envolvió. Habían descubierto un túnel que une ese edificio con el de la Legislatura. La Dirección de Patrimonio de la Provincia sospecha que puede tratarse de un viejo pasadizo que comunicaba esas dos edificaciones con el teatro San Martín y que dataría de las primeras décadas del siglo XX.
El hallazgo se produjo hace un mes, cuando los albañiles estaban haciendo una excavación para instalar un nuevo sistema de equipos de aire acondicionado en el Casino. La obra se está llevando a cabo en el jardín que se encuentra entre ese edificio y el de la Legislatura, en avenida Sarmiento al 600.
“No sabíamos qué era. No nos animamos a recorrerlo porque es peligroso, pero nos metimos unos seis o siete metros. Por adentro, las paredes están revocadas y el techo es de ladrillos”, contó Daniel Caliba, jefe de la cuadrilla de obreros.
El techo del túnel se encuentra a medio metro de profundidad, aproximadamente. Según calculan los obreros, la altura del pasadizo es de entre 1,80 y dos metros. “Nosotros rellenamos parte de la entrada y quedó reducida a menos de un metro. Lo hicimos por seguridad, porque era peligroso el boquete”, explicó Caliba.
Aparentemente, los tres edificios estaban unidos por un túnel, según la directora provincial de Patrimonio, Mercedes Aguirre. La funcionaria dijo que, aunque no está claro cuál era el uso que se le daba, se sospecha que estaba destinado al servicio de personal.
La directora técnica, Susana Robles, comentó que, cuando en 2007 se instalaron los equipos de aire acondicionado en el teatro San Martín, encontraron una escalera que lleva a un conducto subterráneo que parte desde el teatro en dirección a la Legislatura.
“Comenzamos a trabajar para intentar encontrar la salida de ese túnel. Nuestro objetivo era acondicionarlo y ver si existe la posibilidad de presentarlo al público. Cuando estábamos trabajando con esto, en el Casino hallaron el otro pasadizo. Creemos que se trata del mismo conducto y de esa manera se abre la posibilidad de concretar ese proyecto”, afirmo Robles.
La funcionaria dijo que, hasta el momento, pensaba que se trataba de una leyenda, ya que no tenían registro de la existencia de este túnel. Pero que el hallazgo en el Casino confirmó la hipótesis de que los tres edificios estaban unidos. Se cree que el pasadizo fue construido entre 1908 y 1912, cuando se edificaron el Casino, la Legislatura y el teatro San Martín.
La funcionaria dijo que no hay documentos que permitan precisar la función que cumplía el túnel.
Pero agregó que hay dos posibilidades: que haya sido usado por el personal de maestranza de los tres edificios o que haya servido para trasladar desde el hotel Savoy a los artistas que actuaban en el teatro.
Fuente: lagaceta

martes, 9 de septiembre de 2008

Gana 3 millones de dólares en loteria y dona la totalidad a su iglesia

USA - Un hombre ha ganado la lotería en el estado de Nueva York, Estados Unidos y al darse cuenta del premio de 3 millones de dólares dona la totalidad a su iglesia.
Según declaró el pastor Bertrand Crabbe of the True North Community Church of Port Jefferson New York dijo que el donante quiere permanecer en el anonimato y que "pro eso Dios le puso el ticket de loteria en sus manos".
La oficina de loterias del Estado de Nueva York anunció que esta iglesia percibirá por lo menos US$102,225 a año hasta el 2028. Esta cifra evidentemente aumentará puesto que las iglesias en los Estados Unidos no pagan impuestos porque la ley las considera entidades no lucrativas.
El ticket de lotería de la serie "Ba Da Bling" fue comprado el pasado 19 de Julio. Ese mismo día declaró el pastor Crabbe que quien compró la participación "me llamó, me invitó a su casa y me contó que había ganado y cuales eran sus intenciones. El dijo que quería bendecir a la iglesia"
Esa noche, el donante le dió a Crabbe el boleto quien reclamó el premio en nombre de los 650 miembros del la iglesia que plantó hace 3 años. El pastor ha manifestado que destinarán el 20% del premio a obras de labor social y caridad. Entre los beneficiados se encuentra "Love 146", una organización que lucha contra el tráfico humano y la esclavitud.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Las joyas que esconden los garajes vips

España - Warren Buffett tiene un Cadillac, Bill Gates conduce un Porsche y Luis del Rivero prefiere los clásicos. El coche sigue siendo un símbolo de poder.
Los Ferrari se suelen asociar al color rojo, pero el F430 Spider que conduce Elaine Wynn, esposa del multimillonario propietario de casinos Steve Wynn, es azul. Lo compraron durante una visita a la factoría del fabricante en Maranello (Módena) y fue Steve Wynn el que tomó la decisión porque se asemejaba al color de los ojos de su mujer. Ella confiesa que le encanta conducirlo, pero el Ferrari es uno más de la colección, que incluye un Bentley Arnage o un Jeep Grand Cherokee. Sin contar con la flota del resort Wynn Las Vegas, en la que destaca un Rolls-Royce Phantom para invitados vips.
Todo un símbolo de lujo, distinción y estilo. Y de poder. Como Wynn, magnate hecho a sí mismo -ocupa el puesto 277 de la lista de Forbes- los millonarios del planeta revelan su carácter a través del coche que poseen. El inversor y filántropo Warren Buffett, presidente de Berkshire Hathaway, con una fortuna calculada por Forbes en 43.500 millones de euros, conduce un Cadillac DTS (el fabricante sugiere un precio mínimo de 53.415 dólares, 37.500 euros aproximadamente).
El otro estadounidense más rico del mundo, el fundador de Microsoft, Bill Gates, es más caprichoso en sus gustos. Cuenta entre sus joyas con un Porsche 959 (modelo del que se fabricaron menos de 300 unidades) y un Porsche 911 convertible. Su colega Steve Jobs, presidente de Apple, conduce un Mercedes-Benz SL55 AMG -la respuesta del fabricante alemán a los clientes especiales-, que tiene un precio básico de unos 87.000 euros.
Michael Dell, presidente de Dell Computer, con una fortuna de unos 11.500 millones de euros, guarda en su garaje varios vehículos que no dejarán de llamar la atención por las calles; entre ellos, un Porsche Boxter del 94, pero para el día, parece que el empresario prefiere utilizar un Hummer H2, otra de las impresionantes máquinas con las que cuentan algunos de los personajes más famosos del mundo. Y es que su coste y mantenimiento hacen que no resulte fácil tener uno.
Un poco menos rico que Dell, Steve Ballmer, consejero delegado de Microsoft, prefiere conducir un Lincoln Continental, uno de los modelos de más éxito en EE UU, aunque en los últimos años la marca de lujo ha visto como la competencia japonesa y europea le comía terreno.
Las ventas de vehículos de superlujo en Estados Unidos se ha multiplicado casi por siete en las últimas dos décadas. Rolls, Bentley, Bugatti, Maybach... Este año se calcula que se venderán 11.755 modelos, que podrán llegar hasta los 13.500 en 2013, según la firma de análisis bostoniana Global Insight. Un cálculo que confirma que el lujo no entiende de crisis.
El clasicismo español
En España, la clase empresarial es fiel a Audi, Mercedes y BMW, porque para las marcas premium es indispensable figurar en el parque móvil de la economía y ciertos grupos sociales. Equipamientos especiales, blindaje incluido, que pueden elevar su coste cuatro veces sobre el precio de mercado, calculan los expertos. Los modelos preferidos por la élite empresarial son los Mercedes clase SL, BMW serie 7 y Audi A8. Salvador Gabarró, presidente de Gas Natural; la cúpula de Unión Fenosa, el presidente Pedro López Jiménez y el consejero delegado Honorato López Isla; el presidente de Repsol, Antonio Brufau, o el presidente de ACS, Florentino Pérez, se desplazan en Audi A8. Juan Miguel Villar Mir, presidente del grupo OHL, y Antonio García Ferrer, vicepresidente de ACS, utilizan un Audi A6.
Audi y BMW han trabajado durante años para desbancar a Mercedes de su posición exclusiva entre los poderosos, aunque últimamente las tres se han encontrado con la competencia del japonés Lexus, la división de lujo de Toyota, que con el modelo LS se ha introducido en los garajes de las empresas españolas.
Según datos de Anfac, entre enero y agosto se vendieron en España 2.248 coches encuadrados en el segmento de lujo, que suponen una penetración del mercado del 0,3%, con una caída del 46,9% respecto a las ventas del mismo periodo del año anterior. El potencial de este mercado es limitado. En los ocho primeros meses del año, se han matriculado un Rolls Royce, 11 Lamborghini y 82 Maserati. Ninguno de ellos alcanza el precio del Bugatti Veyron, alrededor de 1,2 millones de euros, de los que vendrán dos unidades a España, una a Marbella y la otra a Madrid. Entre los afortunados propietarios del exclusivo vehículo se encuentra el magnate de la moda Ralph Lauren, propietario de una colección que incluye además Bentley, Mercedes o Ferrari.
El dinero de la fama ha creado grandes colecciones. Las estrellas del deporte se han caracterizado siempre por ser amantes de los automóviles de lujo. Al futbolista David Beckham se le ha visto en un Audi no demasiado llamativo, pero también en un Aston Martin, un Lamborghini, un Porsche 911, un Bentley Continental GT, un Lincoln Navigator o un Rolls-Royce Phantom, sólo por nombrar algunos. El jugador de baloncesto de la NBA Shaquille O'Neal conduce también un Rolls Royce Phantom, un coche cuyo precio base ronda los 255.000 euros.
El actor Rowan Atkinson (Mr. Bean), es también aficionado a los coches. Entre sus adquisiciones se encuentran un Morgan Aeromax, superdeportivo de fabricación inglesa con un precio de unos 150.000 euros, varios Aston Martin y hasta 1999 un McLaren F1 valorado en 900.000 euros. Este exclusivo vehículo se atribuye también a personajes como Jay Leno, Eric Clapton, Tommy Hilfiger, Ron Dennis o el Sultán de Brunei (de quien se dice que tiene más de 5.000 coches).
El amor por los automóviles suele reducirse en el caso de las mujeres. No obstante, será difícil ver a algunos de los rostros femeninos más conocidos del mundo en un viejo cacharro. Anna Kournikova conduce, por ejemplo, un Cadillac Escalade EXT. Otra de las famosas que ha optado por un todoterreno, aunque mucho más discreto, es la actriz sudafricana Charlize Theron, que se mueve en un Range Rover.
Al volante de un híbrido, como el Toyota Prius, se ha visto a la novia de América; y es que Julia Roberts se preocupa más por el medio ambiente que por lucir un impresionante vehículo (el mismo coche conduce Leonardo DiCaprio). También Madonna ha elegido para sí un coche sencillo, el Mini Cooper es el coche que conquistó a una de las rubias más famosas del mundo. Fans de Mercedes de alta gama son, por ejemplo, Cameron Díaz, Lindsay Lohan o Britney Spears. Y la actriz Halle Berry apuesta por un Ford Thunderbird.
Pasión por los automóviles clásicos
Si no es antiguo, el coche no tiene interés. Es lo que les ocurre al presidente del grupo Sacyr, Luis del Rivero, o al ex ministro de Agricultura y miembro de la Ejecutiva del PP, Miguel Arias Cañete, coleccionistas de automóviles clásicos.
En el caso del primero, su pasión tiene mucho que ver con su formación de ingeniero. “Me gustan todas las cuestiones relacionadas con la mecánica y el arte industrial”, asegura. Luis del Rivero recuerda cuál fue su primer coche clásico: un Jaguar MK4 (antes SS100) de 1946. Para el presidente de Sacyr, los vehículos modernos pierden atractivo frente a modelos como un Bentley 3,5 litros, un Hispano Suiza J12 o un Pegaso Z102.
Satisfecho con su colección, a Luis del Rivero se le puede ver los fines de semana y en vacaciones al volante de uno de sus clásicos por las carreteras de Cantabria.
Miguel Arias Cañete coincide en que los coches no deben estar encerrados en el garaje. Por eso, siempre que sus obligaciones parlamentarias se lo permiten, participa en una competición de coches clásicos –unas cinco o seis pruebas al año–. “Hay veces que no hago ni un kilómetro, en otras quedo en buena posición”, declara.
Su afición surgió en la infancia, coleccionando coches Matchbox (miniaturas en cajas de cerillas). Su primer automóvil de colección fue un Austin Cooper. “Es el coche que más me gusta, con él aprendí a conducir y es un automóvil mítico”. Después de aquel, compró otro, del 67, porque Miguel Arias Cañete ha ido renovando su colección, compuesta hoy por seis automóviles, entre ellos, un Morgan de los años 40 y un Alfa Romeo de 1971. Le gustaría completarla con un Ferrari GTO, pero asume que es imposible, ya que cuesta más de cuatro millones de euros. Compra cuando se da la ocasión, porque en su nivel de coleccionismo hay mucha oferta. En sus desplazamientos por Madrid, utiliza una scooter. “La velocidad ha quedado para los circuitos”, dice.
Fuente: cincodias

