viernes, 20 de julio de 2007

Una Noche en Las Vegas

Un tipo llega a las Vegas, y le se va a jugar a un casino.
Gana fácilmente unos 200,000 dólares, por lo tanto, el casino le regala el alojamiento en una suite por una noche, con la esperanza de que se quede y pierda todo lo que ganó.
El tipo llega a la suite y ve por la ventana panorámica, una fabulosa vista de la ciudad.
Entonces, necesitando de alguien con quien compartir su suerte, llama al conserje y le pide que le mande a la mejor chica de vida alegre que pueda conseguir.
En un ratito llaman a la puerta, y aparece la mujer más bella y perfecta que se puedan imaginar.
El tipo la mira fascinado, va y sirve dos tragos.
Luego, le pregunta: "Cuánto por un trabajo manual?".
La chica no lo piensa dos veces y le contesta: "500 dólares".
"Quéeeee?" - responde el primero, - "es carísimo".
La chica lo lleva hasta la ventana y le dice: "Ves ese centro comercial ahí abajo?" Tengo tres tiendas de ropa exclusiva. Las puse con el dinero que gano haciéndolo con la mano. Debo ser muy buena en ello, no crees?
El tipo lo piensa, y como no tiene ningún problema de dinero, acepta.
Media hora después, todo tembloroso y jadeante, se levanta y sirve otros dos tragos.
"Este ha sido el mejor trabajo manual que me han hecho en mi vida. Cuánto por sexo oral?".
La chica responde: "5,000 dólares."
El otro protesta de nuevo, asombrado por el alto precio.
La chica lo lleva de nuevo a la ventana y le señala un edificio a lo lejos: "Ves ese casino y hotel? Es mío, lo compré con el dinero que gané haciendo sexo oral. Debo ser muy buena haciendo eso, no crees?".
El tipo accede. Una hora después, el tipo está tirado, con la cabeza hacia atrás, los ojos en blanco, temblando, sudoroso, babeando y jadeante..... "Este ha sido el mejor sexo oral que he tenido en mi vida. Cuánto quieres por sexo completo?"
Y la chica le contesta:
"Querido, si tuviera una vagina, sería la dueña de la ciudad..."

miércoles, 18 de julio de 2007

Casino Flotante en las costas mexicanas

Desean instalar un casino en aguas de Veracruz
El atascamiento del buque Tórtola Fast Ferry en la bahía de Veracruz, ocurrido el 14 de octubre, no fue únicamente noticia por el daño causado al arrecife Pájaros, sino que gracias a esa desgracia se dio a conocer que trabaja, en aguas nacionales, un barco con bandera de Panamá llamado Island Casino, llevando a bordo un centro de apuestas al mejor estilo Las Vegas. El presidente de Fiesta Cruise Lines, James J. Monaham, declaró que Island Casino es parte de una flota de barcos casino que hace años opera en Estados Unidos. Monaham pretende hacer navegar sus barcos, no solo en Veracruz, sino también en Cancún, Acapulco y Puerto Vallarta. “Traeremos Las Vegas al Golfo de México” Con una capacidad máxima para 850 personas, el Island Casino abrirá sus puertas en la noche para jugar y al momento que la persona aborde se le entregarán 300 pesos mexicanos en fichas para poder utilizarlas en apuestas, comida o bebida. Los casinos son ilegales en México, pero James Monaham en conjunto con funcionarios estatales aseguran el amparo legal para que el barco comience operaciones una vez que la Dirección General de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación emitiera el permiso final para la apertura.

Primer Golden Sun Casino en Croacia

La compañía EGASA ha inaugurado su primer Golden Sun Casino en Europa del Este.
A mediados del mes de mayo abrió sus puertas en Zagreb, Croacia, este casino que abarca una superficie de mil metros cuadrados. La nueva sala de juego, que está dotada de una gran tecnología, se encuentra en el moderno Hotel Antunovic de Zagreb y pone a disposición de sus clientes 105 máquinas tragamonedas, una ruleta electrónica y once mesas de juego. La fiesta que se llevó a cabo con motivo de la inauguración del centro de ocio y juego fue todo un éxito y contó con la presencia no sólo de los propietarios del casino, sino también de numerosas personalidades locales y clientes. La velada se caracterizó por estar llena de atracciones, regalos y sorpresas para los invitados. EGASA ha dado a conocer su intención de poner en funcionamiento más casinos en Europa del Este y de instalar un centro integral de ocio que incluirá, entre otros, un hotel, una plaza temática, apartamentos, un casino y lugares de esparcimiento. Estos proyectos son parte de los planes de expansión internacional de la compañía, que ha comenzado a tener lugar ya en algunos países de Latinoamérica.

Nuevo nombre para famoso hotel casino

El Veneto Hotel & Casino de Panamá fue adquirido recientemente en 60 millones de dólares por el grupo Silver Associate & Company.
El flamante dueño del complejo acaba de hacer público el hecho de que el Veneto Hotel & Casino operará en el futuro bajo el nombre de Wyndham Gran Hotel. La cadena Wyndham tiene, entre otros países, representaciones en Estados Unidos, Puerto Rico, Bahamas, Inglaterra y Rusia. Las autoridades del centro de juego y ocio han informado que ya han comenzado a realizar ciertos cambios para poder operar a la brevedad bajo las normas de la cadena Wyndham. Por su parte, en el casino ya se retiraron las fichas que tenían el nombre del casino Veneto para sustituirlas por fichas con el nuevo nombre de la sala de juego. Los 600 empleados del lugar podrán seguir desempeñando sus funciones en el nuevo Veneto Hotel & Casino, ya que conservarán sus puestos de trabajo. El único cambio para ellos será que de aquí en más trabajarán bajo una nueva estructura, por lo cual serán nuevamente entrenados.

Estado y tribu buscan llegar a un acuerdo

EE.UU - El gobierno federal considera que el Estado de Florida y la Tribu Seminole deben tratar de dejar sus diferencias de lado con el fin de llegar a un arreglo respecto a las ganancias generadas por el juego y los casinos tribales.
Tanto los centros de juego como los hoteles de la Tribu Seminole son los que más recaudan: sus siete casinos generaron ganancias que rondaron los 1.560 millones de dólares el año pasado, lo que representa un aumento del 67 % en sus ingresos. Estas cifras ubican a las tribus de la Florida en la quinta posición respecto a las demás tribus que operan casinos en el país. Los Seminoles quieren ejercer su derecho, según la Ley Reguladora del Juego, de operar máquinas tragamonedas al estilo de Las Vegas, ya que vienen disputando desde hace años la posibilidad de ofrecer una serie completa de juegos en sus casinos. El gran crecimiento experimentado por los casinos tribales llevó a que los empleados del gobierno le hayan otorgado al Gobernador Crist un plazo de 2 meses para llegar a un acuerdo con la tribu, con el fin de que los Seminoles obtengan finalmente el derecho a operar máquinas tragamonedas al estilo de Las Vegas en sus centros de juego.

Robo a Casino Belga

Ladrones huyen con más de 800 mil euros
Cuatro personas enmascaradas y armadas asaltaron al casino de Bruselas, llevándose un botín de unos 820 mil euros. Tim Cullimore, director de la sala de juego, comunicó a la prensa que los asaltantes amenazaron a los empleados y a los alrededor de 50 jugadores presentes en el momento del robo y los obligaron a permanecer tirados en el piso.
Afortunadamente las víctimas solamente se llevaron un gran susto, ya que nadie resultó herido.
Cabe mencionar que uno de los ladrones estaba armado con una ametralladora. Todos los malhechores actuaron de forma muy “profesional”: conservaron siempre la calma y no hicieron uso de las armas.
En un principio, el casino, que nunca había sufrido ningún atraco, dio a conocer que el monto robado ascendía a los 600 mil euros. Los ladrones arribaron al establecimiento en horas de la mañana y mientras dos ellos vaciaban las cajas de la sala de juegos, los otros dos hacían lo mismo con el cofre de seguridad. Hablaron muy poco entre ellos y usaron como medio de comunicación principalmente los mensajes de texto.
Una vez que consiguieron el dinero, se escaparon en un automóvil que llevaba la matrícula de un taxi. Un policía siguió a los hombres pero perdió la pista de ellos en los suburbios de la capital belga.
Fuente: MediaGambling

The Ritz Team

Londres –Tres audaces apostadores que, aparentemente, echaron mano a la tecnología para hacer saltar dos veces la banca del casino del hotel Ritz, Scotland Yard les ha dado la “buena noticia” de que pueden quedarse con los 2,5 millones de dólares que recogieron como premio.
Películas hollywoodenses como “Ocean Eleven” palidecen frente a esta trama de la vida real que, de ser trasladada a la pantalla grande, sería más digna de una secuela de las “Nueve Reinas”.
De acuerdo con fuentes policiales, una “muy atractiva y chic” húngara de 32 años ingresó en la sala de juego del Ritz acompañada por dos amigos de origen serbio de 33 y 38 años sin despertar la más mínima sospecha. Una hora más tarde, los tres festejaban a los gritos la “casualidad” de que la bolilla de la ruleta de la principal mesa del casino se detuviera en la selección donde ellos acaban de colocar una apuesta de 200.000 dólares. Al día siguiente, el trío repitió la operación, esta vez con fichas por valor de 2,3 millones de dólares.
La gerencia del emporio hotelero de los hermanos Barclay sospechó de inmediato que hubo trampa. Un agente de seguridad aventuró la posibilidad de que tuvieran un scanner dentro de su teléfono celular con el cual habrían podido medir la velocidad de la bolilla tan pronto el croupier la lanzaba y así calcular dónde caería.
Segundos antes de que la bolilla hiciera su tercera vuelta (momento en el cual todas las apuestas se cierran y el croupier proclama el "¡no va más!") la información aparecería como un mensaje en el celular, a tiempo para saber dónde colocar las fichas.
La hipótesis cibernética fue lo suficientemente convincente como para motivar el arresto del trío. La policía se incautó de sus celulares, revisó celosamente las habitaciones donde se alojaban en un hotel cercano y analizó todas las imágenes recogidas por el sistema de cámaras de circuito cerrado del casino.
Colegas en Budapest confirmaron que la mujer era "muy conocida" por haber ganado en forma extraña sumas extraordinarias en juegos de azar, razón por la cual se le había vedado el ingreso en todos los casinos húngaros. En el ínterin, los sospechosos fueron dejados en libertad bajo fianza con la obligación de reportarse a una comisaría una vez por semana.
Pero tras nueve meses de costosas pesquisas, Scotland Yard tuvo que tirar la toalla: el trío fue exonerado por "falta de pruebas".
En resumen, una de las más avanzadas fuerzas policiales del mundo no pudo determinar cómo estos apostadores emprendieron su fraude. Ergo, no tuvo otra opción que permitirles abandonar el país con sus 2,5 millones de dólares de ganancias en la valija.
El azar, en juego
El fracaso de Scotland Yard no sólo fue una mala noticia para el Ritz. El futuro de la industria del azar está, literalmente, en juego. "Si están usando una tecnología que no logramos comprender, lo más probable es que, tarde o temprano, eliminen el elemento de suerte sobre el que descansa nuestro sector y terminemos todos fundidos", advirtió Roy Ramm, director de seguridad del grupo de casinos London Clubs International (LCI), rival del Ritz, que, por su parte, ha decidido no hacer declaraciones.
Peor aun este trío de Europa del Este no es el único grupo que recorre el mundo atacando exitosamente la noción misma de aleatoriedad de los juegos de azar. A mediados de la década del 90, un grupo de graduados del Massachusetts Institute of Technology (MIT) prácticamente desvalijó todos los casinos de Las Vegas aplicando sus conocimientos para determinar las cartas ganadoras en las mesas de póquer mediante un complejo método de análisis de probabilidades.
El sistema de "contar cartas" que permite a hábiles jugadores de Blackjack determinar cuántas y cuáles cartas quedan sobre la base de las que ya fueron barajadas no es ilegal.
Los casinos norteamericanos tuvieron que invertir más de 30 millones de dólares en un sofisticado sistema de video identificación que compara en cuestión de segundos la fisonomía de todos los jugadores con un banco de datos de apostadores sospechosos, lo que permite así "invitarlos a partir" tan pronto ingresan en sus instalaciones.
El problema es que la banda del MIT, tras dejar su marca en los casinos de Mónaco y la Riviera Francesa antes de que éstos pudieran montar una ofensiva, parecen haber vendido su método a otros grupos cuya identidad sólo es reconocida cuando ya cometieron el crimen.
"Tenemos que ponernos en «alerta roja» y unir fuerzas a nivel internacional. De no hacerlo, pronto la industria del juego no será más que historia", advirtió Ramm.

