
La Corte denegó el permiso para organizar un torneo en la ciudad de Eilat, en el sur del país, al entender que su jurisdicción no le permite determinar si el juego es legal o no y considerar que este particular debe ser decidido por los legisladores.
Los aficionados al póquer trataron de demostrar ante el Supremo que éste no es un juego de azar, para lo que presentaron un estudio del profesor Ehud Lehrer, de la Escuela de Matemáticas de la Universidad de Tel Aviv, en el que se defiende que la suerte no basta para ganar en una mesa de póquer.
Sobre este fundamento, los jugadores consideran que el conocido juego de cartas no debe estar sometido a la Ley de Apuestas de Israel (de 1977), que prohíbe todos los juegos de azar y apuestas a excepción de la Lotería Nacionaly los autorizados por la Comisión Israelí de Juegos Deportivos.
Fuente: elmundo
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