lunes, 1 de septiembre de 2008

El bar que desafía a los huracanes

USA - El Johnny White's, en Nueva Orleans. siempre está abierto. Sirvió de refugio a sus parroquianos durante el 'Katrina' y también lo hace ahora con 'Gustav'.
La barra de madera del bar Johnny White's en Nueva Orleans está completa, el lugar es pequeño y sin mesas, y varios parroquianos acostumbrados a huracanes esperan parados que una mujer rubia, que se ve agotada, les entregue su trago.
Dos hombres entran contentos, casi celebrando por estar en el único bar que queda abierto en la ciudad, y que se ha hecho famoso por no escuchar las órdenes de evacuación, recibir como sea a sus fieles clientes y desafiar los huracanes. "Nosotros nunca cerramos", reza orgulloso un cartel pegado en la pared.
El lugar, ubicado en una esquina de la turística Bourbon street, también se ha preparado para recibir el paso del huracán Gustav. Tiene todas sus puertas tapiadas con maderas, pero una de las entradas queda abierta y por allí entran quienes ya saben de este refugio, que no es precisamente para evacuados.
"The hole in the wall", el agujero en la pared, dice un cartel en el frente del bar, que deja en claro que hay una escape para quienes no quieren saber de toques de queda, y mucho menos de interrumpir la vida noctámbula.
El Johnny White´s se mantuvo abierto durante el huracán Katrina, y a pesar del caos de muerte y tragedia en que se había convertido la ciudad, sin agua y sin electricidad, siguió trabajando.
Stephanie Blake, la rubia que atiende en la barra, dice que el domingo atendió a unas 2.000 personas mientras el huracán Gustav se aproximaba a la ciudad, tras tocar tierra este lunes como huracán categoría 2.
"Todo el mundo vino contento, de buen humor y con actitud positiva", dijo Blake. "Parece que estuviéramos en Mardi Gras", dice irónica, en referencia al famoso carnaval de Nueva Orleans, cuando la ciudad se llena de turistas, fiestas y los bares están repletos.
Kelly es un antiguo cliente del Johnny White's. Durante el huracán Katrina también fue al bar y paso toda la noche allí. "Esto nunca se inunda", dice Kelly. "Esta es la zona más alta, por eso los edificios más antiguos se construyeron aquí".
"Cuando el Katrina estuvimos aquí dentro y fue divertido, luego hubo que irse porque había muchos problemas, y tragedias por todos lados", recuerda. "No hay problema, aquí estamos a salvo", dice Mark, que parece llevar horas sentado en la barra, con campera militar, sombrero y un pequeño perro sobre sus piernas, que no deja de acariciar.
En un costado hay un mural de Cassius Clay, dólares falsos ilustran el fondo de la barra, y fotos de clientes y amigos están pegadas, extrañamente, en el techo. Hay un par de máquinas tragaperras en los rincones, pero es la de póker la que más apuestas recibe. Chelsea Leighton toma su trago y mete monedas sin parar. Asegura que seguirá allí pase lo que pase. "Si vienes mañana aquí estaré", afirma. "Creo que puedo morir, así que mejor gasto mi dinero antes", dice cuando le preguntan si tiene miedo del huracán.
Fuente: europasur

miércoles, 20 de agosto de 2008

La tabla de poker más grande del mundo…




martes, 5 de agosto de 2008

Lo echan del casino por el aroma

USA - Un jugador enojado, sudoroso, maloliente y con sobrepeso fue retirado del casino a causa de sus emanaciones odoríferas.
Michael Wax parece tener más de un problema. Su humor, su peso y su afición al juego son sólo una muestra de ello. El peor de todos -por lo menos a juicio de los asistentes del Casino de Atlantic City- es su mal olor.
Sus doscientos kilos de jugador empedernido fueron retirados de las instalaciones como respuesta a las exigencias y las quejas de los parroquianos.
Según explica Wax su penetrante mal olor se debió a que "había estado jugando al póker 17 horas y no tuve tiempo como para asearme".
Fuente: tropicanafm

miércoles, 18 de junio de 2008

Las cartas sobre la mesa

USA - Cada vez los publicistas están más convencidos de que gastarse dinero en hacer publicidad directa al público gays es rentable, tanto que empieza a ser frecuente ver anuncios que nos interpelan especialmente.
En esta ocasión el origen es el Casino París de Las Vegas, que ha conseguido crear una publicidad graciosa y que llama la atención.
Lo cierto es que después de ver la imagen lésbica y la gay –después del salto- me he quedado con las ganas de ver cómo se las ingeniarían para hacer una transexual.
Fuente: Ambiente G

domingo, 15 de junio de 2008

Swarovski, joyas de mil facetas

USA - La colección de joyas Swarovski para la primavera-verano 2008 toma de las grandes ciudades, los rascacielos, los casinos e incluso los videojuegos.
''Es como un caleidoscopio de todo lo que se siente cuando se descubre una ciudad'', describe Nathalie Colin-Roblique, directora artística de Swarovski. Los aretes, pulseras, collares y carteras de la colección se identifican con un estilo gráfico y líneas limpias.
El collar y la pulsera Evening, por ejemplo, recuerdan los cristales de los edificios enmarcados en estructuras de aluminio. Están conformados con brillantes cristales asimétricos que tienen destellos con colores de la aurora boreal.
Este efecto de destellos se magnifica en Especially, una pulsera de plexiglass adornada con cabuchones agrupados en forma de óvalo; así como en los cueros que tienen apariencia de espejos.
Aretes y pendientes contienen cristales con facetas, algunos tienen forma de círculos o de bolas de metal que dejan entrever en su interior el secreto de una perla.
''Además de usar algunas referencias al estilo de los años 60, quería jugar con los excesos de los casinos'', destaca Colin-Roblique.
Para ello, las cartas de juego, con dobleces e imperfecciones, se recrean en metal y se transforman en collares. El signo de dólar se estampa en pequeñas monedas que cuelgan de collares y brazaletes.
Swarovski ha revolucionado el mundo de la moda con cristales precisamente cortados para joyería de moda y, más recientemente, para ser usado en lámparas y detalles de arquitectura y diseño interior.
En 1895, Daniel Swarovski se trasladó del pueblo de Wattens, Tyrol, en Austria, con su nuevo invento: una máquina para cortar y pulir cristales de joyería.
En el mismo lugar, hoy en día la compañía es dirigida por la cuarta y quinta generación de la familia Swarovski y cuentan con cerca de 20,000 empleados.
Fuente: elnuevoherald

miércoles, 4 de junio de 2008

Mendoza 1968 "El caso de los empleados del casino"