The Cooler (Película)

Sinopsis
Bernie Lootz -William H. Macy- es un perdedor, un hombre con una mala suerte tan contagiosa que trabaja en el casino Shangri-La de Las Vegas para "enfriar" las mesas más calientes de los jugadores que ganan demasiado a menudo.
Bernie lleva años utilizando ese talento único de perdedor para poder pagar sus deudas, que está a punto de saldar. Pocos días antes de irse de la ciudad, conoce a Natalie -Maria Bello-, una camarera algo mayor pero muy atractiva.
Para sorpresa de ambos, Bernie y Natalie se enamoran, pero el director del casino donde trabaja Bernie, Shelly Kaplow -Alec Baldwin-, un hombre de la vieja escuela, está decidido a que no se vaya.
Notas de producción
Para debutar en la dirección, el guionista Wayne Kramer ha elegido contar la historia de un hombre con una mala suerte contagiosa, porque él sabe bien lo que es tener mala suerte y cree que hay gente que es especialmente gafe.
"Hubo una época en mi vida en que sentía que si algo podía ir mal, iría espantosamente mal. Soy de esa clase de personas cuyo equipaje siempre se pierde cuando viajan en avión. Cuando vivía en Sudáfrica y me tocó hacer el servicio militar, doce de nosotros fuimos enviados a Angola y yo fui el único que tuvo malaria... y además la pasé dos veces".
Kramer empezó a trabajar hace cuatro años en "The Cooler" con Frank Hannah como coguionista. A Hannah, que suele ir a Las Vegas, se le ocurrió ambientar la historia en el casino, convencido de que hay gente que puede gafar una mesa. "Bernie es un ejemplo extremo de lo que creo que pasa en la vida real. Es lo que hace de él un personaje único".
Pero "The Cooler" no sólo habla de gente con mala suerte: es una película sobre cómo dos personas que se enamoran pueden ejercer una profunda influencia mutua que cambie sus vidas.
Cuando Kramer y Hannah empezaron a escribir el guión, siempre tuvieron presente a William H. Macy para el papel de Bernie Lootz, sin tener ni idea de si él lo aceptaría, así que cuando pasaron el guión a los representantes del actor y éste aceptó si encontraban financiación casi no se lo podían creer. "Nos sentimos emocionados cuando Bill dijo que haría nuestra película, pero mucho más cuando nos dijo que pensaba que, en el fondo, `The Cooler´ era una historia de amor".
"A lo largo de mi carrera he interpretado a muchos perdedores, en realidad, demasiados, así que había decidido dejarlos por un tiempo, pero cuando leí el guión de `The Cooler´ me gustó la idea de que la suerte de Bernie se transformara a través del amor, y a mí siempre me han gustado las historias de amor", dice William H. Macy.
Pero aunque ya habían incorporado al proyecto al actor de sus sueños, tardarían tres años en conseguir financiación.
Cuando Kramer y Hannah decidieron escribir conjuntamente el guión, Kramer estaba tan apasionado por el material que se sintió inclinado naturalmente a dirigirlo él mismo, pero cuando el guión empezó a circular parecía que la gente quería que lo dirigiera cualquiera excepto Kramer. Finalmente, Kramer conoció al productor Sean Furst, que ya tenía experiencia en apoyar a directores noveles y que consiguió la incorporación de Content Film al proyecto de "The Cooler", con el mismo Kramer como director. Quizá la suerte de Kramer estaba empezando a cambiar...
Los productores sugirieron el nombre de Alec Baldwin (que ya había coincidido dos veces con Macy: en "State and Main" y en "Ghosts of Mississippi" -Fantasmas del pasado-) para el papel del director del casino.
"Los personajes de Shelly y Bernie tenían que tener un pasado y claves comunes, y creo que entre Bill y yo hay algo así. Pueden surgir cosas estupendas de un tándem interpretativo si los actores tienen una idea parecida acerca de sus personajes. En cierto modo, Shelly necesita a Bernie, y Bernie a Shelly. Tanto Bill como yo podíamos interpretar a hombres con esa relación de amor-odio", dice Alec Baldwin.
Para el director, "Alec entendió inmediatamente el personaje de Shelly, intuía cosas complejas como los remordimientos que podría tener, o cosas simples como las ropas que podría ponerse. Shelly es el lado nervioso, peligroso de Alec Baldwin, como su personaje en Glengarry Glen Ross, y lo interpreta como el clásico hombre duro de los años cincuenta y sesenta, como Robert Mitchum o Lee Marvin".
Por su parte, la actriz Maria Bello, que interpreta a la camarera Natalie, asegura: "No recuerdo haber visto en el cine ningún malo tan emocionante y complejo como Shelly. Baldwin es un consumado profesional y un verdadero artista. Yo estaba preocupada por la escena de discusión con él, pero todo resultó muy fácil gracias a su ayuda. Me animó mucho. Fue encantador". Y de su personaje, señala: "Natalie es una mujer que ha cometido un montón de errores y que está desilusionada de la vida, pero que aprende a amar y a aceptarse a través del amor que siente por otra persona con tantos problemas, errores y decepciones como ella".
Un elemento fundamental en una película como ésta es el propio casino: "The Cooler" debía ambientarse en un local de ficción, el Shangri-La, como los viejos casinos que no tienen en absoluto la mentalidad de un parque de atracciones. Son sitios que están abiertos las veinticuatro horas y están iluminados permanentemente, pero con luces muy tenues para que los clientes puedan jugar en el anonimato.
Los jugadores clásicos van a sitios así. "El personaje de Shelly odia la idea de que el casino se convierta en un centro comercial a lo grande. Para él, el casino Shangri-La es exactamente como el paraíso perdido de la película de Capra, "Horizontes perdidos", intacto, perfecto. Las Vegas ha perdido su elegancia y buena parte de su mística. Era un sitio para gente adulta, donde la gente llevaba traje y vestidos de noche para ir al casino; eso formaba parte de la diversión, del glamour. Todo eso se acabó", dice el director.
Llevó algún tiempo encontrar un casino en Las Vegas que pudiera servir como escenario. Como dice Kramer: "Ningún casino iba a suspender ni un segundo sus provechosas operaciones para algo tan trivial como una película". Hasta que el coproductor Elliott Rosenball localizó un casino de Reno -el Flamingo- que iba a ser renovado, y podrían disponer del local como si fuera un estudio. Y como el local hacía honor a su nombre, hubo que variar sus colores brillantes y transformar su sabor vagamente tropical en los interiores de inspiración asiática del Shangri-La.
Ficha Técnica
Título original: "The Cooler"
País y año: Estados Unidos, 2003
Dirección: Wayne Kramer
Guión: Frank Hannah, Wayne Kramer
Productores: Sean Furst, Michael Pierce
Productores Ejecutivos: Edward R. Pressman, John Schmidt, Alessandro Camon, Brett
Morrison, Robert Gryphon, Joe Madden
Coproductores: Elliot Lewis Rosenblatt, Bryan Furst
Dirección De Fotografía: James Whitaker
Dirección Artística: Toby Corbett
Montaje: Arthur Coburn A.C.E.
Música: Mark Isham
Vestuario: Kristin M. Burke
Reparto: Amanda Mackey Johnson C.S.A., Cathy Sandrich Gelfond C.S.A., Wendy Weidman, Sig De Miguel
Ficha Artística
Bernie Lootz: William H. Macy
Shelly Kaplow: Alec Baldwin
Natalie Belisario: Maria Bello
Mikey: Shawn Hatosy
Larry Sokolov: Ron Livingston
Buddy Stafford: Paul Sorvino
Charlene: Estella Warren
Nicky "Fingers" Bonnatto: Arthur J. Nascarella
Johnny Capella: Joey Fatone
Highway Cop: M.C. Gainey
Doris: Ellen Greene
Lou: Don Scribner
Tony: Tony Longo
Marty Goldfarb: Richard Israel
Jugador: Timothy Landfield
Señor Pinkerton: Gordon Michaels
Morrie: Doc Watson
Datos Técnicos
Color - 35 mm
Formato de proyección: Scope
Sonido: Dolby SRD
Metraje: 2.828 m
Duración: 1 h 43 min
Versiones: original en inglés con subtítulos en castellano y doblada al castellano
CONTENT FILM presenta una producción de PIERCE-WILLIAMS y FURST FILMS en asociación con GRYPHON FILMS y DOG POND PRODUCTIONS
Fuente: Alta Films

