
Pero aunque la suerte está echada, el local repartirá mucho juego. De todo tipo. Con la ruleta americana, el black-jack... es decir, con lo que los tradicionales clientes esperan encontrarse en un recinto de estas características. Pero la dirección quiere más. Aspira a convertir el edificio en un gran equipamiento de ocio, donde el huésped pueda tentar a la fortuna, pero también cenar, tomarse una copa, disfrutar de una exposición pictórica, celebrar, si llega el caso, un banquete de empresa y, «por qué no», su propia boda. Para atender estos intereses, hacían falta muchísimos metros.
Hasta 200 empleados
Con los deberes hechos, el centro reorienta su actividad. Quiere dar espectáculo, con la organización también de desfiles de moda y situarse como uno de los epicentros sociales de la ciudad. Para el casino, esta nueva política tendrá un precio. Aparte de la elevada inversión que exige su traslado a la Alameda de Urquijo, ampliará de forma notable su plantilla. Cuenta en la actualidad con 160 empleados. A partir de la primavera de 2010, este equipamiento contará con, al menos, cuarenta nuevos trabajadores.
Con ellos atenderá a una clientela que no se ajusta a un perfil determinado. Son muchos los solitarios que pasan el tiempo libre en este local, pero también es habitual ver a numerosos matrimonios mayores, jóvenes que toman un trago mientras con el 'bote' de la cuadrilla prueban suerte... Los dueños del local parecen haber dado con la tecla de la suerte. Abrieron el casino de Bilbao y desde entonces la ruleta de la fortuna les ha sonreído. Compraron el hipódromo de Lasarte y los centros de juego de San Sebastián, Mallorca, Ceuta... Ahora preparan su asalto internacional con la apertura, prevista para el próximo mayo, de un casino en Chile.
Fuente: elcorreodigital
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