Argentina - Los protagonistas del insólito episodio son Juan Carlos Peccinetti, de 26 años, y Fernando José Villegas, de 29, quienes se desempeñan como pagadores en el casino lo­cal. Al regresar a sus domicilios, a las 3,42 horas del sábado 31 de agosto de 1968, afirmaron haber sido sorprendidos por cinco figuras antropomorfas que les transmitieron mensajes inteligibles, les efectuaron punciones en los dedos y extrañas marcas en la puerta del automóvil en que viajaban.
La noticia difundida hacia el mediodía por las radios y emisoras de televisión locales, conmovió a la ciudad de Mendoza y durante toda la tarde, una multitud estimada en más de cinco mil personas transitó por el lugar de la presunta aparición y por la comisaría 6ª, donde se instruyó el sumario y se retuvo el viejo automóvil.
RELATO DE LOS HECHOS
De acuerdo al testimonio que ofrecieron Peccinetti y Villegas en las dos entrevistas que tuvimos ocasión de realizar, apenas cinco días después de ocurrir el original encuentro, y ratificada ante la Policía Provincial de Mendoza, representantes de la Fuerza Aérea Argentina, de la Marina de Guerra, y a una gran cantidad de instituciones de carácter científico e informativo, el día anterior de producirse el caso, Villegas re­tira su automóvil del taller mecánico, lo lleva hasta la estación de servicio de la calle Jorge Calle y Perú, donde carga la batería, habituado a los problemas eléctricos. Regresó a su casa, comió y se acostó a dormir. Cubría el último turno del casino y entraba a las 22,30 horas. Frente al edificio de juego, se encuentra Peccinetti. Este le comenta haber olvidado un abrigo en la casa de su interlocutor y la circunstancia de que su vehículo no funcionaba. Villegas dejó su trabajo temprano, cruza a la confitería Bacará, donde comparte un café con cuatro amigos. Alrededor de las tres de la madrugada sale Peccinetti. Villegas accede a llevarlo hasta su domici­lio, situado en el extremo norte de Mendoza, pero decide pasar antes por su casa a re­tirar el abrigo.
Salen por la calle Perú y subiendo por Jorge Calle llegan a la morada de Villegas. Sin saber porqué, si aceptó una sugerencia o fue mera intuición, esa noche dobló hacia el sur por Olascoaga. Llegó hasta Huarpes luego de tomar hacia el oeste, y tomando esa vía llegaron a Laprida, hizo una calle y al llegar a Neuquén, dobló nuevamen­te hacia el norte. Anduvo unos 50 metros. De pronto, el Chevrolet 1934 se detuvo bruscamente. Eran las 3,42. También se había quedado sin luces. Los amigos no se extraña­ron, comprendiendo que se trataba de un viejo automóvil con frecuentes dificultades. Ha­bían quedado detenidos frente a unos terrenos baldíos, en una zona muy oscura.
Descendieron del vehículo con el propósito de revisar la instalación eléctrica, pensando en algún fallo, y cuando estaban en esa tarea, se les acercaron tres extraños individuos, pequeños, de aproximadamente 1,40-1,50 metros de estatura, todos iguales, de formas parecidas a las humanas, pero con la cabeza calva y de un tamaño notoriamen­te superior, de piel aparentemente blanca, pues la oscuridad no le permitía notar detalles, así como sus rasgos. Vestían un enterizo similar al que emplean los mecánicos, cuyo color podía ser gris o celeste.
El lugar donde esto ocurría se encuentra ubicado en el extremo noroeste de la ciudad de Mendoza, a 200 metros del campo de deportes del Liceo Militar General Espejo, y a unos 300 m. del puesto de vigilancia de ese instituto. Se trata de un barrio residen­cial en desarrollo, donde aún quedan amplios baldíos.
La descripción que sigue es prolijamente coincidente: “Cuando nos vimos rodeados -dicen- por esos individuos, miramos hacia un costado y vimos, sobre un amplio baldío de la calle Neuquén, frente al número 2333 (el terreno señalado tiene, en efecto, más de 4000 metros cuadrados, sin edificación alguna), que estaba suspendido en el aire un ob­jeto lenticular de unos 5 metros de diámetro, del que salía por una abertura de unos 0,50 m. ubicada en su parte inferior, un potente haz de luz dirigido al suelo, con una inclinación de unos 45 grados. El ovni se mostraba como una masa opaca, en la que des­tacaba esa fuerte luz blanca, y estaba situado a 1,70 m. de altura como flotando en el espacio, a unos 30 metros de distancia de nosotros”. Otras versiones, periodísticas, indicaron que estaría situado a 1,20 m del suelo.
EL MENSAJE TELEPATICO, EL MENSAJE ESCRITO Y EL MENSAJE VISUAL
Con el asentimiento de Villegas, Peccinetti nos relata: “Tres de los seres nos rodearon y comenzaron a transmitimos mensajes, mientras otros dos permanecían junto a la nave. Yo no puedo decir que hablasen exactamente como seres humanos, pero lo que sí percibimos, en forma absolutamente clara e indiscutible, fue un mensaje inteligente, como si se nos hubieran introducido en las orejas unos diminutos altavoces a transistores. Era como una voz que resonara en nuestro cráneo. En el fondo resonaban permanentemente dos conceptos: no temer, no temer”.
Luego, y siempre según el testimonio de los dos empleados del casino, los raros visitantes dijeron: Venimos de dar tres vueltas alrededor del Sol, estudiando costumbres y lenguajes de los habitantes del sistema. El Sol alimenta bondadosamente el sistema. Si así no fuese, el sistema no existiría.
Mientras tanto, seguían resonando de manera continua las expresiones no temer, no temer, en un tono persuasivo. La voz parecía ser pronunciada en castellano (español), pero con un acento extranjero. El monólogo de los visitantes terminó con esta expre­sión: La matemática es el idioma universal.
Al mismo tiempo que los perplejos hombres percibían estos mensajes, pudieron ver co­mo uno de los seres trazaba sobre el estribo y la puerta izquierda del automóvil unos signos con un aparato “que daba la misma sensación deslumbrante que una soldadura eléctrica”. En la puerta del vehículo, en efecto, constatamos que estaban grabados por lo menos nueve signos claramente delineados, seis de los cuales parecían guardar cierto orden de escritura vertical dividida en dos series.
Siguiendo con el relato, los testigos pudieron ver delante de la presunta nave espacial y a distancia cercana, a uno de los ocupantes sosteniendo una pantalla “como la de un televisor grande, de forma circular, de unos 0,70 m. de diámetro”, en la que pu­dieron ver primero como una gran cascada de agua, después una imagen parecida a la de una explosión atómica, y luego, corro si apareciera nuevamente la cascada, pero esta vez sin agua, sin vida.
FINAL DEL ENCUENTRO
Los dos empleados sostienen que sus interlocutores les tomaron las manos y les hicieron tres punciones a cada uno en el dedo índice y mayor de la mano izquierda. Peccine­tti da una versión más compleja, sosteniendo que “una fuerza” le alzó la mano hasta la altura de los ojos de uno de los humanoides y que fueron emitidos en ese momento unos rayos produciéndole los pinchazos. En cambio, Villegas se limita a explicar que tuvo la sensación de que le fueron punzados los dedos en la misma forma en que se hace en los laboratorios cuando se extrae sangre, es decir por medio de una aguja. “En el con­tacto -dice Villegas- sentí como si me tomara un ser humano, con una mano que no era ni más fría ni más cálida que la nuestra; sintiendo dolor por el pinchazo”.
Surgió otro pensamiento: Dominio de la gravedad. Después, los ocupantes del ovni se dirigieron a la nave, cruzaron una acequia que separa el baldío de la calle Neuquén que tiene unos 1,45 m. de ancho y llegaron hasta la zona iluminada por el objeto. Ascendieron por el haz de luz, como si fuera una escalera mecánica, uno tras otro, apagándose al subir el último.
Una explosión, que Villegas sintió como un flameo en los pantalones y Peccinetti como un golpe de aire en el cuerpo, hicieron reaccionar a los testigos. En esos momen­tos el ovni, en medio de un resplandor, ascendía con rapidez y se perdía en el espacio. Villegas se recobra y corre velozmente, seguido por Peccinetti, hasta la guardia del Liceo Militar Y denunciaron el hecho.
Citando a una investigación realizada por un periódico de esa ciudad (1), de acuerdo a lo relatado por fuentes responsables, las pericias policiales resultaron contunden­tes y niegan la presunta experiencia tenida por los empleados del Casino de Mendoza. Entre otros hallazgos, se citan los siguientes: a) el mercurio encontrado sobre uno de los estribos del automóvil, es la cantidad exacta de un termómetro arrojado desde 1,20 metros de altura; b) en el lugar del hecho se encontraron dos pequeñas huellas de automó­vil (presunto plato volador), que fue introducido en esos terrenos con la utilización de una larga madera, que hizo de puente, según la noticia[1]; c) el aparato relatado por las víctimas, parecido a “un televisor”, no habría sido sino una sábana sostenida por dos terráqueos, sobre la cual se proyectaban imágenes; y, c) la luz enceguecedora sería la del auto, dirigida a los ojos de las víctimas.
Otro detalle que no había sido revelado y que cobra significativa importancia, es el siguiente: Peccinetti y Villegas no partieron solos desde el casino la noche del suce­so. También iban con ellos otros tres empleados, quienes fueron bajando en sus respectivos domicilios. Este dato ha sido utilizado por los investigadores. Asimismo se ha­bría probado que la luz del vehículo no se apagó en la zona del episodio, sino una cuadra antes.
En relación a las extrañas marcas, se destaca que fueron empleados -entre otros-, peritos calígrafos, pudiendo establecer que no fueron seres extraterrestres los que las efectuaron (que algunos atribuyeron a un código espacial: tres vueltas al Sol), sino ciertos bromistas, que utilizaron un instrumento especial (pirograbador).
Se indica que hay otro hecho muy sugerente: el automóvil estaba estacionado en la calle Sarmiento, hacia el oeste. Los presuntos bromistas -según la versión- no marcaron el auto en la parte derecha. Lo hicieron a la izquierda momentos antes; los investiga­dores sostienen que los extraños no podían haber hecho las marcas en el costado dere­cho, porque el volante se halla en ese lado (conducía Villegas). De ser así, Villegas, un muchacho muy sugestionable, habría notado tales inscripciones y el plan no hubiera resultado.
En cuanto a la publicidad que adquiere el episodio, los investigadores explican que el propósito consistía en una simple broma, muy privada. Cuando Villegas queda inmóvil por la presunta broma de los desconocidos, aquellos pueden efectuarle las punciones, pero cuando sale de la conmoción (shock), comienza a correr a toda velocidad, seguido a varios metros por Peccinetti y al llegar al Liceo Militar y proporcionar la versión, el suceso no se puede parar. Ahí entonces toma estado público, sin que estuviera en el ánimo de los presuntos bromistas que trascendiera.
Según las fuentes, hay otro detalle muy singular: la hora de la explosión no coincide con la aparición contada por las víctimas. Se indica que en la guardia del Liceo Militar está asentada la hora exacta del disparo (se presume que se habría utilizado una escopeta cargada con pólvora). Cuando llegaron Villegas y Peccinetti, había pasado más de una hora.
Desde un primer momento, los investigadores fueron a esclarecer un episodio creado por la mentalidad humana, y no a buscar un hecho pensado por extraterrestres.