Una historia sobre casinos

Cómo Gerardo Sivier Blanc descubrió el secreto de la ruleta.
EL VIAJE A MADRID
Nueve de la tarde de un caluroso día de agosto. El vehículo se deslizaba lentamente por la carretera que une las poblaciones de Villalba y Guadarrama. Su velocidad actual no era en nada comparable a la sostenida durante las cinco horas anteriores en que había recorrido más de 600 Km. Echando un vistazo al rostro de su conductor podía observarse un semblante de preocupación. Podría decirse que por inercia sus ojos estaban fijos en la carretera pero sus pensamientos podían estar a miles de Km. de distancia. Y casi con toda seguridad en una situación nada agradable.
Alfred, de 27 años, nunca hubiera pensado que pudiera encontrarse en una encrucijada de tan considerables dimensiones. Hacía escasamente seis meses que todo le sonreía, un trabajo bien renumerado, con un sueldo de 40,000$ al año, una novia hermosísima a la que hubiera propuesto matrimonio este otoño, y una vida social muy divertida y prometedora.
Pero en escasas dos semanas todo se había torcido. Su enfrentamiento con Eduardo, el nuevo socio de la empresa; le había supuesto su despido fulminante. Su novia Alice no había podido soportar su repentino cambio de humor (o el repentino descenso de su cuenta corriente) Y todos aquellos amigos que antes le sonreían y adulaban habían desaparecido como por arte de magia. Repasaba mentalmente las situaciones vividas y se daba cuenta muy a pesar suyo, que aunque hubiera podido intuir lo que iba a suceder, hubiera actuado de la misma forma. Siempre había sido una persona con firmes convicciones y nunca dejaría que nadie le pisoteara.
Pero ahora tenía que tocar con los pies en el suelo y afrontar el hecho de que su vida despreocupada y llena de lujos tocaba a su fin. Sus ahorros le permitirían aguantar escasamente dos semanas y media. No podría seguir pagando el alquiler de su lujoso apartamento en Sarriá, no podría seguir comiendo en sus restaurantes preferidos y sus trajes dejarían de ser un ejemplo de elegancia para pasar a la más absoluta mediocridad.
Desde que salió de Barcelona a las 4 de la tarde, eran muchas las preguntas que le venían continuamente a la mente y todas ellas sin una respuesta concreta, de hecho estaba convencido que de la imposibilidad de que pudiera haber respuesta para ninguna de ellas. Quizás por ello el viaje le había parecido largísimo y a pesar de ello, a medida que se acercaba al objetivo de su viaje, esta sensación de desasosiego iba siendo sustituida por otra de excitación que poco a poco se iba apoderando de sus pensamientos. Era como si la atmósfera de la casa y todo el misterio que la rodeaba le envolviese y anulase sus preocupaciones. Era como encontrarse ante las puertas de algo totalmente diferente y misterioso Sin darse cuenta se dejo llevar por esta sensación olvidándose de sus problemas y los recuerdos comenzaron a llenar su mente.
FERNANDO ANDRADE
Oí hablar por primera vez de Fernando a los dieciocho años cuando sus padres recibieron una llamada telefónica desde Canadá.
Fernando Andrade era primo lejano de su madre. Un buen día del año 1984, hacia ahora 20 años, dejó su trabajo en una tienda de libros antiguos y se fue a recorrer mundo. No dio ninguna razón concreta de porqué dejaba su trabajo ni explicó de qué pensaba vivir a partir de aquel momento.
Mis padres recibían periódicamente noticias suyas, bien en forma de carta o llamada telefónica. Siempre desde una ciudad distinta y desde los mejores hoteles. Y nunca con una explicación clara de donde obtenía los ingresos que le permitían vivir con ese ritmo de vida Ellos no se atrevían a preguntar abiertamente y cuando le hacían alguna insinuación al respecto Fernando siempre cambiaba de tema asegurándoles que no tenían porqué preocuparse, que nunca había hecho ni haría nada ilegal, pero que no les podía explicar a qué se dedicaba.
UNA VISITA INESPERADA
Había tenido ocasión de conocerlo personalmente. Una noche de otoño del 99 se presentó inesperadamente acompañado de una atractiva joven sudamericana de cabellos color azabache y ojos verdes claros a la que llevaba al menos veinte años. El Porsche aparcado delante del jardín era como un insulto a los modestos coches de los vecinos. Ello incomodó bastante a mis padres ya que no les gustaba llamar la atención, pero su contestación fue simple y tajante: “No tengo porque esconder mi coche a las miradas de nadie”Fue una visita fugaz pero congeniamos muy rápidamente. A ello contribuyó en gran manera mi mal disimulada curiosidad por su espíritu aventurero y la curiosidad propia de mis diecisiete años. Lo cierto es que me cayó bien como persona y no vi en él ninguno de los rasgos egoístas que en ocasiones había oído comentar a mis padres. Sólo estuvo una noche. Por la mañana me lo encontré paseando solo por el parque pensativo. Me dijo que tenía que marchar de nuevo, no podía estar muchos días en un mismo lugar.
Había venido porque sentía melancolía del lugar donde había pasado casi toda su vida pero al mismo tiempo se daba cuenta que era muy diferente a todos los que le rodeaban, hecho que provocaba que le miraran con desconfianza. Me habló de que hacía algo muy importante, pero que precisamente esa importancia dependía de que lo supiese la menor gente posible. Me aseguró que no infringía ninguna norma y ví sinceridad en sus ojos.Cuando se despidió su apretón de manos fue tan fuerte como sincero y sus palabras vuelven ahora con fuerza a mis oídos con un significado especial: “Si algún día tengo que confiar en alguien, sé que podré contar contigo”
Durante los dos días siguientes a cada visita, llamada o carta no existía en la casa otro tema de conversación, todo eran cábalas sobre Fernando y sus fuentes de ingresos. Al tercer día la intensidad de las conversaciones comenzaba a decrecer desapareciendo por completo hasta que se produjese la próxima llamada.
Nunca había prestado demasiada atención a los comentarios de sus padres. Siempre pensé que si les intrigaba tanto era porqué quizás ellos deseaban interiormente imitar su ritmo de vida y poder viajar alrededor del mundo con toda clase de lujos.
EL ACCIDENTE
La noticia nos llegó inesperadamente. Encontraron su automóvil en el fondo del lago de Bolsena, entre las poblaciones de Orvieto y Montefiascone en el centro de Italia. El coche había caído al río medio kilómetro antes y según testigos presenciales mientras el vehículo iba hundiéndose lentamente vieron cómo se movía alguien en su interior, pero cuando los submarinistas llegaron a él no encontraron ningún cuerpo en el habitáculo ni en sus alrededores.
La policía no encontró señales de lucha pero uno de los tubos del líquido de frenos estaba cortado limpiamente por la mitad. Rastrearon el fondo del lago durante los días siguientes sin resultado positivo, dándolo finalmente por muerto.
LA CARTA
Cinco días más tarde recibí una carta dirigida en la que mi tío me encargaba personalmente que si le ocurría algo me dirigiera rápidamente a la casa que conservaba en las afueras de Madrid En el escrito, que venía acompañado de un plano, detallaba cómo acceder a un doble fondo existente en un armario de la biblioteca situada en la planta baja y recoger un manuscrito y un libro allí escondidos. Insistía encarecidamente en la importancia de las 30 hojas escritas a mano y de las que nadie debía conocer nunca su existencia.No acertaba a imaginar de qué se podía tratar ya que en la carta no lo mencionaba, y ello contribuía aún más aumentar mi grado de confusión y al mismo tiempo excitación. Si Fernando tenía planeado que en el momento en que le ocurriera algo esa carta llegase a sus manos es que debía tratarse de algo verdaderamente importante. Por ello, tres horas después de recibir el correo había partido en dirección a Madrid.Pasé la curva del lago y reduje aún más la velocidad. A la derecha y a 200 metros, escondida parcialmente por los árboles que bordeaban la carretera, se vislumbraba la mansión. Estaba anocheciendo y en estos momentos me dí cuenta de que quizás no era demasiado prudente visitar una casa desconocida sin luz suficiente pero en estos momentos era tal la intriga que tenía que me hubiera sido imposible dar la vuelta y esperar al día siguiente Tenia que saber qué contenía aquel manuscrito y porqué Fernando había confiado únicamente en mi.
LA MANSIÓN
Cincuenta metros más adelante se encontraba el camino de tierra que conducía hasta la puerta principal. Antes de llegar a esta bordeé el estanque y siguiendo la pared lateral llegué hasta la parte trasera Quería dejar el coche escondido de miradas indiscretas. Encontré la llave, tal como indicaba la carta, al pie de uno de los focos del jardín Ahora la oscuridad era casi total. Caminaba con cuidado, el día anterior había descargado una gran tormenta en la zona y el suelo estaba aún húmedo. Por unos momentos me quedé petrificado en el sitio, me había parecido ver un destello de luz en una de las ventanas de la planta superior, como si alguien hubiera encendido durante unos segundos una pequeña lámpara. Pero había sido tan fugaz que ahora dudaba no fuese simplemente el reflejo de alguna luz lejana en el mismo cristal.
Seguí avanzando lentamente hasta llegar a las escaleras que conducían a la entrada. Di dos veces la vuelta a la lave y empujé cautelosamente la puerta, cómo si hubiera de encontrarme alguien esperándome en el interior.
Me quedé quieto durante un minuto en el vestíbulo. El silencio y la oscuridad eran casi totales. Poco a poco miss ojos fueron acostumbrándose a la penumbra, enfrente tenía las escaleras de acceso a la planta superior donde estaban los dormitorios. El croquis me indicaba que debía dirigirme a la derecha, cruzar la sala de estar y desde ella accedería a la biblioteca. Había traído una pequeña linterna pero decidí no utilizarla aún, la tenue luz que entraba desde el exterior le permitía vislumbrar los objetos con suficiente claridad.
Me dirigí hacia la biblioteca. Giré suavemente el pomo y entré. Las persianas de la única ventana estaban bajadas, sólo un hilo de luz se filtraba por la puerta entreabierta, una sensación de humedad me hizo estremecer y comprendí que nadie había entrado allí en mucho tiempo.
Encendí la linterna y manteniéndola separada del cuerpo, barrí la habitación. Dos enormes estanterías llenas de libros flanqueaban una mesa central con una lámpara en un extremo. Varios montones de libros y documentos se apilaban en la mesa, todos muy bien ordenados. Era como si se quisiese tener a mano una serie de información en un momento determinado sin moverse del sitio.
EL MANUSCRITO
Busqué con la mirada la tercera repisa de la estantería derecha, localizando, los volúmenes de una gran enciclopedia. con su cubierta roja, verde y dorada. Saqué todos los volúmenes menos el primero y lo empujé hacia atrás. El fondo de madera giró sobre sí levemente, dejando un espacio entre este y la pared suficiente para meter la mano. Palpé y no encontré nada, empujé un poco más el libro y enfocando con la linterna pude ver como un pliego de hojas estaba a punto de caer al suelo, ya que la cinta que las aguantaba se había despegado de la madera. Alargué la mano todo lo que pudo y las retiré con cuidado. Estabas amarillentas y húmedas a causa del contacto con la pared durante mucho tiempo. Iba a marchar ya cuando me acordé del libro. Alcancé un gran atlas situado dos estanterías más arriba. Las hojas estaban simuladas, en su interior encontró un libro de tapas verdes con un título bastante vulgar, “la rueda”.
Coloqué todo en su sitio y salí con rapidez de la casa dirigiéndome al coche. Por precaución me llevé la llave, no estaba del todo convencido de que no me estuviesen observando y ya tendría tiempo de volver a colocarla en su lugar.
Apreté a fondo el acelerador, tenía unas ganas enormes de empezar a leer el manuscrito y al mismo tiempo, si alguien tenía intención de seguirme se lo pondría difícil. Vigilé por el retrovisor pero no detecté ningún vehículo sospechoso.
Había reservado habitación en el hotel Palace. Cené en un restaurante mexicano cercano. Terminé más temprano de lo acostumbrado y subí a mi habitación hirviéndome la curiosidad. Saqué la botella de whisky escocés del mueble bar y me acomodé en la butaca para leer con tranquilidad el manuscrito. Comenzaba así: “Si alguien lee estas líneas es porque ha recibido mi carta y yo ya no podré utilizar lo que aquí se explica. Estas líneas no han de ser reveladas a nadie, si este secreto es divulgado perderá todo su valor. A partir de este momento la persona que lo utilice podrá vivir con toda clase de lujos, disponer del dinero que quiera, viajar por todo el mundo y podrá intimar con las mujeres más bellas del planeta. Pero en contrapartida, su vida se volverá más solitaria, ya que no podrá confiar plenamente en nadie y todas sus relaciones, de amistad o íntimas serán esporádicas. Si sabe moderarse, las satisfacciones compensarán ampliamente estos pequeños contratiempos.
Pronto comprenderá que las dos cosas son incompatibles, en ese momento su visión será mucho más clara”.
GERARDO SIVIER BLANC
“Todo comenzó una noche del 14 de enero de 1984 Aquella tarde habían llegado a la tienda tres paquetes de libros antiguos procedentes de Bilbao. Debido a su variada temática me quedé en la tienda para clasificarlos después de cerrar al público”.
“La mayoría de ellos trataban de temas corrientes y vulgares en su presentación. Su salida al mercado sería difícil, pero al final siempre aparecía algún cliente que solicitaba aquello que no habían podido servirle en ningún otro sitio. Uno de los libros, sin embargo, llamó mi atención por la combinación de colores en su cubierta. El título “LA RUEDA” estaba escrito en letras rojas sobre fondo verde inglés. Unos bordes dorados contribuían a darle un aspecto más señorial El autor era un desconocido Gerardo Sivier Blanc Quizás fue lo poco original del título lo que llamó más mi curiosidad y me impulsó a abrirlo y hojearlo. Al principio no entendía bien a que se refería, pero a medida que iba pasando las páginas comprendí que el autor detallaba una manera de ganar dinero apostando a la ruleta. Sólo sobre las suertes sencillas de ésta. Para el que no conozca este juego, en el cilindro hay 37 números, del 0 al 36 dispuestos en orden aleatorio. Cuando la bola cae en el cero, todas las apuestas se las queda la banca. Hay 18 números rojos y 18 negros, 18 pares y 18 impares, 18 números menores (1 –18) y 18 mayores (19 – 36). Estas son las chances simples, en las que el jugador, al ganar, recibe una cantidad igual a la apostada”.
“Empezaba con una pequeña introducción en la que aducía las razones por las que según él, durante innumerables años muchas personas habían intentado encontrar una forma de ganar dinero constantemente con este juego sin conseguirlo. Explicaba en primer lugar que nunca se le hubiera ocurrido intentar esta empresa en otra suerte de la ruleta que no fuesen las chances simples, con una posibilidad de acierto para el jugador muy cercana al 50% en cada jugada. A continuación describía la fuerte adicción que puede suponer el juego y que no influye a todas las personas por igual. La causa principal, según él, por la que tantas y tantas personas habían fracasado en esta empresa era el mismo jugador y su comportamiento en la mesa de juego.”
LA ESTRATEGIA
Según Blanc, el jugador “normal” está mentalizado para ganar siempre, pero no para soportar pérdidas. Llegado a un cierto límite, diferente para cada jugador, éste se descontrola, y sus mismas apuestas, fuera de toda lógica y desproporcionadas le llevan a perder inevitablemente. La misma libertad del jugador de comenzar o finalizar el juego, de elegir el lugar de la apuesta y de cambiar estas a su antojo se convierte en su peor enemigo, si su personalidad es débil.
En cambio la banca se limita a dejar que la bola gire y gire, soportando estoicamente las apuestas a que le somete el jugador, y siempre acaba venciendo, infringiéndole una derrota desproporcionada teniendo en cuenta las posibilidades casi idénticas de cada contrincante.
También era importante saber la razón por la que el jugador, llegaba a estos límites que le hacían cambiar su conducta. El autor explicaba que el jugador siempre tiende a buscar el equilibrio, de la misma manera que lo busca en las diferentes situaciones de la vida. Y en la vida, las personas fuertes se diferencian de las débiles porque saben afrontar las adversidades y recuperarse. En la ruleta también se tiende al equilibrio, pero en ocasiones es a muy largo plazo, en cortos espacios de tiempo pueden producirse y se producen con mucha frecuencia situaciones que sobrepasan a este jugador “conservador”.
Encontraba las explicaciones del autor, aún desconociendo en profundidad la mecánica del juego, de una lógica aplastante. Seguí hojeando por encima para saber hasta donde abarcaba el estudio, pero consciente de que lo volvería a leer todo con profundidad porque allí delante tenía algo apasionante y al mismo tiempo muy importante.
