
Benny Binion, el dueño del casino, tenía en mente la idea de montar una suerte de espectáculo de poker para atraer a los turistas. Que mejor que preparar un mano a mano entre Johnny Moss y el Griego. Moss, amigo de la infancia de Binion, era considerado como el mejor jugador del mundo. Cuando era un chaval, un salón lo contrató para asegurarse de que el local estaba limpio de tramposos y gente de similar ralea. Ya adulto, vivía de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo buscando una mesa en la que ganar unos dólares.
Nicholas Andreas Dandolos era un apostador nato. Nació en Creta en el seno de una familia rica.

Moss y Dandolos estuvieron batallando durante cinco meses en el Binion´s. Jugaron a todos los tipos de poker conocidos. Hubo numerosos altibajos: ora estaba arriba Johnny ora Nick. Al principio, parecía que el Griego estaba cercano a limpiar al Moss, pero el maestro supo reponerse y sobrevivir.
El dúo apenas dormía, abandonando la mesa cada cuatro o cinco días. La multitud se arremolinaba para presenciar en directo este duelo a brazo partido. Querían ser testigos de un hecho que se convertiría en leyenda, al menos en el mundo del juego. La fatiga hacía mella en ambos, pero ninguno se rendía. Al final, se impuso la superior categoría de Moss, a pesar de que Nick se aferraba a la mesa como una lapa. Tras la última mano, queda para el recuerdo una de las frases más memorables de la historia del poker. Dandolos le espetó a Johnny: “Señor Moss, me temo que tengo que dejarle ir”. Tras esto, se fue a dormir. Johnny era 15 años más joven y la diferencia de edad se notó en las últimas semanas.
Nick siguió jugando hasta que murió en 1966. Acabó jugando partidas de cinco dólares en California. Un colega de mesa le preguntó cómo era posible que estuviera sentado allí tras haberse apostado millones. Dandolos le respondió con una de sus sentencias geniales: “¡Eh!, hay emoción, ¿o no?”.
Moss se convirtió en uno de los mejores jugadores de la historia –quizá con Stu Ungar-. Ganó las Series Mundiales en 1970 (por votación), 1971y 1974. Sólo Ungar igualó esta marca. Murió en 1995.
Fuente: 888
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