Es así que llegaron a la siguiente conclusión: ¿Cómo es posible -se preguntan- ­que los presuntos seres de Ganímedes hayan aterrizado en un baldío de reducidas dimensiones, si enfrente tenían otros mucho más grandes? Es fácil advertir -indican- que a esa hora el tránsito del centro hacia el Barrio Cano, se realiza por la calle Boulogne Sur Mer, es decir, de sur a norte (teniendo en cuenta la ubicación del Barrio Cano). Los bromistas eligieron ese lugar porque hay un muro que los resguardaba de la vista de los transeúntes. De ese modo -manifiestan- es fácil llevar a cabo un operativo de esta naturaleza.
[1] El juez Jorge Marzari Céspedes sostuvo, empero, que al llegar al lugar del supuesto ovni, “vi en el centro donde debió aparecer el objeto, dos huellas frescas, de rodado 15 o 16. Lamentablemente, cuando llamé al oficial que me acompañaba, éste las pisó, borrándolas” (2).
LA INTERVENCION POLICIAL
En la guardia del liceo, un suboficial dio a los exaltados testigos un vaso de agua, y después los hizo trasladar en un vehículo hasta el Hospital Luis Lagomaggiore, veci­no al establecimiento[1].
En esas circunstancias, la policía tomó inmediatamente cartas en el asunto y el personal de la seccional 6ª, con intervención de la Dirección de Investigaciones, comen­zó a instruir el sumario. El médico forense Arnaldo Ferrari revisó enseguida a Peccinetti y Villegas, señalando en su informe que ambos “presentan un agudo cuadro de excitación psicomotríz y tres pequeñas punciones en el pulpejo de los dedos índice y mayor izquierdo”.
El comisario de la Sexta Sección, Miguel Montoza, dispuso que se realizara inmediatamente un dosaje de alcohol en la sangre, que reveló la absoluta normalidad de los denunciantes. Luego, Peccinetti y Villegas fueron trasladados del hospital al local de la comisaría, donde el comisario Montoya les hizo prestar declaración para el sumario policial. Al promediar la mañana, se hicieron presentes técnicos de la Comisión Nacio­nal de Energía Atómica (CNEA) que, encabezados por Francisco Muñiz, con un contador Geiger, revisaron minuciosamente -junto a peritos de la policía científica- la zona donde dicen haber visto el extraordinario objeto, así como la superficie exterior del automóvil, y luego los objetos metálicos que llevaban los dos presuntos testigos. La inspección reveló que los índices radiactivos eran normales. El técnico Muñiz expresó: “No encontré en ningún momento nada de radiactividad superior a lo normal” (3).
El comisario retuvo, a los efectos de la investigación, el reloj calendario de Peccinetti, un Precisor de 17 rubíes antimagnético, que estaba detenido exactamente a las 3,42 horas del 31[2]. Examinado por tres relojeros, la detención del reloj habría sido provocada -según expuso el juez J. Marzari Céspedes-, por una gotita de parafina en la perilla.
Por otra parte, el gabinete de policía científica envió un laboratorio móvil al lu­gar, para tomar fotografías y efectuar análisis. Los técnicos hallaron en el estribo del automóvil, en el sector donde se hallan inscriptos los raros signos, una sustancia metálica, líquida y de color blanco, que resultó ser mercurio. La misma que contenía un termómetro roto hallado en la casa de Peccinetti.
Asimismo se habría comprobado que el parabrisas del viejo automóvil ocupado por Peccinetti y Villegas, no fue quemado por fuera sino por dentro. Esto se robustece ante vestigios de azufre encontrado en la parte interior del coche. El azufre fue quemado luego que los pretendidos testigos -según se indica- corrieron del lugar en dirección al Liceo Militar, produciendo cierta opacidad en la superficie interior del vidrio (5).
No es éste el único indicio que robustece la hipótesis de una patraña imaginada por los empleados del casino[3]. Al llegar a la zona el primer oficial de policía, el sumariante Roberto Palomo Albornoz, declaró haber percibido un fuerte olor parecido al azufre. Resultaría fácil truco haber utilizado este elemento, mezclado con clorato de po­tasio, para provocar la explosión y el resplandor que se atribuye al despegue (regis­trados además por varias personas en la vecindad) (6).
Peccinetti y Villegas fueron también examinados por una Junta Médica, integrada por médicos y psicólogos, durante cuatro horas y media.
En definitiva, se deduce que todo se trató de una broma tramada para asustar a Villegas, que era conocida por Peccinetti, cuya publicidad y derivaciones posteriores no pudieron preverse, pues nadie pensó que Villegas correría hasta la guardia del Liceo Mi­litar a dar cuenta de lo sucedido, ocasión en que Peccinetti lo corrió sin poder darle alcance. Para la policía, en consecuencia, se trataría de detener por “lesiones leves” a quienes simulando ser extraterrestres pincharon los dedos de los nombrados.
La buena disposición de los funcionarios policiales, facilitando el cumplimiento de la misión periodística, fue seguida a los pocos días del suceso por un comunicado de prensa emanado por la Jefatura de la policía Provincial, que expresa:
“Con motivo de varias denuncias que últimamente se han producido en esta provincia y que han tenido resonancia en los órganos de la prensa escrita, oral y televisiva, relacionadas con la supuesta aparición de ovnis y de seres de apariencia extraña, la Jefatura de Policía de Mendoza, por medio de sus organismos especializados, ha investigado minuciosamente las circunstancias y los hechos relacionados por todas las personas que dicen haber sido testigos o afectados de algún modo por estos fenómenos, llegando a la conclusión, en todos los casos, sin excepción, que no se ha comprobado absolutamente ninguna de las aseveraciones sobre supuestos acontecimientos extraordinarios, resultando de los informes producidos por los técnicos de la Policía Científica, Sanidad Policial, expertos minerólogos de la Dirección Provincial de Mi­nas, científicos de la Delegación Oeste de la Comisión Nacional de Energía Atómica y los profesionales médicos y químicos del Instituto de Criminología y Medicina Legal, que se trata solamente en algunos casos de fenómenos alucinatorios, y en otros, individuos cuya personalidad presenta como rasgos característicos tendencias a la mitomanía, a veces en concurrencia con su nivel cultural y en otros a un deseo de publici­dad con fines no confesables. Se destaca que absolutamente todos los indicios materiales localizados y analizados responden a causas naturales y comunes libres de interpretaciones extraordinarias, siendo perfectamente reproducibles.
“La Policía de la Provincia previene a la población sobre estos hechos tendientes a alterar la tranqui­lidad pública e invita a la serenidad, justeza y mesura en la apreciación y divulgación de tal tipo de noticias.
“Asimismo, recuerda que el Código Penal sanciona con pena de prisión a quienes infundieran indebidamen­te un temor público, por lo que se procederá a instaurar los correspondientes procesos a las personas cu­ya conducta encuadrase dentro de la citada disposición legal”.
El Jefe de Policía de Mendoza, Roberto G. Hartkopf, respondió a la inquisitoria pe­riodística sobre el propósito del célebre comunicado: “El objetivo es muy simple. Qui­simos evitar que en Mendoza pasara, por causa del pánico, lo que pasó en los Estados Unidos cuando Orson Wells simuló la Guerra de los Mundos. El pánico fue incontrolable. También en Ecuador, a través de una emisión radiofónica, se simuló la llegada de seres extraterrestres. Las consecuencias fueron graves: éxodo, incendio de la emisora y hasta funcionarios víctimas del pánico”.
En relación al caso de Peccinetti-Villegas, opinó: “Se trata de un hecho bien de la Tierra. Todo tiene su explicación (…). Intervendrá el juez que esté de turno. Creo que se les aplicará el artículo 211 del Código Penal, el relacionado con los Delitos contra la Tranquilidad Pública. Además, se han provocado lesiones a los protagonistas, que recibieron pinchaduras en sus dedos. En el caso de Fernando José Villegas se puede hablar de una lesión psíquica y esto es grave”. En relación a la posibilidad de practicar un examen hipnótico, afirmó: “Villegas, el más atemorizado luego del suceso del Chevrolet escrito, aceptó. Peccinetti, el más tranquilo, el más sereno, no aceptó”. Al preguntársele sobre el posible carácter “intimidatorio y contraproducente” del comunicado, señaló: “No es así. Lo único que hemos querido es refres­car un poquito la memoria, frenar a la imaginación descontrolada. Además todo es rela­tivo. Según ese punto de vista el conocimiento del Código también sería contraproducente…” (7). Sea como fuere, Peccinetti y Villegas jamás fueron sometidos a proceso ni sumariados, siendo sólo citados en calidad de testigos. Tampoco hubo alguna acusación concreta por delito de intimidación pública.
En Mendoza se vivía un estado de expectación en el momento en que apareció el supuesto ovni. Toda la gente hablaba de platos voladores. Luego del comunicado del 5 de septiembre, nadie habla. Existe temor. Pero un temor real. El comunicado causó el efecto deseado.
LAS DILIGENCIAS DE LA AERONÁUTICA
El jefe de la IV Brigada Aérea convocó, apenas ocurrido el hecho, a la Junta de Seguridad y destacó al teniente Luis Cunietti para que investigara todas las circunstancias del mismo. Fue así como se trasladó al lugar del suceso y a la seccional policial, en misión oficial, observando los resultados del fenómeno. También se consigna que un miembro de esa fuerza asistió como observador al Instituto de Medicina Legal y Criminología del Hospital Central, el martes 3 de septiembre, cuando los protagonistas del encuentro fueron examinados -en forma conjunta y separada- por dos psicólogos y médicos.
El militar destacado manifestó que todos los antecedentes reunidos se remitirían a la Junta de Investigaciones Espaciales que tiene su sede en Buenos Aires y contactos con organismos similares de carácter oficial en todo el mundo (8).
EN LA JUSTICIA
La repercusión del caso adquirió tal magnitud, que el titular del primer juzgado de instrucción, Jorge Marzari Céspedes, decidió tomar intervención, a pesar de no existir ningún tipo de acusación civil ni criminal contra los atribulados protagonistas de la historia. Según ha informado, el magistrado fue como un ciudadano más a ver el escena­rio del aterrizaje y se interesó por algunos detalles del suceso. Atendiendo que cier­tas averiguaciones y procedimientos son necesarias realizarlas con orden judicial, la Suprema Corte de Justicia -probablemente, a vista del interés del juez- decidió encomendarle la instrucción del correspondiente sumario, cuya insólita carátula rezó: “Fiscal contra N. N. por lesiones leves”.
Al respecto, el periodismo señaló: “Es probable que se trate de la diligencia más extraña que escritorios tribunalicios hayan presenciado en la historia judicial del país” (9). Sin duda fue todo una novedad, muy curiosa.