Para que el jugador no alterase su comportamiento, el autor proponía 2 normas fundamentales, la primera, invertir los roles de juego con la banca, de forma que fuese ésta la que asumiese los riesgos del jugador. De esta forma el jugador se mentalizaba, no para ganar siempre sino esporádicamente, y este hecho ayudaría a evitar que las situaciones desfavorables le hiciesen cambiar fácilmente su comportamiento.
La segunda norma era no jugar sólo. Según el autor, la situación cambia dependiendo del método que se aplica.
La propuesta era simular un equipo de jugadores, cada uno de ellos jugando de forma diferente sobre la misma secuencia de juego de una chance simple y con un objetivo común. De esta manera conseguía, en una misma secuencia encontrar muchas más situaciones, que al jugar como la banca, le proporcionarían en lugar de pérdidas, ganancias.
A continuación estaba detallada, paso a paso en más de 20 páginas, la estrategia de juego, empezando por los diferentes métodos de ataque, los sistemas de apuestas, las cantidades a utilizar en cada apuesta, los objetivos de cada juego, etc.
Las siguientes 10 páginas eran una serie de normas a seguir por el jugador para evitar sucumbir ante el stress continuado producido por las sesiones de juego. Según el autor este no era un “trabajo” normal en el que a final de mes recibes tu paga, aquí en todo momento el jugador está en tensión y no sabe nunca con seguridad cuando va a poder retirarse del juego. En cada minuto de juego, en cada caída de la bola está jugando con sus ingresos.
Cómo planificarse el tiempo para conseguir un mayor rendimiento con el menor esfuerzo posible, cómo evitar el control de los supervisores de los casinos, cómo evitar pasar por caja muy a menudo para cambiar las fichas ganadas (en muchos casinos y en las horas de gran afluencia de publico la única manera que tiene la dirección de saber si un jugador gana repetidamente es observarlo a través de las cámaras de la caja) No permanecer más de 3 días seguidos o 5 alternos en una misma sala, jugar siempre en las horas de mayor afluencia de jugadores para dificultar este control del personal (entre las 7 de la tarde y las 3 de la madrugada como norma general aunque recomendaba estudiar previamente las características de cada sala de juego). Aprovechar las zonas turísticas para pasar desapercibido, etc.
Otro capítulo del libro estaba dedicado a enumerar los trucos “legales” utilizados por los croupiers y personal en general de los casinos para “desanimar” al jugador perseverante. Alguno de ellos sólo estaba relacionado, se dejaba al libre albedrío del jugador cómo evitarlos, pero era más que suficiente ya que el 60% de ellos era desconocido por la gran mayoría de jugadores.
En resumen, toda una serie de consejos prácticos encaminados a convertir una persona normal en el más exitoso de los jugadores, ya que aquí se revelaban todos, los secretos de este mundo oculto a las miradas de los ciudadanos corrientes.
Era una explicación muy completa que seguía con un análisis del jugador profesional y sus cualidades, necesarias para, según el autor, ser capaz de llevar a cabo esta empresa: “el comportamiento del jugador ha de ser tan frío y disciplinado como la misma máquina contra la que se enfrenta, ha de permanecer imperturbable a todos los factores ambientales” (personal de la sala, demás jugadores, etc.) Había una larga lista de todos ellos y la forma de combatirlos.
El libro terminaba con una enumeración de todos los factores psicológicos que pueden entorpecer y hacer variar la conducta del jugador. Según el autor todos estos factores habían sido anotados por él en años y años de observación por las salas de juego de todo el. Algunos de ellos los había experimentado él mismo.
Cuando acabé de hojear el libro estaba asombrado. Había estado tan absorto en su lectura que había perdido totalmente la noción del tiempo. Eran ya las dos de la madrugada, pero no tenía sueño en absoluto. Mil preguntas venían a mi mente, quien era Gerardo Sivier Blanc? Realmente esta estrategia permitiría ganarle a la ruleta? o era una fantasía de un jugador cualquiera de ruleta? Si fuese cierto lo que en el libro se explicaba, no quería pensar en todo lo que podía significar, no habría límites para la persona que aplicara estas enseñanzas.
Aquella noche dormí poco y mal, todos mis sueños giraban en torno a una mesa de juego, en una gigantesca bola que rebotaba y rebotaba en el interior de un cilindro, pero sin que acabase nunca de caer. La mañana siguiente abrí tarde la tienda, y a las 4 de la tarde colgué el cartel de cerrado hasta el día siguiente. Viajé hasta Madrid, no para jugar sino para que me informasen del lugar donde podía conseguir una ruleta de características similares a las reales. Mi propósito era ya firme, había decidido que tenía que averiguar si aquello era realmente cierto y creía que valía la pena invertir un poco de dinero, el suficiente para que las comprobaciones que tenía pensado efectuar fuesen lo más aproximadas al juego real. Si no comprobaba la veracidad de las afirmaciones de Blanc, toda mi vida estaría arrepintiéndome de ello pensando en que había dejado escapar una oportunidad única. Pero lo que no haría sería arriesgar sin haber efectuado pruebas antes.
LAS PRUEBAS
Conseguí una ruleta de reducidas dimensiones pero perfectamente equilibrada. El fabricante, guiñándome un ojo en señal de complicidad, me dijo que había pertenecido a un casino existente en un piso de la calle Fernández Cancela y clausurado por la policía. Las 60,000 pesetas que hube de desembolsar me parecieron un precio aceptable pensando en lo que podría valer una ruleta original de casino.
Los días siguientes intenté llevar una vida normal, pero solamente deseaba que llegasen las 8 de la tarde para enfrascarme en la lectura detallada del libro. Tardé 5 días (unas 20 horas) en comprender perfectamente la estrategia y me di cuenta de que era algo realmente sofisticado. El autor había valorado y analizado detenidamente todas las incidencias posibles del juego, no había dejado ningún cabo sin atar.
Estaba realmente ansioso para comenzar a efectuar las pruebas con la ruleta, así que planifiqué sesiones de 5 horas diarias en las que llegaba a lanzar la bola un promedio de 500 veces. Los fines de semana disponía de más tiempo. Abría la tienda dos horas más tarde de lo habitual, cerraba a las siete de la tarde, y desde las 8 hasta las 2 de la madrugada (hacía un descanso de una hora para cenar) simulaba sesiones reales de juego. Incluso efectuaba el cambio de sentido de giro del cilindro y de la bola en cada rotación para que los resultados fuesen los más parecidos posibles a los producidos en una verdadera sala de casino.
Me había propuesto llegar a las 50,000 rotaciones para tener una total seguridad de que los resultados no eran fruto del azar, pero después de 7 semanas y 30,000 giros, tras una sesión en que las ganancias fueron realmente espectaculares, decidí que ya era suficiente y que el período de prueba había terminado. Tenía ante mi unas cifras realmente sorprendentes, no porque no se ajustasen a lo que se especificaba en el libro, sino porque en el fondo siempre había desconfiado de que fuese cierto. Pero los resultados estaban ahí y eran incluso mejores, un jugador que emplease fichas de 1000 ptas. podía llegar a ganar por día 150,000. No quería ni imaginar que pasaría si alguien jugase con fichas de un valor superior como por ejemplo 5,000 o 10,000 ptas.
Para mí eran cifras realmente astronómicas y entonces recordé que en algún lugar del libro se advertía del peligro que suponía utilizar un valor de ficha demasiado alto ya que podía llamar fácilmente la atención de la dirección de la sala. Era preferible utilizar un valor discreto aunque dependería directamente de la sala y el momento en que se jugase. Un valor de ficha de 50$ en Las Vegas a cualquier hora del día apostado a las chances simples no llamaría nunca la atención, pero este mismo valor de ficha utilizado en una sala de juego francesa (donde la apuesta mínima es de 2 francos) a las 7 de la tarde y con 25 clientes alrededor de las mesas pondría en alerta a toda la dirección del casino.
Pero vi que de todas maneras una de la reglas principales había de ser la discreción, y vi también que era el momento de volver a leer detenidamente el libro, especialmente los capítulos dedicados a los factores ambientales, psicológicos y todo lo que podía suponer, por parte del personal de la sala, un obstáculo para el jugador.
La hora de la verdad estaba cada día más cerca pero no había de precipitarme, el día que fuera al casino por primera vez, gracias a la lectura del libro, sería un jugador experimentado con cientos de miles de horas de juego virtual (o real) a sus espaldas.
La semana siguiente la dediqué a volver a leer detenidamente el libro memorizando todos los factores ambientales y psicológicos del juego, y preparando en una agenda de mano las planillas necesarias para anotar las incidencias del juego.
VISITA AL CASINO DE MONTESBLANCOS
Me marqué como fecha para mi primera visita al casino el sábado 17 de marzo de 1984. Decidí ir fuera de Madrid, no quería ser reconocido por nadie en mi primera noche de pruebas. Así que tomé rumbo a Zaragoza, al casino de Montesblancos. Su situación, en lo alto de una montaña a la que se accedía por una sinuosa carretera abrazada en pleno invierno por una espesa niebla le proporcionaba un aire fantasmagórico y de misterio (13 años más tarde su fama se vió empañada por el asesinato, nunca resuelto, de un interventor) Llegué a las 10 de la noche. Bajé las escaleras de acceso a la sala con la sensación de entrar en un mundo desconocido y excitante a la vez. Muchas miradas de jugadores se volvieron hacia mí mirándome con la curiosidad propia de quien ve llegar un forastero al lugar. Me impresionaron los vestidos de noche de las jóvenes croupiers con sus guantes de seda negra.
Me sentía incómodo en un ambiente desconocido y me dirigí hacia la barra del bar situada a la derecha. Desde allí podía dominar toda la sala y observar con aire despreocupado, mientras saboreaba lentamente mi bebida, el movimiento en las diferentes mesas de juego.
Dos de las mesas de ruleta americana estaban abarrotadas de jugadores, más tarde comprobé que eran las que tenían la apuesta mínima más baja. Observaba la actitud del jefe de mesa y los croupiers y era una mezcla de indiferencia y superioridad hacia el remolino de gente que alargaba los brazos hacia el tapete.
Me llamó la atención especialmente un hombre de unos 60 años situado en el extremo de una de las mesas.
Estaba pegado a ella como si tuviera miedo de que alguien le quitase el sitio y tenía a su lado una pequeña libreta en la que hacía anotaciones tras cada jugada. Vi que solo apostaba a las docenas y seguí con curiosidad su juego para ver como si tenía o no éxito. Normalmente su apuesta era de sólo una ficha, pero en ocasiones apostaba 3 y hasta 4 fichas en dos de las 3 docenas.
Su montón de fichas descendía y aumentaba por momentos pero una serie de jugadas desgraciadas hizo que se quedara sin ninguna. Miré su rostro y ni se inmutó. Sacó cuatro billetes de 10,000 ptas. de su cartera y los lanzó al croupier que le devolvió dos montones de fichas.
Observaba a los demás jugadores y en su rostro veía reflejadas las diversas emociones que se suceden durante la jugada. El apresuramiento al apostar, la impaciencia esperando la caída de la bola y su alegría o tristeza según les favorecía o no la suerte. El jugador que escondía la cabeza después de perder 24 fichas o el que ganaba un pleno y miraba a su alrededor para ver si los demás jugadores se habían percatado de su fortuna.
Durante 45 minutos estuve observando al personal de la sala, jugadores y nuevos clientes que iban llegando.
Ahora había unas 200 personas moviéndose entre las diferentes mesas. Creí que había llegado el momento de pasar a la acción. Cuando me levante de la silla sentí cómo si unas tenazas aprisionaran mi estómago y por unos instantes me pregunté si estaría haciendo lo correcto. Rápidamente recordé las 7 semanas pasadas haciendo pruebas y me tranquilicé. Me dirigí a la mesa número 7, la apuesta mínima era de 500 pesetas y sólo había 4 jugadores. El croupier me miró interrogativamente y le pregunté si podía cambiarme dos billetes de 10,000 ptas. a lo que contestó con una media sonrisa irónica: “Faltaría más, caballero”. Contó hábilmente 40 fichas y las deslizó hacia mí.
LOS PRIMEROS RESULTADOS
En mi primera jugada el sistema me indicaba apostar una ficha al color negro. Salió el 7 rojo. A las 3 de la madrugada pasé por caja y cambié mis 82 fichas (había ganado 42). Había parado ½ hora sobre las 12:00 de la noche para respirar un poco de aire fresco. Gané los dos primeros juegos con relativa facilidad pero el 3º se resistía. Cuando volví tuve que esperar aún una hora hasta poder retirarme de la mesa con mi objetivo cumplido: había ganado 21,000 ptas. en 4 horas de juego.
El relato de Fernando seguía explicando cómo durante todos estos años había recorrido medio mundo jugando en los diferentes casinos consiguiendo una inmensa fortuna que le había permitido vivir sin límites teniendo a su alcance todos los lujos que siempre había deseado anteriormente.
Citaba los casinos de todas las ciudades que había visitado, entre ellas Paris, Roma, Viena, Berlín, Londres, Tánger, El Cairo, Buenos Aires, Montevideo, Québec, Las vegas, etc.
Recalcaba la importancia de seguir al pie de la letra las indicaciones del libro sin menospreciar ninguno de los factores en él explicados porque tarde o temprano se descubría su importancia. En algún país podía no tener demasiada relevancia pero en otro se podía convertir en el más importante. A pesar de la discreción empleada siempre en sus visitas a las salas de juego, relataba que en 3 ocasiones había notado que le seguían al dirigirse a su hotel. Al día siguiente había cambiado de sala y ciudad.
Escribía estas líneas sin saber quien las leería, pero seguro de que sería de su confianza. Aunque a él le hubiera ocurrido algo que le impidiera seguir utilizando las enseñanzas del libro, no quería que este secreto permaneciera escondido durante mucho tiempo, alguien había de coger su relevo y aprovecharlo, quizás dentro de 10 años la situación de los casinos y su reglamentación hubiesen cambiado no permitiendo la aplicación de este sistema.
LAS POSIBILIDADESDespués de leer la última línea del manuscrito recosté la cabeza en el sillón y quedé absorto unos minutos mirando el techo de la habitación. Me resultaba difícil controlar la euforia, pero lo cierto es que todo un mundo nuevo de posibilidades se abría ante mí y no lo pensaba desaprovechar. Ante mis ojos pasaron, cómo si fuesen los fotogramas de una película, sucesivas escenas de salas de juego, viajes en barco, bellas damas que jugaban a mi lado, todo en escenarios cambiantes de diferentes países.
Uno de los mayores deseos del hombre ha sido siempre desafiar las leyes de la naturaleza y del orden establecido, sin que ello le pueda comportar consecuencias negativas. Muchas veces dejaba volar mi imaginación imaginándome lo maravilloso que sería poseer un don sobrenatural que me hiciese superior a los demás seres humanos. En mis sueños no había límites:
Poseer una coraza invisible que le hiciese invulnerable a cualquier ataque. Podría dedicarme a defender a los demás sin temer ningún daño físico.
Poder elevarse por los aires y volar sin la ayuda de ningún medio mecánico.
Ser invisible y poder entrar en cualquier habitación sin ser visto.
Poseer rayos x en la mirada que me permitieran atravesar objetos, graduable en intensidad según objeto y situación.
Tener en el bolsillo un billete que se multiplicara por si sólo y me proporcionara todo el dinero que necesitase.
Tener un don que me hiciese irresistible a las mujeres con tan sólo mirarlas a los ojos.
La inmortalidad, sin tener que llegar a un pacto con el diablo, o haber de convertirse en vampiro.
La eterna juventud.
Pero siempre acababa despertándome de mi sueño para volver a la rutina diaria. Sin embargo ahora tenía en mi poder algo verdaderamente importante, que me proporcionaría la mayoría de estas cosas que siempre había deseado.
Comprendí que se habían terminado todos mis problemas, si Fernando había vivido espléndidamente durante 20 años yo no sería menos, a partir de ahora se terminaron las ataduras, podría vivir la vida que me apeteciera, viajando por todo el mundo y disfrutar de las más bellas mujeres ¿quién se acordaba de Alice?
Podía planificar una ruta, con hoteles de 5 estrellas incluidos, por todos los casinos españoles, o viajar un fin de semana hasta el mítico Montecarlo, o ¿porque no viajar directamente a Las Vegas?.
Marcos San Juán

