martes, 11 de agosto de 2009

El auge de los juegos de azar

República Dominicana - El nuestro es un Estado para el vicio. Afirmación exagerada y desproporcionada de haber sido formulada hace unos años.
Los juegos de azar, bancas de apuestas, lotos de todas las formas y colores, tragamonedas, bingos, casinos, etcétera, se habrán multiplicado en todo el país, sobre todo en la zona rural y barrios pobres, por diez o por quince desde el 30 de septiembre del año pasado, fecha en que la Lotería Nacional reveló que los dominicanos juegan más de 100 millones de pesos en bancas de apuestas. Esto fue suficiente motivo para que los obispos Jesús María de Jesús Moya, de la Diócesis de San Francisco de Macorís, y Francisco Osorio Acosta, de San Pedro de Macorís, dieran la voz de alarma ante la preocupante situación. Advirtieron sobre los daños ocasionados por esos vicios que el Estado alienta a través de la Lotería, sólo para recaudar impuestos sin medir las consecuencias.
“Contribuyen al subdesarrollo, a la delincuencia, y sobre todo a la desestabilización de las familias”.
El obispo De Jesús Moya lamentó en aquélla ocasión que el gobierno no priorice la educación ni tome en cuenta que la escuela es una inversión que permite el progreso y el auténtico desarrollo de los pueblo. “El que haya más bancas que escuelas, centros culturales y hospitales en la República Dominicana es vergonzoso”. Atribuyó el incremento desproporcionado de estos negocios a una mala estructura de organización que impera en el país.
En los últimos días ha salido al mercado una decena de nuevas lotos con afanes de ganar espacios entre los apostadores. Desborda la capacidad de asimilación de los consumidores, acaparando los programas de televisión con su publicad. Estamos ante un encendido festival de francachelas, vicios y molicies que promueven el delito, la vagancia, el narcotráfico, el lavado de activo y toda suerte de actividad tendente a estimular y elogiar la lay del menor esfuerzo.
Lo peor de todo es que el sea el propio Estado y el gobierno quienes auspicien esta humillante realidad. El total de bancas de apuestas supera con mucho, el conjunto de todas las escuelas, universidades farmacias, clínicas, hospitales, bibliotecas, academias de música, galerías de arte, centro de madres e infantiles, cines, teatros, parques deportivos, talleres, fábricas, en fin, todos los sitios adonde es posible promover y lograr una vida digna.
No es posible combatir el tráfico y consumo de drogas ilícitas mientras se promueve los juegos de azar y apuestas. Todos los vicios andan de la mano. Asociados a la vida fácil y el delito, se encuentran en la misma ruta. Y no pocas veces se atribuye el auge de estas lotos, bancas de apuestas y centro de tragamonedas al lavado de activo proveniente del narcotráfico. Es poco probable que un narcotraficante destine sus “ganancias” a levantas escuelas y bibliotecas.
Es hora de llamar la atención sobre el desbordante repunte de lotos, bancas, casinos, tragamonedas y todo tipo de juegos de azar en desmedro de las más sanas actividades productivas y creativas. Es necesario limitar o congelar las licencia. Evitar, sobre todo, que menores de edad sean atraídos y participen en tan licenciosas y dañinas actividades, promovidas por el Estado de manera escandalosa y absurda.
Fuente:elnuevodiario/Eduardo Álvarez

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