El juez Marzari Céspedes comenta: “Había que ordenar una pericia psicológica. Quizás una hipnosis de Villegas y Peccinetti, y eso debe ordenarlo un juez. Al día siguiente, los cité a declarar. Ordené una pericia que debía abarcar reacciones ante estímulos lumínicos, auditivos, visuales y sensoriales. Designé dos psicólogos y dos psiquiatras. Pero sobre la propuesta de un examen bajo hipnosis, Peccinetti no quiso saber nada y trató de hacerle cambiar de idea a Villegas”. Aquí estaría la punta de la pista policial y judicial del suceso. “Cuando me dirigí al lugar del supuesto descenso -continúa el juez- iba a ver, en realidad, si encontraba algo humano o no humano. Hice desviar el tránsito y me detuve a observar. En el lugar había una pared al costado, u­na palmera, dos postes de luz, dos sauces y, al frente, hacia el norte, dos baldíos más. ¿Por qué aterrizaron en ese lugar, por qué no eligieron uno más grande?.. Me hago preguntas humanas para encontrar una respuesta no humana. El lunes 2 conversé con ellos, los testigos, por primera vez. Lo hice para saber exactamente sobre qué versa­ría la pericia psicológica, sobre qué elementos iba a ordenar la pericia. Sí. Se habló de mi interrogatorio[4]. Al hacerlo, encontré muchísimas contradicciones, y al reconstruir el hecho también. Ahora, el sumario es secreto. ¿Conclusión? En la reconstrucción no hubo un relato fiel. Villegas, según aprecié, no se acordaba prácticamente de nada. Es más, creo que pudo ver, como no ver nada. Estaba asustado de un susto.
“Peccinetti es quien ha hablado, quien ha hecho la descripción de lo sucedido. Emo­ciona1mente no está alterado. Villegas ha sido más bien el eco de las palabras de Pec­cinetti. No recuerda nada con precisión.
“Al principio creí que era una broma a la provincia. Después he comprobado que en realidad la broma fue a este muchacho Villegas y sin querer se amplificó y escapó al control de los organizadores. Se trata de un cuento. Entre los responsables está Peccine­tti, naturalmente” (11).
Aunque por secreto sumarial nada se comunicó oficialmente, habrían trascendido por fuentes allegadas al juzgado los detalles que -aparentemente- fundamentarían la opinión del doctor Marzari Céspedes:
a) Marcas de huella de automóvil, observadas por el juez, que demostrarían que un coche modelo nuevo estuvo dentro del baldío, donde esta­ba el haz de luz;
b) Entre la narración del suceso y su reconstrucción, hay una hora de diferencia, que Peccinetti no supo como justificarla;
c) Los pinchazos que recibió Villegas le dolieron y fueron profundos, mientras que en Peccinetti han sido superfi­ciales (efectuados en ambos con cualquier elemento punzante);
d) La broma habría comenzado varios días antes, por ejemplo, cuando el día anterior se le cambiaron los cables de las bujías de su viejo Chevrolet, comenzando a detonar cuando se lo puso en marcha, aprovechando el carácter asustadizo y fácilmente sugestionable de Villegas;
e) La permanente tranquilidad de Peccinetti en contraste con el temor de Vi­llegas, especialmente, durante la reconstrucción del hecho;
f) Un episodio ocurrido en la misma que ha sugerido que en el episodio habrían estado directamente implicados o­tros compañeros de Peccinetti y Villegas;
g) La madrugada en que ocurrieron los hechos venían y bajaron durante el trayecto otros tres empleados del casino, según lo recordó Villegas en la reconstrucción, pero omitido por Peccinetti;
h) Las inscripciones en la puerta del auto fueron hechas con una punta para realizar pirograbados, empezando con un trazo grueso y terminando con uno fino;
i) El mercurio encontrado en el estribo co­rresponde exactamente al que contiene un termómetro común;
j) El día anterior al hecho Peccinetti dejó olvidado su abrigo, un gabán, en la casa de Villegas y también se le descompuso su vehículo (12).
No podemos asegurar que estos sean todos los elemen­tos del sumario judicial, que fundamentaron la opinión del juez interviniente en la causa. No poseemos los informes de los pormenorizados peritajes técnicos (físicos, químicos y psicológicos, que incluyen pruebas dactiloscópicas, balísti­cas, escopométricos y psicodiagnósticas, muy reveladoras), en razón del secreto de su­mario. Al no hallar culpables, la causa se reserva en secreto hasta que el autor se individualice o se ordene la prescripción (pase a ser archivada). Aún así, será pertinente formular algunos comentarios sobre los puntos recién expuestos, no obstante su ca­rácter provisional:
a) Como se indicó anteriormente, esta evidencia fue accidentalmente destruida y no se llegó a término para ser examinada o fotografiada por los peritos;
b) Prescindiendo de las interpretaciones abduccionistas, es probable que en una situación mental y e­mocionalmente singular como la expuesta, resulte difícil una medición exacta, aunque una hora es un período excesivamente prolongado (esto haría supo­ner que en ese tiempo se encendió el azufre en el interior del auto, se arrojó el mer­curio encontrado y se levantó el escenario);
c) Nosotros pudimos verificar cinco dí­as después una ligera punzadura en Peccinetti;
d) El viernes 30 de agosto, confiesa Villegas, “tuve un problema, cambio de cables en las bujías del auto; es el coche más viejo, el que más se presta a bromas, sí, era una de tantas. Era la broma clásica de los compañeros volcarme basura o colocar los tachos en el techo del auto. La noche del jueves, cuando fui a arrancar, escuché explosiones. Decidido a regresar por otros medios, vi en ese momento a Peccinetti y un amigo que se iban…”;
e) La actitud de los involucrados puede reflejar, sino, la personalidad de cada uno;
f) El juez se refiere aquí a la corrección que le hace un compañero de Peccinetti y Villegas, duran­te la reconstrucción del hecho, respecto a la precisa ubicación de uno de los humanoi­des;
g) La presencia de otros acompañantes ha sido sistemáticamente omitida en todas las entrevistas, incluida la nuestra;
h) Posibles rayas hechas por la policía, simila­res a las encontradas, demostraron que humanamente se pueden hacer. Empero, tras­cendió otra versión que indica que el coche no estaría rayado, sino marcado por un instrumento que dejó una sustancia formando los extraños dibujos (esta respaldaría de mejor modo el comentario de que, al tiempo, las marcas fueron borrándose misteriosa­mente). Aunque así no fuera, el daño es fácilmente reparable en el viejo automóvil (se trata, en rigor, de un modelo Whippet 1929, con carrocería Chevrolet 1934);
i) Al parecer, son varias las personas que habrían recogido muestras del mercurio hallado en el estribo del auto (sabemos que el comisario M. Montoya, el vecino Jorge Arturo, y el meteorólogo Bernardo Razquin, tomaron de allí un material similar);
j) No queda claro porqué Peccinetti, siendo una noche no excesiva­mente fría (la temperatura era cercana a los 12 C° y la humedad del 62%, con cielo despejado en Mendoza), insistió en ir a buscar el abrigo, sin esperar al otro día.
La conclusión del doctor Jorge Marzari Céspedes puede sintetizarse en esta declaración: “Es una broma de mal gusto, con un móvil detrás. No es nada del otro mundo…” Sus impresiones, coincidentes con las de la policía, hacen caer sus sospechas sobre Juan Carlos Peccinetti.
A pesar, los hechos trascendidos no aclaran del todo el episodio. Por ejemplo: Los bromistas ¿eran niños?, se interroga un cronista. Porque se habló de cinco enanos cabezudos. ¿Es posible que el mercurio recogido correspondiera a un termómetro común, cuando varios son los testigos que se habrían llevado cierta cantidad?
Aún con los limitados elementos, la hipótesis expuesta por la justicia y la policía mendocina suscita otros interrogantes. Veamos:
¿Cómo se entienden las palabras del comisario Montoya, cuando dice que “montar una escenografía así y hacerla desaparecer en unos minutos antes de que llegara la policía y sin dejar rastros, hubiera implicado una inversión acaso sólo al alcance de Holly­wood”? ¿De qué manera se hicieron, finalmente, las inscripciones en el automóvil? ¿De qué manera, “con una sábana y un reflector” -como indica la policía-, se pudo proyectar en colores las tres escenas (catarata-hongo atómico-catarata sin agua) que vio Villegas? ¿Dónde están los cinco integrantes del equipo de bromistas que Villegas vio a menos de un metro de distancia? ¿Cómo pudo Peccinetti contratar a cinco individuos -niños o adultos- de 1,40-1,50 m. de estatura, calvos y vestidos con enterizos? ¿Cómo ascendieron los cinco enanos por la luz? ¿Dónde está la larga madera, o tablón, utilizado por un automóvil para penetrar en el terreno baldío sin dejar huellas y sí hacerlas justa­mente donde se requería más cuidado, es decir, en el presunto lugar del descenso? Si el sorprendido debía ser Villegas y él mismo manejaba el auto, ¿qué sistema utilizó su compañero para que el rodado dejase de funcionar en el lugar indicado para la representación? Además, el propio Villegas obró por su cuenta cuando afirma: “Sin saber por­qué y aunque no lo hago nunca, doblé por la calle Neuquén hacia el norte”. De esto se desprende que si Villegas hubiera tomado el camino habitual toda la broma habría fracasado. ¿Quién es la persona que habría testimoniado que su coche se detuvo en otra ca­lle, cercana al lugar y a la misma hora?
Como puede notarse, el problema resulta demasiado complejo para aceptar dicha hipótesis con proverbial ligereza. La versión oficial parece tan difícil de probar como la ­realidad del episodio. Quizás, el error haya sido haber adoptado -supuestamente- la hipótesis de la broma y no de la fabulación.
Si los dos protagonistas fueran acusados de fabuladores, sería simplemente la palabra de ellos contra la de toda la maquinaria oficial que intenta defenestrar el caso. Peccinetti y Villegas habrían abandonado el automóvil ya escrito, se habrían producido las punciones en los dedos y, luego de derramar mercurio (elemento que se obtiene sin dificultad), detener el reloj pulsera de Peccinetti, y producir la explosión, habrían salido corriendo a pedir auxilio al Liceo Militar.
Esto es posible y más que nada barato, pues no existirían enanos, ni televisor, ni artefacto volador, ni pirograbadores.
Sin embargo, el juez adoptó el temperamento de insistir en la hipótesis de la broma, quizá por prudencia, por una estratagema de la investigación, o -ciñéndonos al texto- ­por su propia convicción. En este último caso, para aceptar esa hipótesis, ha de ser imprescindible que el juez presente numerosos elementos de probanza. En otras palabras, si Peccinetti participaba en la broma en perjuicio de Villegas, y éste vio todo lo que narró -como acepta el juez, con ciertas reservas- (“Es más, creo que pudo ver, como no ver nada”), la justicia para probar su aserto tendrá que mostrar y/o explicar el conjunto de las preguntas que hemos planteado párrafos atrás. Una tarea que, lejos de simplificar y lograr una adecuación, parece complicar las cosas.
[1] Sin embargo, los dos testigos dicen que en la guardia del liceo ni siquiera se los atendió y que simplemente se limitaron a echarlos (presumiendo que eran ebrios).
[2] Un agente de policía notificó del episodio a la seccional 33ª, cuyo oficial de servicio, el inspector Albornoz, partió de inmediato al hospital junto al oficial Carioni. Allí Peccinetti le entregó su reloj, detenido a las 3,42. Albornoz se lanzó a una pericia: “Al no funcionar, fue movido en distintas formas y no a­rrojaba sonido alguno, pasándoselo al oficial Carioni a su pedido, quien lo retuvo también examinándolo y en un momento (…) mostrándome el citado reloj destapado, me exhibía la máquina del mismo al tiempo que con una punta de metal revolvía la máquina en busca del pelito que le faltaba”. Este hurgueteo del reloj desató las iras de Albornoz (4).
[3] Se podría pensar que la supuesta broma tuvo por motivación, además del carácter impresionable de Villegas, la ola de observaciones de ovnis y el estreno cinematográfico días antes de la comedia argentina “Che, Ovni”.
[4] El abogado y ufólogo creyente Ignacio Correa Llano, quien asumió espontáneamente la defensa de Peccinetti y Villegas, arguye que “hubo presión psicológica por la forma del interrogatorio y falta de objetividad de Marzari Céspedes, quien prejuzgó”. Para agregar: “El error es de carácter procesal, a un asunto que necesitaba un tratamiento a otro nivel” (10).