Gran temporada en casas de juego Bonaerenses

Hubo récord de recaudación en los casinos provinciales.
Buenos Aires, Argentina - El director de Casinos de la zona 1 de la Provincia de Buenos Aires, Gustavo Menéndez, anunció que "en la temporada pasada, tuvimos una recaudación récord de un 32 por ciento mayor que la del año pasado".
Y agregó que "esto es importante, porque sabemos que parte del dinero que se obtiene del juego serán destinados a los programas sociales de nuestra provincia. En tal sentido, el dinero transferido superaría los 190 millones de pesos".
Sobre la posibilidad de abrir nuevos casinos, indicó que "esto es un tema que deberá resolverse en el área Legislativa. Lo que si existe, es un proyecto de reubicación de estas casas de juego que registran baja productividad en temporada baja".
En cuanto al retiro de los cajeros automáticos de los casinos, Menéndez aclaró que "la medida judicial que así lo disponía era para salas de bingo. Pero igualmente nosotros pensamos que se tomaría una tesitura similar con nuestras salas, por lo que nos adelantamos a cumplir la disposición".
"Para nosotros -acotó- significa una incomodidad, porque nuestros empleados, que son muchos, tenían la facilidad de cobrar sus haberes más fácilmente en el propio lugar de trabajo".
Y añadió que "el retiro de los cajeros en toda la provincia, incluida Mar del Plata, después de la resolución firmada hace dos días por el interventor, ya es decisión de quien es dueño de estos mecanismos electrónicos: el Banco Provincia".
En cuanto al tema provisional, sostuvo que "actualmente, nuestros empleados se jubilan por la Caja nacional.
Pero en unos años más vamos a tener la suerte de jubilarnos por la Caja de la Provincia, que es la mejor del país".
Fuente: La Capital

martes, 17 de julio de 2007

La falsificación llega al casino

Madrid, España - La Policía Nacional ha detenido a cinco personas, dos hombres y tres mujeres de nacionalidad china, que utilizaban fichas de 250 euros falsificadas en el Gran Casino de Aranjuez.
Los arrestados actuaban de manera coordinada y aprovechaban cualquier descuido del personal para colocar las fichas.
El material de juego se entregaba a los distintos miembros del grupo fuera del casino. Para ello, había un coche aparcado en las inmediaciones donde guardaban todo el material.
Las investigaciones se iniciaron el pasado día 17 de septiembre, al detectar la dirección del Gran Casino de Aranjuez un stock de caja de 13 fichas, de las denominadas americanas, que habían sido falsificadas.
En ese momento se inició un dispositivo de vigilancia especial para detectar cualquier movimiento para introducir estas fichas. El 29 de septiembre, se localizó en una mesa de 'black-jack' una de las fichas falsas, 'colada' por una mujer llamada Mengzhen C. Los agentes comprobaron, a su vez, que mantenía frecuentes contactos en distintos momentos de la sesión de juego con los también ciudadanos chinos Changcheng N., Boli Z., Xiue C., y Xhili F.
Aquel día, sobre las 23.45 horas, Changcheng N. abandonó la sala de juego con dos compañeros y se dirigió a un aparcamiento próximo, donde se introdujo en un vehículo Audi A-4, propiedad de uno de ellos. En ese momento fueron abordados por policías del Servicio de Control de Juego.
Una vez detenidos y practicado un minucioso registro se intervinieron dos bolsas de plástico que contenían 48 y 54 fichas falsas, otra que contenía fichas americanas falsas, con valor 250 euros cada una. En otra bolsa había otras cuatro bolsas de plástico, cada una de ellas con cincuenta fichas americanas falsas con valor facial de 250 euros cada una.
La falsificación integral de las fichas era bastante buena, ya que incorporaban las medidas de seguridad de las auténticas y por ello eran difíciles de detectar.
El proceso de fabricación no es nada sencillo, por lo que es preciso contar con sofisticados medios, ya que la adulteración se realiza a través de un molde en el que se van inyectando los distintos plásticos e incorporando las medidas de seguridad.
Las investigaciones continúan para determinar el lugar de fabricación, aunque todo apunta a que estas fichas hubieran sido fabricadas en Zhejiang (China). Se da la circunstancia de que todos los detenidos son nativos de esa localidad.

