Argentina - El juego en la Argentina va en aumento, aunque su magnitud es difícil de medir, pues la Lotería Nacional hace de sus números un secreto de Estado.No obstante, un buen indicio lo da la cantidad de apostadores que buscan ayuda porque entienden que hicieron de su afición una enfermedad.
"El crecimiento es muy notorio en todo el país entre las mujeres y los jóvenes, y esto se debe principalmente a las máquinas tragamonedas", explicó Patricia, una apostadora en recuperación que coordina uno de los grupos de Jugadores Anónimos.
Muchos jóvenes, dice, no concurren a los grupos de autoayuda porque no tienen conciencia de lo que les pasa, y son los padres los que los llevan.
"Es inevitable darse cuenta de que hay más oferta y de que el juego está cada vez más al alcance de la mano, consideró la coordinadora.
El cambio involucra a mujeres de entre 45 y 60 años, principalmente, y tiene consecuencias impensables: si antes el hombre era el jugador, la mujer se hacía cargo de la familia; pero ahora, si ambos caen en la adicción, los que lo sienten son los hijos, que sufren el desamparo, explica Patricia.
"Se juega la plata de los chicos, la hipoteca, la plata para pagar la tarjeta, se altera el equilibrio del hogar; en tres meses se descubre la verdad y se está ante un problema muy serio", describe la experta.
Cuando ella entró en los grupos por su afición incontrolada al bingo, hace 7 años, había 15 hombres y dos mujeres: hoy son 60 personas, y más de la mitad son mujeres.
Entre los jóvenes, la especialista advierte sobre el riesgo de los juegos sin control en los cyber; dijo haber recibido consultas de madres a las que sus hijos les habían robado plata del monedero para ir a jugar.
"La ludopatía es una enfermedad emocional que tiene que ver con los afectos, con la autoestima; en el interior de cada uno radican las razones de por qué la gente juega", explica.
La modalidad de trabajo con quienes concurren a las reuniones de apostadores es similar a la que utiliza Alcohólicos Anónimos. Se reúnen grupos dos o tres veces por semana, de lunes a lunes.
Hay dos trabajos: uno específico, que busca la recuperación del adicto y que culmina con la posibilidad de llevar el mensaje al jugador compulsivo "que sigue sufriendo", y otro, para tratar de convivir entre los integrantes de cada grupo.
"Los jugadores tenemos características especiales y hay un choque de personalidades que tratamos de evitar", señala la mujer que orienta uno de estos grupos, abiertos y gratuitos.
Para pedir ayuda
El servicio de Adicciones del Hospital de Agudos Teodoro Alvarez funciona de lunes a viernes, de 7 a 11 (4611-6666). También tienen una línea de ayuda el Instituto de Juegos de Apuestas (0-800-666-6006), la Asociación de Jugadores Compulsivos (4702-0026) y Jugadores Anónimos, que atiende consultas en el 4328-0019 y en el (15)4412-6745. En caso de que se noten indicios de descontrol en la afición al juego, los especialistas recomiendan acudir en busca de ayuda inmediatamente.

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