FINES INCONFESABLES
Un llamado telefónico anónimo a las emisoras de radio, que brindaron abundante información del suceso, hizo saber que Juan Carlos Peccinetti pertenecía a una organización o grupo esotérico denominado Khronos, y que tendría “grandes debilidades por la ciencia ficción y los mensajes esotéricos” (l3).
Esta versión es una de las tantas que circularon durante esos días, pero que tuvo bastante insistencia, aun cuando nada se pudo confirmar. Algunas personas han interpretado las palabras del juez Marzari Céspedes en tal sentido cuando expresó que el caso resultó “una broma con fines inconfesables”, o “con un móvil detrás”.
El episodio resultaría, entonces, una forma espectacular de proselitismo. Indudable­mente, un hecho de estas características sería de gran auxilio Para quienes sustentan una forma de pensar que brega por una radical transformación de las formas clásicas del pensamiento.
Khronos es una sociedad fundada en 1963 y liderada por Mario L. Rodríguez Cobo, más conocido como Silo. Durante muchos años este grupo se mantuvo oculto, actuando en si­lencio, buscando la fuente de la sabiduría. Eran jóvenes cuyas edades oscilan entre los 17 y los 35 años. “Un verdadero maestro -le impartía Silo a sus discípulos- enseña con gesto serio, pero aquel que lo hace riendo y con bromas es dos veces maestro”.
Precisamente, el descenso del famoso ovni con sus cinco ocupantes coincide con el mes aniversario de su detención policial en Jujuy; el día de su arenga en Punta de Vacas (4 de mayo) se vio un ovni en la ciudad, y el día que prohibieron su arenga en Jujuy apareció otro ovni en esa región. Asimismo, la revista de difusión interna de algunos grupos seguidores del adalid (que, además nació en Mendoza), se llama OVNI[1], “por eso poco comprendida cuando sale al público, que se convierte automáticamente en un ovni, en un sentido humorístico”, justifican sus editores.
“Hoy es claro que esta difusa religiosidad para avanzar, deberá combinar el paisaje y el lenguaje de la época (un lenguaje de programación, de tecnología, de viajes espaciales), con un nuevo Evangelio Social”, concluyó diciendo Silo en una conferencia pú­blica (14).
Hasta donde se ha podido saber, la relación ovnis-fines inconfesables sólo encontra­ría asidero en la supuesta filiación de quienes habrían preparado esa broma, con lo cual el fenómeno pasaría a ser un factor de agitación.
LAS INSCRIPCIONES EN EL AUTOMOVIL
La ambigüedad interpretativa que sugieren los extraños símbolos, efectuados al pare­cer por un instrumento “que expediría calor, el suficiente como para poder marcar sin quemar”, es uno de los rasgos más notables. Se ha querido ver en ellos desde un mensa­je profético que contiene símbolos de antigua y variada procedencia terrestre, hasta la representación de un mapa astronómico, indicando el itinerario y procedencia de los ignotos visitantes.
Es obvio que estas interpretaciones, en sí mismas, no constituyen argumentos a favor o en contra, pero es singular que los mensajes ideográficos (pantalla e inscripciones) son netamente sugerentes y ambiguos, en contraste con los mensajes telepáticos, cuya semántica muestra claridad y consistencia. A pesar, en todos ellos surgen elementos o ideas de contenidos sensual o espiritual (místico, profé­tico) por un lado, y racional (técnico, científico) por otro.
En cuanto a su construcción, se ha observado que realizaron un rayado en el auto que tiene mucha similitud con el que haría una persona de nuestro planeta, lo que demos­traría una habilidad semejante. Se trata, en realidad, de dibujos geométricos primitivos, indignos de una civilización capaz de pergeñar artefactos que circulan por el espacio y atemorizar a los seres humanos. Lejos está la demostración de la pretendida superioridad científica y técnica.
Por eso ha despertado la sospecha que produzcan unas marcas en un automóvil para indicarnos vaya a saber qué, cuando pueden hacerlo -según los empleados del casino- utilizando otros medios más inteligibles.
“En vez de perder tres o cuatro minutos rayando un auto -reflexiona un mendocino-, podrían haber traído una hoja, un mapa, un bosquejo, ya sea un papel o en algún mate­rial para dejarnos en la Tierra, que es mu­cho más práctico que unas rayas mal traza­das en un auto” (16).
Pero estos no son los únicos indicios que refuerzan la hipótesis de una patraña imaginada por los dos oscuros empleados del casino.
UNA VISION DEL CONTEXTO
El episodio ocurrido en Mendoza el sábado 31 de agosto de 1968 debe ser examinado teniendo en cuenta algunos acontecimientos, naturales y culturales, producidos en esa é­poca.
En mayo se producen en Francia los celebrados disturbios estudiantiles y obreros que llevan a la disolución del parlamento, con efectos de revuelta en casi todo el mundo. Ese año mueren asesinados, en los Estados Unidos, dos grandes líderes de la paz. Acre­ce el clima bélico en Europa, y en la ONU se firma el tratado contra la proliferación de armas nucleares. Se acelera la puja espacial ruso-estadounidense.
Días antes de producirse la denuncia sobre el ovni y los cinco ocupantes, estuvieron en la apacible ciudad de Mendoza[2], periodistas del semanario de mayor circulación nacional. Su propósito se debía a un polémico tema que ocuparía a toda página la tapa de la difundida revista ilustrada (17), bajo el título: “Base Norteamericana en Mendoza”.
La actitud de la opinión pública reflejaba cierto desconcierto: “Éramos pocos los que conocíamos la existencia de dicha base extranjera en Mendoza”, L. S.; “Creo que no cum­plen funciones meteorológicas, como dicen…”, M. L. (l8). Pero la noticia no era del todo reciente. El 21 de agosto, El Andino de Mendoza informó que en la base de El Plume­rillo notó la presencia de aviones U-2 y un nutrido contingente de militares norteame­ricanos cuya misión, según se dijo, consistía en brindar asesoramiento a las tres ar­mas argentinas sobre temas vinculados al transporte, comunicaciones y similares. Sin embargo, no parece haber resultado convincente y fue más bien relacionada con la próxima explosión en el Pacífico de la primera bomba de hidrógeno francesa. Versiones le atribuyeron la misión de fotografiar, analizar, toda la prueba.
No fue menos inaudito que el 23 de julio anterior, en el aeropuerto de San Carlos de Bariloche se avistara una nave que no respondió a las solicitudes de identificación y se alejó describiendo una parábola extraña. Se creyó que era un ovni. Recién el 15 de septiembre de 1968, un escueto parte de la Fuerza Aérea Argentina comunicó que se tra­tó de un avión RB 57 (Martin RB 57 D, un bombardero táctico, aquí en una versión de reconocimiento electrónico y fotográfico) del escuadrón de la USAF que operaba desde la Base de El Plumerillo, Mendoza, en tareas científicas. El vuelo referido constituyó u­na infracción a las normas de tránsito aéreo vigentes (19).
El eje de estas actividades parece haber sido, como se señaló, la serie de experimentos nucleares efectuados en los mares por Francia y planeados para su armamento bé­lico, causando alarma y una ola de protestas internacionales. A mediados de julio ese país hizo estallar la undécima bomba nuclear en el Pacífico Sur, desde que inició la organización de la fuerza nuclear francesa independiente, recordando que la bomba de hidrógeno sería estallada en la segunda quincena de agosto (20).
Esto viene a coincidir con la fecha del recordado caso de Peccinetti y Villegas. En relación al mismo, debemos llamar la atención respecto a las imágenes proféticas que muestran los humanoides: la primera, una verdecida imagen con cascadas (¿Mendoza, qui­zá?), la segunda, la de un hongo atómico, acaso un holocausto atómico (como las prue­bas realizadas en esos días en el Pacífico Sur), y la tercera, como si apareciera nuevamente la primera, pero esta vez seca, sin vida.
Es por igual llamativo que en esos meses se produjera una intensa sequía en Chile (país que bordea el sur del Océano Pacífico), y las provincias argentinas de Mendoza y San Juan, por la ostensible disminución del caudal de los ríos (21). Tampoco faltaron quienes pretendieron relacionarlo, con razón o sin ella, a las pruebas atómicas que se realizaron en la región.
Tal vez sea pertinente citar, al respecto, la opinión de la Lic. Susana Morán de Giúdice, profesora de la cátedra de Psicología Social de la Universidad Nacional de Cuyo, acerca de lo psicológico en estas apariciones: “Luego de un acopio de opiniones, preferimos ubicar nuestro pensamiento en una posición que justificaría la aparición de objetos y seres misteriosos como proyección de cosas nuestras no realizadas, fundamental­mente en nivel de comunicación y dificultad en la vinculación con el otro-como-nosotros. Sería la necesidad de colocar afuera el no temer ante el temor real de destrucción”[3] (22).
[1] Precisamente, la revista OVNI, su órgano de difusión, hizo siempre un exordio contra todo tipo de violen­cia, y afirmó poco después de producido el caso: “Otro ciclo del espiral concluye. La Humanidad está en su punto crucial. El hombre continúa su tránsito de sueño en un mundo que ya no comprende. Hemos vuelto para clavar la espada, pero esperamos la llegada de los Grandes Enviados que sacarán de su crisis a pueblos y naciones”. Esta literatura de tono esotérico, constituye el Mensaje con que la llamada Sagrada Orden de América pretende “preparar el camino del Maestro para cuando llegue la estrella” (l5).
[2] Mendoza tenía por entonces una población estimada en más de 100.000 habitantes. Ciudad de grandes espacios verdes, domina sus alrededores la visión de extensas planicies de pedemonte, donde proliferan las viñas, tras el marco de los altos cordones montañosos de la precordillera andina.
[3] La psicóloga S. Morán de Giúdice se ha limitado a referir los comentarios con sus alumnos de la cátedra de Psicología. Social acerca de la influencia de lo psicológico en las apariciones de los extraños seres. Como su materia trata en especial de las relaciones interpersonales, aclara, se interpretó el fenómeno en estos términos. Vale decir que no se trató de ensayar una suerte de reduccionismo, sino, formular un punto de vis­ta posible, reflejando los comentarios pertinentes al ámbito de su quehacer profesional.
En ufología, es común que el astrónomo hable de psicología, el sociólogo hable de física cuántica, y el ignorante hable de todo.
CONSIDERACIONES FINALES
Jamás en la Argentina un informe de esta naturaleza, despertó el interés de tantas reparticiones oficiales, ni tuvo la tremenda repercusión alcanzada por los testimonios de Juan C. Peccinetti y Fernando J. Villegas. Transcurridos los años de aquel suceso, ha continuado vivamente la controversia. A propósito, este artículo desea propiciar un enfoque global y aportar nuevos elementos de análisis.
Recapitulando, Mendoza era por entonces centro de notorias sorpresas: 1) la increíble experiencia de Peccinetti y Villegas, junto a otros sucesos sorprendentes; 2) la polémica actividad norteamericana en la base de El Plumerillo, vinculada con las pruebas atómicas francesas en el Pacífico; y, 3) la insistente presencia de la secta de Silo. Tres sucesos que parecen, de algún mo­do, relacionados entre sí.