Liz Renay

Washington, Estados Unidos - Liz Renay, que murió el pasado 22 de enero en un hospital de Las Vegas de derrame gástrico, fue novia de un gángster, ex convicta, escritora, pintora, stripter, streaker del Hollywood Boulevard, actriz y pofesora en una academia de buenos modales. Tenía ochenta años.
En 1959, fue condenada por perjurio durante el juicio federal por evasión de impuestos de su amigo el mafioso Mickey Cohen. Condenada a tres años de prisión, a los 27 meses fue dejada en libertad, por buena conducta."Estoy segura que lo que destruyó mi carrera fue Terminal Island", dijo una vez sobre la cárcel de baja seguridad de California. "Podría haber sido una gran estrella, si no hubiese ido a la cárcel".
Su apreciación de su potencial era indudablemente exagerado, como casi todo lo demás de esta principiante que se fanfarroneaba de sus medidas. Una vez ganó un torneo de look-alikes de Marilyn Monroe, patrocinado por los estudios de Twentieth Century Fox.
Su carpeta actoral consistía de papeles en películas como ‘The Thrill Killers', ‘Interlude of Lust' y su último largometraje, de 2002, ‘Mark of the Astro-Zombies'.
El director John Water fue responsable de su papel mejor recordado como Muffy St. Jacques en ‘Desperate Living' (1977) "la asesina de la comida para perros". Ese papel le exigió asfixiar a una niñera dopada en Alpo.
Su status de culto ya lo había ganado. Apareció en el libro ‘American Tabloid', del escritor de novelas policiales James Ellroy. Escribió un libro sobre consejos cosméticos y varias memorias, publicadas por Lyle Stuart, incluyendo ‘My Face for the World to See' y ‘My First 2,000 Men'.
Pearl Elizabeth Dobbins nació el 16 de abril de 1926 en Chandler, Arizona, sobre lo que solía señalar que era el mismo año de nacimiento de Monroe. Para angustia de sus padres evangélicos, trató de triunfar como bailarina y modelo de sujetadores en Las Vegas.
En 1950 se convirtió en figura por una escena cinematográfica rodada en Phoenix. Su precoz conducta en el plató le ganó un reportaje fotográfico de cinco páginas en la revista Life, titulada ‘Pearl's Big Moment'. Para entonces, se había casado dos veces y tenía dos hijos.
Se hizo camino a Nueva York vía Washington; su marido trabajaba para la Casa de Moneda norteamericana. Trabajó como modelo de Fred y como stripter en clubes repletos de personajes del hampa. Salió con Tony Coppola, un guardaespaldas del jefe de Murder Inc., Albert Anastasia.
En 1957, se marchó a Hollywood y conoció a Cohen, que la ayudó a encontrar actuaciones para la televisión. Ganó mil dólares por responder correctamente preguntas sobre el programa de televisión de Groucho Marx, ‘You Bet Your Life'. También trabajó en una academia de buenas maneras.
En general, se la veía en fotos de tabloides compartiendo miradas íntimas, -y, una vez, un helado de crema- con Cohen. Fue también una notoria presencia en juicios por asesinatos entre mafiosos y un caso de evasión de impuestos contra Cohen, que fue acusado de lavado de dinero a través de ella. Ella se negó a declarar contra su marido.
En la cárcel, escribió un libro de memorias, empezó un grupo de teatro que montó ‘Terminal Island Follies' y enseñó a pintar al óleo a otras reclusas.
Tras su puesta en libertad, encontró un nicho haciendo de madama en películas de explotación, algunas pornográficas. Como un truco publicitario en 1974 corrió desnuda por el Hollywood Boulevard a mediodía.
Atrajo a multitudes y también al despacho del fiscal de la ciudad, que la acusó de exhibición indecente y de ser intencionadamente lasciva.
Fue absuelta por un jurado de ocho hombres y cuatro mujeres. Un jurado le pidió un autógrafo "para su hijo de quince". Entretanto, la striptisera Jennie Lee, que empezó un Exotic Dancers Hall of Fame, colocó a Renay en su lista de las diez bailarinas más desvestidas.
En el juicio, su abogado distribuyó fotografías del ‘sitio del suceso' para promocionar el acto burlesco de Renay.
Renay alentó a su hija Brenda, a unirse a ella en las tablas.
Siguieron trabajando juntas hasta que Brenda se suicidara en 1982, en su cumpleaños número treinta y nueve.
Los siete matrimonios de Renay terminaron en divorcio. Deja un hijo de su segundo matrimonio, con John McLain, de Sierra Vista, Arizona.
A continuación publicamos parte de una de sus últimas entrevistas.
Liz y su ciudad del alma
Las Vegas - Liz Renay es una de las mujeres más bellas de la historia del cine y un icono de Las Vegas. Su libro “My Face For The World To See”, reeditado recientemente, ha pasado a la historia como una de las autobiografías más interesantes e inusuales escritas por una estrella cinematográfica, y entre sus películas figuran títulos legendarios como “Desperate Living”, “Peeper” o “The Thrill Killers”. Liz es admirada además por todo tipo de estrellas rockeras: desde los Cramps hasta Miss Guy (Toilet Boys) o Inger Lorre.
Siempre me has comentado que Las Vegas es tu ciudad favorita...
“Tengo tres ciudades favoritas y Las Vegas es la que más me gusta. No me gustaría vivir en ningún otro sitio. Mis otras dos ciudades favoritas son Hollywood y NYC. He vivido algunos períodos también en Hollywood y NYC. La verdad es que adoro Hollywood, pero acabé viviendo en Las Vegas cuando me casé con mi peor marido y me trasladé aquí. Si no viviese en Las Vegas, probablemente elegiría Hollywood, porque tiene más cosas que me atraen que NYC, aunque por supuesto ahora mismo me gustaría poder estar en NYC, para ver la nueva obra musical de John Waters, la versión teatral de ‘Hairspray’. Ha sido un enorme éxito. Siempre supe que John llegaría a ser muy grande. Cuando le conocí era sólo un director independiente, pero me di cuenta del talento que tenía. He trabajado con gente muy grande, ya sabes, proyectos como ‘Peeper’ con Natalie Wood y Michael Caine, y cosas así, pero John es el mejor director con el que he tenido oportunidad de trabajar. John es un director único. Es además un tipo muy artístico, ya sabes que él también pinta”
Volviendo a Las Vegas, ¿por qué te gusta tanto esta ciudad?
“Es una ciudad muy excitante. Por ejemplo, quizá estoy una noche pintando hasta las cuatro o las cinco de la mañana, y si de pronto necesito algo, puedo salir y comprarlo. Eso no sucede en Hollywood ni en New York.
Me encanta también jugar toda la noche, y al salir del casino por la mañana, cuando ya luce el sol, poder ver los neones todavía encendidos. Esta ciudad está viva día y noche. En mi canción ‘Las Vegas’ precisamente hablo de eso: de cómo el sol y el neón se fusionan”.
¿Qué opinas de la evolución de Las Vegas desde los 50’s hasta ahora?, ¿piensas que ha cambiado mucho?
“Oh Dios, desde luego. Ha cambiado tanto que es increíble. Recuerdo que cuando vine a Las Vegas por primera vez me gustó mucho el hecho de que no hubiese casi tráfico. A diferencia de NYC o L.A., aquí en Las Vegas podías ir a cualquier parte con el coche sin encontrar atascos. Eso hace tiempo que cambió, ahora el tráfico es casi tan intenso como en L.A. Esta es una ciudad que todo el mundo elige para pasar unos días de vacaciones, porque es una fiesta continua, y la población se ha triplicado, ya no es la pequeña ciudad que yo conocí hace años. Los cambios que se han producido en Las Vegas me agradan y me desagradan al mismo tiempo. Adoro todas las nuevas cosas fabulosas que han hecho, pero echo de menos algunas de las cosas antiguas. Antes había muchos pequeños casinos que me gustaban mucho, y solía tener más suerte allí que en los casinos grandes. Pero por desgracia han derribado la mayoría de ellos, incluso han tirado abajo algunos casinos grandes que adoraba, como el Sands. ¡Se están cargando todos mis casinos! (Risas) ¡No paran de destruir cosas! A mí me gustaban esos pequeños lugares perdidos, eran sitios donde podías esconderte y nadie lograba encontrarte. (Risas) ¡Ni siquiera mis novios eran capaces de encontrarme en esos pequeños casinos! (Risas) También había lugares muy románticos que han desaparecido y que echo de menos, pero entiendo que han tenido que derribarlos para crear todos esos casinos enormes y fantásticos. El problema de los nuevos casinos es que no tienen esa intimidad que encontrabas en los antiguos”.
Toda la gente que he entrevistado y que conoció Las Vegas en los 50’s y 60’s, echan en falta el glamour de aquella época.
“Oh, por supuesto. Y cuando yo llegué aquí por primera vez, aún había gangsters, algunos de ellos eran amigos míos y me llevaban a todas partes. Iba a lugares como el Caesar’s Palace y no tenía que pagar nada, porque era novia de Mickey Cohen. También podía entrar y salir cuando quería del Las Vegas Country Club. Yo salía con toda esta gente de la Mafia y podía ir a cualquier parte gratis. Lo triste de todo esto fue que al final tuve que ir al funeral de cada uno de ellos. Cuando llegas a la edad que yo tengo y no mencionaré, aunque te niegues a aceptarlo y te sientas joven, como me pasa a mí, y hagas lo que hace la gente joven, ¡todos tus amigos se mueren! (Risas) Todos los tipos que conocía en aquella época eran mayores que yo. Yo tenía veinte años y ellos pasaban de los cuarenta o los cincuenta. El único funeral al que no acudí fue el de Mickey Cohen, y una de las razones por las que preferí no ir, aparte de que no quería atraer la atención de la prensa, fue porque acababa de casarme con un tipo que era terriblemente celoso, ¡y no quería que fuese al funeral de Mickey por celos! Eso fue algo increíble, ¡tenía celos de un hombre muerto! Aquel marido mío terminó volviéndose loco, ya que era alcohólico y empezó a tomar una medicación que le hizo perder la cabeza. En una ocasión me persiguió por todo el barrio gritando que me iba a arrancar la nariz de un mordisco, ¡y para mí perder mi nariz habría sido mucho peor que si hubiese cogido una pistola y me hubiese dicho: ‘Voy a matarte’! (Risas) Yo pensé: ‘¿Qué voy a hacer sin mi nariz?’. (Risas) Aquél fue el peor de todos mis maridos. Sólo hubo otro marido casi tan horrible como él, aunque a diferencia de éste, aquel marido no se volvió loco al cabo de un tiempo, ¡sino que ya estaba loco cuando le conocí! (Risas) Ojalá me hubiese dado cuenta de su locura. Yo pensaba que era un tipo genial hasta que me dio en la cabeza con una botella y casi me mata. (Risas) No soy buena reconociendo si alguien está loco, ¡porque yo misma estoy un poco loca! (Risas) Me cuesta darme cuenta de que alguien está totalmente loco, en lugar de estar temporalmente loco, como es mi caso. Mi locura aparece sólo de vez en cuando”. (Risas)
Retomando el tema de Las Vegas, ¿cuales son tus juegos favoritos en los casinos?
“Oh, Dios mío, ¡esto va a sorprenderte! Me gusta el Baccarat, para el que se necesita tener mucho dinero si quieres jugar; adoro ese juego, pero sólo puedo jugar de vez en cuando, porque puedes perder una fortuna en un instante. Aparte de eso, mi juego favorito es el que resulta más difícil de ganar, la ruleta. Suelo tener mucha suerte en la ruleta, porque uso mi viejo sistema y funciona. Un día tenemos que ir a jugar juntos y te explicaré en qué consiste mi sistema. Con mi sistema no te haces rico rápidamente, no funciona así, pero si tienes paciencia, terminas ganando. No sucede siempre, por supuesto, no hay ningún método infalible, pero yo gano más veces que pierdo. Suelo pasar dos o tres horas jugando cada vez, y si tengo suerte es fácil que termine llevándome 600 dólares. Cuando no tengo tanta suerte, igualmente gano algo, por lo general 100 dólares. Y considero que dos o tres horas de mi tiempo valen mucho más que 100 dólares, pero, ya sabes, disfruto jugando, es algo que me relaja mucho. El año pasado hice cálculos de mis ganancias y pérdidas en los casinos, y había ganado 12.000 dólares en total, contando las pérdidas. Lo bueno de jugar es que no se trata sólo de ganar, sino que es un juego muy social. Conocí a mi marido más rico en una mesa de ruleta. (Risas) Cada vez que me quedaba sin fichas, él me daba un montón más, y terminamos tomando unos cocktails y nos casamos al cabo de unos meses. Muchas cosas pasan en la ruleta. He conocido a mucha gente interesante mientras jugaba a la ruleta. Aparte de eso, un psiquiatra amigo mío me dio su opinión sobre por qué me gustaba tanto la ruleta: yo soy una persona obsesionada con el control, necesito controlar todos los aspectos de mi vida, y de hecho por eso tuve mala suerte en mis siete matrimonios, porque no soporto que me controlen, y si alguien me pone una correa al cuello, debo cortar la correa y huir; bien, pues en la ruleta no tienes ningún control sobre lo que ocurre, todo depende de la maldita bola, y eso es bueno para mí, me sirve para tomarme un descanso de lo que es mi vida habitualmente. Eso es lo que me fascina de la ruleta: no tienes control, estás en manos del destino, y eso es excitante”.
¿Qué consejo le darías a alguien que quiera ganar en los casinos de Las Vegas?
“Bueno, si te interesa un juego en el que haya buenas probabilidades de ganar, el mejor es el Baccarat, por eso los jugadores que apuestan más juegan a ello. Puedes perder mucho dinero, pero las probabilidades de ganar son mayores que en ningún otro juego. Y por supuesto no estoy hablando de esas ridículas máquinas de Baccarat que yo odio, me refiero a jugar en la gran mesa de Baccarat. Después del Baccarat, el juego con mayores probabilidades de ganar son los dados. Hay muchos libros que hablan de ello, de hecho mi editor Lyle por ejemplo escribió uno titulado ‘Casino Gambling for the Winner’. Mi consejo para alguien que desee tomarse el juego realmente en serio es que empiece por leerse todos los buenos libros que se han escrito sobre ello. Hay muchos libros sobre poker, baccarat, 21... sobre cualquier juego que exista. Yo he leído la mayor parte de libros que se han escrito sobre el juego, pero sin embargo he elegido la ruleta, que es donde un jugador tiene menos probabilidades de ganar, y lo he hecho porque me divierte y además gano frecuentemente. Al jugar hay que tener también en cuenta si juegas contra el casino o lo haces contra un compañero de mesa. Si juegas contra el casino, lo más fácil es que acabes perdiendo, porque sin duda los casinos ganan más que pierden, o no podrían construir esos edificios espectaculares. Sin embargo, si juegas contra alguien que a su vez esté jugando contra el casino, es fácil que acabes ganando. Conozco a un tipo que se dedica a apostar contra la gente que va ganando en una mesa: si ve a alguien que está en racha, sabe que antes o después perderá; cuanto más tiempo esté el dado rodando, más probabilidades hay de que pierda, y entonces hace una gran apuesta contra él y termina ganando, ¡aunque todos los de la mesa le odian! (Risas) La gente odia que alguien apueste contra el ganador. Ese tipo siempre gana dinero de esa manera, pero nunca se divierte. Para mí es importante ganar a menudo, pero al mismo tiempo divertirme, yo realmente me divierto mucho al jugar a la ruleta. Es bonito cuando en la mesa sientes que formas parte de un equipo, como te decía es un juego muy social, y lógicamente si apuestas contra alguien que va ganando, no le gustarás a nadie en la mesa, todo el mundo estará deseando que te echen del casino. (Risas) Hay poca gente que actúe de ese modo y apueste contra sus compañeros de mesa que ganan, porque todo el mundo quiere pasárselo bien al jugar. De eso se trata Las Vegas para mí: diviértete, gana algún dinero, lee los libros y entiende de qué va el juego”.
¿Cuál era tu casino favorito en los viejos tiempos?
“El Flamingo era mi favorito, de hecho la noche en que ardió el MGM yo estuve jugando en el Flamingo hasta las seis de la mañana, y cuando empezó ese horrible incendio, todos salimos a la calle y vimos a la gente colgada de los balcones, mientras los helicópteros trataban de rescatarlos. He visto muchas cosas terribles en Las Vegas, porque soy una jugadora nocturna. En el pasado cuando escribía mis libros, solía hacerlo de noche. Escribía cinco o seis horas, hasta la una de la madrugada, y al terminar siempre me iba a jugar a los casinos para relajarme. Por eso, solía acabar de jugar cuando ya era de día. El Caesar’s Palace está sólo a seis minutos en coche de mi casa, así que es agradable poder acercarme allí cuando me apetece. Si tengo insomnio, voy al Caesar’s Palace o al Flamingo de madrugada, juego dos o tres horas, y me vuelvo a casa a dormir. Lo peor es cuando tengo insomnio, voy al casino, juego unas horas, cometo el error de comer algo allí, regreso a casa, tengo más insomnio que nunca ¡y termino regresando al casino para jugar más!”. (Risas)
¿Por qué preferías al Flamingo por encima de los otros casinos?
“Porque tenía más suerte allí que en ningún otro casino. Era un casino muy agradable, tenía todo lo que podías desear, ya sabes: restaurantes preciosos y tal. Ahora los restaurantes que hay en el Flamingo son incluso mejores, pero ya no me gusta. Lo han cambiado todo, han quitado mis máquinas tragaperras favoritas, y han puesto esas nuevas máquinas que hacen un ruido horrible. Muchas de esas nuevas máquinas ni siquiera despiden un montón de monedas cuando ganas, no sientes la excitación al oír caer las monedas, sólo sale un ridículo papel. Le han quitado parte de la gracia y ya no lo disfruto. De los casinos actuales adoro el Venetian, con las góndolas... A algunos casinos ni siquiera voy a jugar, me atraen otras cosas que tienen que ofrecerme, mientras que hay casinos a los que sólo acudo para jugar. Uno de los mejores jugadores que conozco es mi editor Lyle, cada vez que viene a Las Vegas, todos los casinos se lo disputan y le ofrecen las mayores comodidades para que les visite, porque suele apostar mucho dinero. Lyle es mi mejor amigo, ya he escrito varios libros para él, y ahora estoy preparando un par de nuevos libros: la segunda parte de mi autobiografía, y un libro de recetas de cocina. El libro de recetas se titulará: ‘Quickie in the kitchen... not in the bedroom, for God’s sakes!’. (Risas) La mayoría de platos que recomiendo pueden cocinarse muy rápido, no hay que pasarse dos horas en la cocina preparando un plato para tu novio”.
Antes has comentado que uno de tus casinos favoritos era el Sands...
“Oh sí, Don Rickles solía actuar allí, en el lounge. Ya sabes cómo es el humor de Don, suele meterse siempre con la gente, pero no son bromas crueles. Él siempre solía insultarme en sus actuaciones, (Risas) pero me gustaba. Pues bien, actuaciones como las de Don Rickles solían ser muy íntimas, porque al actuar en el lounge podía ver a la gente cara a cara y dirigirse a ella. Yo actué con Don Rickles hace muchos años en un club de Washington DC, yo era su telonera. El humor de Don era muy políticamente incorrecto en aquellos tiempos, pero nunca tuvo problemas por ello”.
Imagino que habrás visto de todo en tus noches de juego...
“Oh sí, por ejemplo jugadores profesionales gastando cientos de miles de dólares cada noche. Ese tipo de gente jamás quiere mezclarse con jugadores de tercera, tienen sus zonas privadas en los casinos a las que no puede acceder nadie que no esté a su nivel. Eso me parece bien, tiene que haber algo para todo el mundo. En Las Vegas hay también pequeños casinos a los que yo jamás iría, son lugares para gente indeseable. Aquí tienes de todo: hay casinos para los jugadores profesionales que mueven fortunas de dinero, y también hay casinos dirigidos a la gente local que vive en la ciudad. Está la cadena Station de casinos: Power Station, Texas Station... que sólo está enfocada hacia la gente local, no les interesan los grandes jugadores que vienen de fuera, pero ganan mucho dinero igualmente, porque tienen una clientela muy fiel, y cada jugador quizá gasta 5.000 dólares al mes o algo similar. Es curioso pero un casino como Power Station está en auge constante, ganan cada vez más dinero, mientras que algunos de los grandes casinos especializados en jugadores profesionales tienen problemas económicos”.
¿Viste la película “Casino” de Scorsese?
“Sí, y me gustó. La que no me ha gustado nada ha sido el remake de ‘Ocean’s Eleven’; está muy por debajo de la original. En el remake puedes ver todos esos efectos especiales que no podrían haberse utilizado en la película original, pero en mi opinión el Rat Pack actuaba mejor, y la primera película era superior. Ahora por lo visto van a hacer una secuela de esta nueva versión de ‘Ocean’s Eleven’, ¡no puedo entender por qué!”. (Risas)
¿Crees que el film “Casino” refleja cómo era Las Vegas en el pasado?
“Me gusta la película, pero no creo que nadie haya logrado mostrar cómo era Las Vegas”.
Esa película está basada en personajes reales, ¿llegaste a conocer al personaje que encarna De Niro?
“Cuando vi esa película estaba con un novio muy excitante, así que no pude concentrarme del todo en lo que pasaba en la pantalla. Me centré más en los besos que en la película”. (Risas) Seguro que llegaste a conocer a los mafiosos en los que basaron ese film...
“Supongo que a algunos de ellos sí, a no ser que los matasen antes de que yo llegase a Las Vegas”. (Risas)
Uno de los personajes habituales de Las Vegas que llegó a ser muy buen amigo tuyo fue Sammy Davis Jr. ¿Cómo le conociste?
“¿Cómo le conocí? Oh Dios mío... Era inevitable que llegase a conocerle. Yo salía con Joe Di Maggio, a través de él conocí a Frank Sinatra y a todo ese grupo de gente. A Sammy le conocí en NYC, nos hicimos amigos, y me invitó a todas las fiestas que organizaba, me presentó a su madre... Podría contarte muchas historias interesantes sobre él. Le conocí en una tienda de discos de NYC. Creo recordar que yo no llevaba mi carnet encima y en la tienda no aceptaban el cheque que les había firmado, entonces escuché una voz detrás mío que decía: ‘Todo está bien, yo respondo por Liz Renay, ¿queréis ver mi carnet?’, ¡y era Sammy Davis el que hablaba! (Risas) Ese fue nuestro primer encuentro y poco a poco surgió una buena amistad entre nosotros. Sucedió algo muy gracioso cuando publiqué mi libro ‘My First 2.000 Men’. El día de mi boda con el actor Read Morgan, apareció Sammy y me dijo: ‘¿Cómo es que yo no salgo en el libro?’. Y la razón obviamente era que nunca habíamos sido amantes, sólo amigos, y ese libro estaba dedicado a mis amantes. Entonces Sammy respondió: ‘¡Eso lo podemos arreglar ahora mismo!’, (Risas) y yo dije: ‘Aunque arreglásemos eso ahora, no llegaríamos a tiempo para incluirlo en el libro’. (Risas) La verdad es que no pudo elegir peor día para proponerme eso, si hubiese sido en otra ocasión quizá habría sucedido algo, ¡pero era el día de mi boda! (Risas) Sammy empezó a repetir: ‘’Ven a mi habitación, tomemos una copa!’, pero yo repliqué: ‘Sammy, no podrías haber elegido un peor momento, ¡esta es mi boda!, ¡voy a casarme hoy!’. (Risas) Entonces Sammy dijo: ‘Entiendo, vas a casarte. Felicidades’, y se fue. (Risas) Fue gracioso que finalmente se decidiese a seducirme justo el día de mi boda”. (Risas)
¿Te gustaba Sammy como persona?
“Era maravilloso. Lo que más me gustaba de él era su sentido del humor, era un tipo muy divertido. Siempre me sorprendía con comentarios graciosos que me hacían reír”.
¿Cuál fue tu reacción cuando se produjo la explosión del Rock en los 50?
“Adoro a Elvis. Era muy apuesto, simpático y muy tímido, y su música era increíble. Cuando le conocí me autografió las tetas. Yo solía terminar mis shows con una de sus canciones”.
¿Llegaste a ver a Elvis en directo?
“Sí, le vi en Las Vegas, cuando ya había ganado peso y no estaba en muy buena forma física, aunque seguía cantando igual de bien que siempre. Era un tipo fantástico. Nunca jamás habrá otro Elvis”.
¿Y qué me dices de bandas como los Rolling Stones o los Beatles?
“Adoro a los Beatles, y también me gustan mucho los Rolling Stones. ¡Pienso que Mick Jagger es explosivo! (Risas) Es alguien increíble, es una verdadera paradoja. Me gusta tanto en el escenario como en la vida real, porque es alguien que tiene mucho valor. No me parece guapo en absoluto...”
Pero supongo que sí te parece sexy...
“Yeah, ¡me has quitado la palabra de la boca! (Risas) No es guapo pero tiene algo muy especial, tiene esa arrogancia... Tiene una enorme confianza en sí mismo, hace cualquier cosa que se propone. Es una persona muy especial. Puede cantar una de mis canciones si le apetece”. (Risas)OK, ya que hablamos de sex appeal, citaré a algunos tipos y tú me dices si te parecen sexy o no. El primero de ellos es Errol Flynn.
“Oh, Dios mío, ¡sí! Dios, sí!!!!!! (Risas) En mi última película soy abducida por unos extraterrestres, y digo: ‘No me importaría ser abducida por Errol Flynn o Rudolph Valentino, ¡pero no por un pequeño vómito de extraterrestre!’. (Risas) Errol Flynn fue uno de los tipos más guapos de la historia. Otro actor que me parecía muy atractivo, a pesar de los rumores sobre su sexualidad, era Tyrone Power”.
¿Qué me dices de James Dean?
“James Dean no me parecía nada especial, era un tipo del montón. Yo solía tener un jardinero que era exactamente igual que él. James Dean está totalmente sobrevalorado, en mi opinión”.
¿Cassius Clay?
“Él era un hombre muy atractivo. No hay duda sobre eso”.
¿Clark Gable?
“Cuando le colocaron las orejas hacia atrás, le cambiaron el peinado y le sometieron a todos aquellos cambios cosméticos, llegó a tener el máximo de atractivo que puede poseer un hombre. Pero cuando empezó su carrera no era tan guapo, necesitó mucha ayuda para lograr esa imagen”.
¿Robert De Niro?
“Nunca me ha parecido atractivo en absoluto. Es un hombre con una imagen del montón”.
¿Bill Clinton?
“Es guapo. Ahora ya es un poco mayor y yo diría que se ha hecho un pequeño lifting, pero todavía no se ha quitado las bolsas que tiene bajo los ojos, y debería hacerlo. Si corrigiese un par de detalles en su rostro, llegaría a ser muy atractivo. Pero de todas formas es guapo, me parece el presidente más atractivo que hemos tenido”.
¿Y Kennedy?
“No era mi tipo en absoluto. Me parecía medianamente atractivo, pero no era mi tipo. No lucía nunca un buen peinado... En fin, no era feo, pero jamás me gustó demasiado”.
Por lo menos preferirás a Kennedy por encima de Nixon...“Oh cariño... Nixon parecía un vendedor de zapatos o un vendedor de coches usados. (Risas) No era nada atractivo, pero hay tipos más feos que él”. (Risas)
¿Qué te parecía Marlon Brando?
“Marlon Brando era impresionante cuando rodó aquella película de motorista, ¿cuál era el título?”.
“The Wild One”.
“Sí, esa película. Era un sueño en aquella época, pero poco a poco dejó de preocuparse por su imagen. Es el paso del tiempo... A mí tampoco me gusta la imagen que tengo ahora si pienso en cómo era yo antes, pero todos nos hacemos mayores. Alguna gente, cuando gana mucho dinero y llega a ser muy famosa, simplemente se despreocupa de su imagen”.
¿Qué opinas de la imagen actual de Michael Jackson?
“Buffff... Hace poco Joan Rivers dijo algo muy gracioso sobre él. No siempre me gustan las bromas de Joan Rivers, porque a veces se excede, pero lo que comentó sobre Michael Jackson fue muy gracioso. Dijo: ‘Imagina que sus hijos están en la escuela y cuando les preguntan por su familia, dicen: ‘Vivo en la tierra de nunca jamás, y mi padre no tiene nariz y camina hacia atrás’. (Risas) Eso fue gracioso. Pero la verdad es que siento lástima por lo que le ha pasado con su nariz. Quería tener la nariz perfecta y ahora se le está deteriorando. Cuando empezó su carrera en solitario, con su color de piel natural y su nariz, era atractivo, era un hombre, pero ahora, después de todas esas operaciones no es que parezca una mujer, sino que se asemeja a una marioneta. Por lo menos todavía tiene unos ojos bonitos, pero no me gusta lo que ha hecho con el resto de su cara. Su barbilla, por ejemplo, ya estaba bien, no era necesario retocarla”.
¿Entiendes por qué motivo se sometió a todas esas operaciones?
“Bueno, según parece uno de sus hermanos solía meterse con su nariz, porque la tenía grande, aunque yo no pienso que su nariz fuese grande, él tenía una típica nariz de afro-americano. No veo nada de malo en una nariz grande, creo que siempre será mejor una nariz prominente que una nariz mínima que sólo puedas ver con lupa. (Risas) La verdad es que me apena mucho lo que le ha pasado a Michael Jackson. Es una persona con muchos problemas e inseguridades. Es triste que alguien con tanto talento tenga todos esos problemas, debe ser una persona muy infeliz. Es una tragedia”.
Texto: César Martín
Fuente: ©new york times ©traducción mQh