Con respecto al primero, se estableció un posible vínculo con la fantástica historia que protagonizó José Paulino Núñez, en la Destilería YPF, de Luján de Cuyo (Mza.), el 30 junio 1968. Enrique Serdoch, quien fuera en su momento vocero del testigo, dice que el padre de J.C. Peccinetti era empleado de la destilería; supone que el relato de Núñez pudo llegar por esta vía a sus oídos, de donde pudo tomar la idea para construir el caso (hay que recordar que si bien el caso Núñez se difundió después que el de Peccinetti-Villegas, aquel habría ocurrido un mes antes).
Creyentes, escépticos y refutadores pueden atribuirse la posesión de una explicación sobre el episodio y, en particular, las inscripciones en el automóvil. Aunque de mane­ra diferente. El primero tendrá “total certeza de que el caso es real” y que los extraterrestres “utilizan lenguajes antiguos de nuestra civilización” (23). Podrán reconocer signos arameos, del antiguo alfabeto de la ciudad de Biblos, diciendo: “Comienza el final”. Sumergidos en un nuevo idioma, donde todas las formas de comunicación son váli­das para una interpretación de conjunto (signos ideográficos, matemáticos, mensajes telepático y visual), leerán en ellos: “El manejo irresponsable de la energía atómica se torna peligroso -comienza el final- ya no sólo para la Tierra sino para el sistema so­lar completo, y allí, no muy lejos, girando en la tercera órbita de Júpiter, viven, sienten y piensan tal vez otros seres similares a nosotros” (24).
Los segundos, escépticos, se reservarán una opinión, mientras no dispongan pruebas materiales, concretas, acerca de los autores. Los últimos, verán en estas revelaciones la acción humana, sin miramiento alguno. Será conveniente, pues, analizar tanto las a­pariciones como los mensajes, poniéndolos en su debido contexto psicológico y social.
La primera pregunta que surge es: ¿las marcas en el auto contienen un mensaje? El deseo puede hacerlo posible, convirtiéndolas en un signo que admitirá alguna interpretación con significado. ¿O se trata de una combinación del arameo, con símbolos algebraico-geométricos, y representaciones astronómicas? El caso del supuesto ovni de Mendoza y los símbolos inscriptos por sus presuntos ocupantes en el automóvil, pone ante la presencia de caracteres que se encuentran en petroglifos y pictografías de distintos lugares de América[1]. Dejaremos a los amantes de von Däniken la pregunta acerca de la presencia de los extraterrestres en épocas remotas, y si nos dejaron su escritura en la piedra.
Es peculiar que sus autores, pudiendo expresarse en forma inteligible, comunicable, parecen haberlo hecho -sólo en la gráfica- en un lenguaje cifrado, oculto. Un acertijo que haría las delicias de los grupos esotéricos, como el de Silo. Coincidencia o no, este hombre al que sus seguidores llaman el maestro, siendo para algunos discípulos Cristo reen­carnado y para otros el último de los Budas, se afirma en el antiguo cristianismo y enseña su doctrina basada en una renovada forma de la gnosis y del hermetismo. Según los herméticos, cualquier estudioso de la magia podía llegar a ser como Jesucristo o Buda, mediante el conocimiento de los jeroglíficos, de la astrología y las figuras má­gicas (25). Silo, al frente la secta Khronos, se mantuvo actuando durante años en si­lencio, hasta que por medio de la meditación y el estudio, dice haber alcanzado la fuente de sabiduría. Un conocimiento legado por el hombre, a través de generaciones por los grandes maestros, los grandes iniciados[2].
Más allá de lo real e imaginario que pudiere ser el encuentro de Peccinetti y Villegas, tiene características de una revelación. En algunas ceremonias, se admite a unos pocos -discípulos- al conocimiento de ciertos misterios. Las tres punciones en los de­dos, dando la impresión de tomar contacto con la sangre y consagrar así el encuentro, es significativo: la sangre constituye el tejido líquido más valioso de nuestro cuer­po y posee fuertes connotaciones simbólicas. La tríade es la constante numérica que suele observarse en ciertos ordenes establecidos (especialmente, de origen cristiano, ligada a lo espiritual-valorativo y trascendente): su reiteración en los grabados del automóvil (haciendo suponer que “las criaturas han venido tres veces de Ganímedes”) y que “habían dado tres veces la vuelta al Sol”, según el mensaje telepático recibido por los empleados del casino; los tres extraños seres que les efectuaron, curiosamen­te, tres punciones en los dedos mayor e índice de la mano izquierda, son evidentes. Pueden observarse además posibles referencias bíblicas. Veamos por ejemplo El Apocalipsis o Revelación, según San Juan, el teólogo, capítulo 1:
“8, Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso. (…) 17, Cuando le ví, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último”.
Más adelante, se ha de manifestar la profecía apocalíptica, “porque el tiempo está cerca” (1:3), de algún modo parangonable a las imágenes proféticas presuntamente mostradas por los humanoides, acerca de las tribulaciones que sufrirá la Tierra.
Los testigos: Un aspecto fundamental de la investigación es el que se refiere a 1a personalidad e intereses de los testigos. Especialmente, por las sospechas del juez Jorge Marzari Céspedes recaídas en el primero, como uno de los responsables de la supuesta broma. No obstante, se dijo que Peccinetti no cambió su manera de ser después del en­cuentro, y que “sigue la vida de siempre”, a diferencia de Villegas que empezó a inte­resarse por “la lectura seria”, tratando de profundizar en temas que antes le eran ajenos (27). Al tiempo, pasó a desempeñarse de mozo en un restaurante.
Peccinetti también dejó de trabajar en el casino y muy pronto comenzaron sus problemas. Veintiún días después del episodio fue suspendido en sus tareas (resolución 267), a pesar de que el sub-gerente del casino, Arturo Solari, con recato institucional, negó la versión y “menos por haber visto un plato volador”.
Un año después, en agosto de 1969, personal policial de la Sección Defraudaciones y Esta­fas, recibió la denuncia formulada por cinco empresarios, productores de aceitunas, en la venta del oleaginoso a una firma que, aparentando solven­cia, finalmente no existía y sus responsables desaparecie­ron. La investigación policial tuvo éxito al lograr la deten­ción de los cuatro implicados. Entre ellos: Juan Carlos Peccinetti, apresado en la provin­cia de La Rioja, lugar donde -según la información policial­- juntamente con el resto de la banda habrían cometido delitos similares. Los detenidos fueron puestos a disposición de la Justicia, acusados de estafas reiteradas (28). El periodismo local pronto notó de quién se trataba, y no demoró en señalar su relación con los ovnis.
Sin embargo, Peccinetti parece haberse fugado y, pese a tener pedido de captura en La Rioja y Mendoza, tres meses después ingresa al país trasandino. Hasta que en noviembre de 1970 vuelve a estar en las noticias. Esta vez, el Departamento de Investigaciones (policía civil) de Chile dio a conocer la identidad de “unos pistoleros” implicados en un asesinato. Según la policía, Peccinetti fue el autor de los dos disparos que causaron la muerte casi instantánea de un contador. El móvil del crimen habría sido apoderarse de una cantidad de dólares que portaba la víctima, dedicada al tráfico de dinero, al igual que Peccinetti y sus cómplices. Son conceptuados como “muy peligrosos” y -de acuerdo a lo informado- serían los autores del asesinato de un policía en Rosario y del asalto a un banco, también en esa ciudad santafecina (29).
Como se desprende, la calidad de este testigo admite algunos reparos. No resulta aceptable pensar, aquí, en la acción transformadora generada por el encuentro, o en las variaciones de personalidad en el curso del tiempo. Antes bien, se trata de un sujeto dotado de una personalidad claramente definida.
Así las cosas, tampoco debe asombrar que en los ámbitos oficiales se haya sospechado estar frente a una broma, uno de cuyos responsables sería J.C. Peccinetti. Aún más, de acuerdo a lo que hemos ido apuntando, estimamos probable que pudo haberse tratado de una superchería, una fabulación ideada con aparentes propósitos proselitistas.
REFERENCIAS
(1) El Andino, Mendoza, 12 septiembre 1968. Cfr.: La Razón, Buenos Aires, 13 septiembre 1968, y Clarín, 14 septiembre 1968.
(2) 2001 - Periodismo de Anticipación, Buenos Aires, Año 1, N° 2, 18 octubre 1968, p. 11.
(3) Los Andes, Mendoza, y La Nación, Buenos Aires, 1 septiembre 1968.
(4) Primera P1ana, Buenos Aires, N° 298, 10 septiembre 1968, p. s.s.
(5) El Andino, Mendoza, 12 septiembre 1968.
(6) Primera Plana, op. cit., p. 56.
(7) Gente y la Actualidad, Buenos Aires, N° 164, 12 septiembre 1968, pp. 10/11.
(8) Diario de Cuyo, San Juan, y Los Andes, Mendoza, 1 septiembre 1968; Así, 2ª, Bs. As., Año VI, N° 279, 12.
(9) Así, 3ª, Buenos Aires, Año III, N° 147, 14 septiembre 1968, p. 17/septiembre 1968, p.9.
(10) 2001 - Periodismo de Anticipación, Buenos Aires, Año 1, Nro. 2, 18 octubre 1968, p. 15.
(11) Ibíd., p. 11, y Gente y la Actualidad, Buenos Aires, N° 164, 12 septiembre 1968, p. 11.
(12) Gente y la Actualidad, op. cit., p. 12.
(13) Diario de Cuyo, San Juan, 1 septiembre 1968.
(14) Silo Opina…, “La religiosidad en el mundo actual”, Ed. La Comunidad, Buenos Aires, junio 1986 (s/conf. pública del 13 junio 1986, Casa Suiza, Buenos Aires), y 2001 - Periodismo de Anticipación, Buenos Aires, Año 2, N° 16, noviembre 1969, pp. 18/23.
(15) 7 Días Ilustrados, Buenos Aires, N° 84, 16 diciembre 1968, p. 14.
(16) El Andino, Mendoza, 4 septiembre 1968.
(17) 7 Días Ilustrados, Buenos Aires, s/ref.
(18) 7 Días Ilustrados, Buenos Aires, N° 72, 23 septiembre 1968.
(19) 2001 - Periodismo de Anticipación, Buenos Aires, Año 1, N° 1, 4 octubre 1968, pp. 4/11 y 26 bis anexas; La Razón, Buenos Aires, 25 julio 1968 y 17 septiembre 1968; Río Negro, Gral. Roca, 17 septiembre 1968.
(20) La Capital, Mar del Plata, 5 julio 1968; Ecos Diarios, Necochea, 16 julio 1968.
(21) La Prensa, Buenos Aires, 4 diciembre 1968, et. al.
(22) Los Andes, Mendoza, 6 septiembre 1968.
(23) Se1ecciones de Cuarta Dimensión, Buenos Aires, N° 5, mayo 1985, p. 10.
(24) 2001 - Periodismo de Anticipación, Buenos Aires, Año 1, N° 5, 6 diciembre 1968, pp. 18/19; Los Andes, Mendoza, 3 septiembre 1968.
(25) Capanna, Pablo. Contactos extraterrestres, Edit. Claretiana, Buenos Aires, 1993, pp. 41 y 44.
(26) Silletta, Alfredo. Sectas-Cuando el paraíso es un infierno, Meridion Edic., Buenos Aires, 1992, p. 184.
(27) 2001 - Periodismo de Anticipación, Buenos Aires, Año 1, N° 2, 18 octubre 1968, pp. 14/15. (Investigación periodística de Alejandro Vignati y Marcelo Ray).
(28) El Andino, Mendoza, 20 agosto 1969, p. 16; Los Andes, Mendoza, 21 agosto 1969, p. 13; y Mendoza, Mendo­za, 21 agosto 1969, p. 8.
(29) Los Andes, Mendoza, 8 noviembre 1970.
[1] Para mencionar algunas, los petroglifos de Colo-Michi-Co, en la provincia de Neuquén, estudiados por el Dr. Juan Schobinger y por César Seró; los petroglifos de Barreal, estudiados por Salvador Debenedetti; los caracteres hallados en Grave Creek Mound, Estados Unidos, son una prueba de similitud. No obstante, cualquier es­tudiante de arqueología podrá encontrar otras en cualquier obra de arqueología referida al arte rupestre.
[2] En mayo de 1969 en la zona cordillerana de Punta de Vacas, Mendoza, Silo oficializó su propia secta. Allí lanzó una arenga pública en la que se conocieron los lineamientos de su doctrina, extendida en 40 países (26).
Fuente: Roberto Banchs - marcianitosverdes