Marigny De Grilleau

Podríamos decir que fue a comienzos de la década de 1920 cuando se empezaron a conocer datos de analistas y matemáticos que estaban dedicando sus investigaciones al estudio del azar los fenómenos que en éste se producen, especialmente el juego de la ruleta.
En esa época un matemático francés llamado Marigny de Grilleau se dedicó a anotar todas las bolas que salían en una mesa de ruleta de el casino de Monte Carlo; concurría allí diariamente y lo hizo durante 5 años, desde que la sala de juego abría sus puertas, y se retiraba luego de jugarse la última bola de la noche. Solo se dedicaba a anotar los números que salían y no apostaba nunca una ficha., su ocupación llamaba la atención hasta tal punto que uno de los empleados del casino se acercó a él y le manifestó su intriga y le dijo que le parecía admirable la paciencia con la que se dedicaba a anotar todas las bolas que se jugaban en toda la jornada.
Grilleau le dijo:
Desde hace años busco entender claramente los fenómenos que se producen en el azar y los diferentes factores que lo rigen y no hay forma de tener las estadísticas más exactas si uno mismo no toma sus propias anotaciones.
El empleado le preguntó:
¿Usted podría decir que las estadísticas que ha tomado son fehacientes?
Grilleau le respondió que en todas sus estadísticas se había notado diferentes formas que se presentaban de una manera desordenada, pero que luego con el correr de las bolas que iban saliendo notaba que existían ciertos equilibrios y desequilibrios, pero que al final siempre existía el retorno al equilibrio en todos sus estudios.
El empleado del casino le dijo irónicamente:
Mi estimado señor usted no ha tomado todas las bolas que han salido en estas mesas, hay miles de bolas más que tiran diariamente los croupiers principiantes, para practicar, cuando el casino está cerrado al público.
Grilleau vaciló por un momento y luego, pensativo, se retiró de la sala. Lo que el empleado del casino le había dicho le estaba confirmando que el equilibrio existía en el azar.
Grilleau solo tenía una parte del universo de los números arrojados por una ruleta, pero también era un universo en sí mismo, pequeño y completo.
Si tomamos 1000 bolas de una ruleta y nos dedicamos a estudiar los fenómenos que se producen en las salidas, notaremos ciertas leyes que se cumplen, lo mismo sucederá si tomamos 100.000 bolas, solo que las proporciones serán mucho mayores.
Todos los jugadores sistemístas científicos se han dedicado al estudio de las permanencias, desde allí parte cualquier sistema o método.
Quien tenga un método que no haya sido analizado con resultados positivos, en permanencias diversas y por lo menos 15000 bolas, no puede considerarse sistemista, ni mucho menos.