miércoles, 28 de mayo de 2008

Phil Hellmuth aparecerá en las latas de cerveza

USA - El "mocoso del póquer", también conocido como Phil Hellmuth ya no sólo forma parte de la historia del póquer sino también de la cerveza. Phil acaba de volver a su ciudad en Wisconsin, para visitar la fábrica de cerveza de Milwaukee Best. La marca de cerveza va a poner 12 millones de latas en el mercado con la imagen de Hellmuth en todo el mundo. Estará en las latas de Milwaukee's Best, Milwaukee's Best Light y Milwaukee's Best Ice.
Phil comenta en su blog como vivió aquella visita, llegando a compararla con ganar un brazalete en las WSOP: "El 6 de mayo estuve en la fábrica Miller, mientras caminaba por sus instalaciones un operario sacó una cerveza Milwaukee´s Best Light de la cinta y me la dejó ver. Tenía mi foto sobre ella y una frase que decía: '¡Si no existiera la suerte los ganaría todos!'". Phil llega a decir en su blog: "Me sentí muy poderoso y muy feliz, supongo que tendré que vigilar mi ego. Si antes ya era grande, ¡ahora puede llegar a explotar!"
Cada lata mostrará diferentes fotos de Hellmuth y una de sus famosas frases. Aparte de "'¡Si no existiera la suerte los ganaría todos!" las latas también dirán "Puedo esquivar las balas baby".
Hace años que Milwaukee's Best Light apoya el póquer. Es uno de los patrocinadores principales de las WSOP, así que está bien que ahora puedan publicitar este deporte en sus latas.
Hellmuth es el portavoz ideal. Es de Wisconsin y uno de los más grandes de la historia. Tiene 11 brazaletes de las WSOP en su haber, lo cual es increíble, y ganó el Evento principal en 1989. Tiene varios records de las WSOP, entre ellos ser el jugador que más veces ha llegado a mesa final.
Esperemos que alguna de estas latas llegue a España, y si no es así, ¡por favor traed alguna de Las Vegas! ¡Seguro que será una pieza de coleccionista dentro de unos años!
Fuente: pokernews

domingo, 20 de abril de 2008

Así será viajar al espacio

Colombia - Virgin Galactic podría iniciar sus vuelos a la subórbita de la Tierra el próximo año.
La semana pasada el Rockefeller Poker Room, un casino de Bogotá, lanzó un juego cuyo premio es un viaje al espacio. Parecía una broma. Es cierto que otras empresas como Bavaria ya han rifado objetos poco convencionales, como un cuadro de Fernando Botero, pero un viaje al espacio sonaba, literalmente, como algo del otro mundo. Aunque ya ha habido uno que otro excéntrico millonario que ha vivido esta aventura, se veía lejos el día en que estos viajes se pudieran hacer de manera rutinaria y mucho menos sacárselo como premio en una rifa.
Para ganarse el tiquete al espacio hay que jugar en el casino y ganar. Cada vez que lo haga, la persona obtendrá un tarjetón con casillas para raspar. Si seis de ellas tienen símbolos iguales, se va para la subórbita de la Tierra. “Es difícil que alguien se lo gane, tengo que admitir”,dice Dan Kaiser, dueño del casino. “Pero la posibilidad es real”. En caso de que suceda, el casino tiene un seguro que pagaría el equivalente al tiquete o que tramitaría la reserva. Así las cosas, no se sabe cuándo habrá un ganador, pues el juego va sólo hasta julio y hay 10.000 tarjetones.
Lo que sí se sabe es que los viajes espaciales para pasajeros van en serio. Virgin Galactic, la primera aerolínea espacial, promete llevar a los primeros turistas en 2009 a un costo de 200.000 dólares por persona, una cifra mucho menor a los 20 millones que pagó el empresario Gregory Olsen en 2005 por ir a la Estación Espacial Internacional. Aunque en un comienzo los primeros astronautas serán millonarios o personas que, como el afortunado colombiano, tengan mucha suerte en un juego de raspa raspa, se espera que en poco tiempo este tipo de viajes será accesible a muchos más.
El proyecto cuenta con el respaldo de un experto en la materia. Se trata del empresario Richard Branson, fundador de Virgin Atlantic, quien compró los derechos de SpaceShipTwo, una nave que se está construyendo en California de acuerdo con los diseños de Burt Rutan. El modelo ya está probado. Rutan se está guiando por el patrón de SpaceShipOne, un vehículo construido hace varios años por él mismo y con el que ganó el premio Ansari X en 2004, en un concurso que buscaba promover el desarrollo de un avión que viajara al espacio con cinco tripulantes.
El viaje que propone este par es muy diferente al de los transbordadores de la Nasa. Para empezar, el despegue es horizontal y para esto se requiere una especie de nave nodriza, conocida como el WhiteKnight, que se asemeja a un jet privado. Cuando el aparato alcanza los 50.000 pies de altura libera al SpaceShipTwo, que enciende sus motores para llegar en 90 segundos a una altura de 360.000 pies, muchomayor a la que van las aerolíneas comerciales . Todo esto se hace a una velocidad tres veces mayor a la del sonido.
Cuando la nave ya se encuentra en la subórbita, sus alas se pliegan hacia arriba para facilitar la entrada de nuevo a la atmósfera terrestre. Este sistema permite desacelerar el avión y disminuir los riesgos de esa fase del vuelo. “De esta forma el piloto no tiene un control tan crítico con el ángulo de la nave, pues ella se alinea automáticamente”, dice Branson en uno de los videos promocionales de los viajes. Luego del regreso a la atmósfera las alas vuelven a reconfigurarse de forma horizontal para iniciar la preparación del aterrizaje. El vuelo en total durará dos horas.
La nave espacial no está hecha de metales sino de una mezcla de fibras de carbón, un material conocido como composite, y no requiere protección para el calor debido al mencionado mecanismo de las alas. Cuenta con un motor y no con los cohetes de combustible sólido del vehículo de la Nasa, que suponen un riesgo para la tripulación, como se pudo apreciar en el desastre del Challenger en 1986.
Los futuros astronautas del SpaceShipTwo no tendrán que hacer un curso muy largo para el viaje. Sólo se requiere tres días de entrenamiento para acostumbrarse a la sensación de gravedad cero. El requisito más importante es pasar un examen médico exhaustivo que incluye no sólo tener condiciones físicas óptimas sino también mentales. Virgin Galactic anunció recientemente que 80 potenciales pasajeros ya pasaron este chequeo médico.
Los despegues iniciales se harán desde el desierto de Mojave, donde se construirá un lugar para el entrenamiento de los turistas. La meta, sin embargo, es buscar otros sitios en el mundo para facilitar las oportunidades a más personas. El juego del casino es una estrategia publicitaria llamativa. Es posible que ningún colombiano se gane el cupo, pero la idea vuelve a recordarles a todos que los viajes para ver a la estrellas están más cerca de lo que se cree.
Fuente: semana

domingo, 27 de enero de 2008

El Casino En Línea GoldenPalace.com Adquiere la Ecografía del bebé de Angelina Jolie y Brad Pitt

USA - Ha pasado algún tiempo desde la última vez que informamos acerca de alguna de las excéntricas campañas de marketing del casino en línea GoldenPalace.com. A decir verdad no fue una falta nuestra; el casino por alguna razón desconocida, estaba manteniendo un bajo perfil. Por un pequeño instante temimos que las personas que nos trajeron el test de embarazo de Britney Spears y el Sandwich de queso a la parrilla Virgin Mary, estaban retirándose. Gracias a la providencia, estábamos equivocados.
El excéntrico casino en línea GoldenPalace.com figuró en todos los titulares posibles cuando se hizo acreedor de los cálculos de riñón pertenecientes a William Shatner. Shatner, posteriormente donó el dinero a caridad, pero eso fue sólo el comienzo del retorno del GoldenPalace a los titulares. El viernes, los cables casi explotan cuando el casino apareció con un anuncio: había comprado las imágenes de las ecografías de Angelina Jolie y Brad Pitt. La imagen fue colocada en subasta en eBay, y el casino se apuntó un gran momento.
La imagen aún debe ser colocada en el sitio de Internet del casino, pero la prensa oficial publicó una falsa imagen de la ecografía de un bebé masculino completo, con un falo gigante. La adquisición del casino se ganó a los medios de comunicación, los paparazzi y el público general, que se han estado babeando por la genética de la prestigiosa pareja unida , desde que anunciaron su embarazo a comienzos de este mes.
Sorprendemente, esta no es la primera vez que el casino en línea GoldenPalace.com se ha lanzado sobre Angelina y Brat con todas sus fuerzas. El casino también ha decidido adquirir una jarra que contiene aire de Bradgelina, que fue atrapado cuando ambos caminaban por la alfombra roja el día del estreno de su película. La compra del mismo fue posible también a través de eBay.
El Director General de GoldenPalace.com, Richard Rowe, dijo: “casi toda noticia relacionada con Brad y Angelina es factible que sea una gran noticia. Esta es la clara definición de un fenómeno de la cultura pop, y sabemos que será una perfecta pieza que se agrega nuestra colección de objetos únicos y extravagantes. En Golden Palace somos grandes fanáticos tanto de Mr Pitt como de Ms. Jolie y los felicitamos por su embarazo y les deseamos lo mejor.
Fuente: sitiosargentina