lunes, 9 de marzo de 2009

Los juegos de azar se cobijan en falsas librerías por toda Rusia

Rusia - La policía ha descubierto varios casinos y salas de máquinas clandestinos.
Todos sabemos que las apariencias engañan. Pero los moscovitas a veces parecen ser recelosos de una manera casi paranoica.
Cualquier cosa puede despertar sus sospechas. Y no es de extrañar en una ciudad donde se encuentran cosas falsas por todos lados, desde vodka hasta cajeros automáticos.
A una pensionista que apenas salía de casa le pareció extraña una nueva librería que abrió en la planta baja del edificio de enfrente. Tras estar vigilando varios días desde la ventana de su piso, la anciana se dio cuenta de que del establecimiento, que permanece abierto las 24 horas, jamás ha salido un cliente con libros en la mano. Cuando llamó a la policía para poner a los agentes al corriente de sus sospechas casi se burlaron de ella. Pero la pensionista no se rindió. Al día siguiente, se atrevió a salir de casa y entró en la falsa librería. Dentro no había libros. Vio una sala de máquinas tragaperras llena de clientes. “¿Y usted qué busca aquí?”, le preguntó un guardia a la entrada.
La policía moscovita ha descubierto varios casinos y salas de máquinas tragaperras clandestinos que funcionaban en la capital rusa camufladas como tiendas de productos de alimentación, librerías e incluso bibliotecas.
Es que, desde el 2007, oficialmente está prohibido abrir nuevos casinos e instalar máquinas tragaperras. Los pocos establecimientos que quedan deberán cerrarse el próximo 1 de julio en el marco de un plan nacional para trasladarlos a zonas especiales, fuera de Moscú y San Petersburgo.
Los rusos desde siempre han sido grandes aficionados a los juegos de azar. Con la caída de la Unión Soviética en 1991 y la legalización del juego, las ciudades rusas enseguida se llenaron de miles de casinos. Las máquinas tragaperras estaban en los comercios, las bocas de metro, las paradas del transporte municipal y las universidades. Con lo cual no es de extrañar que haya más de 20 millones de afectados por el síndrome del juego patológico, según un reciente estudio del instituto de psiquiatría Serbski de Moscú. El problema ha llegado tan lejos que el Gobierno proclamó una cruzada contra los juegos de azar. Solo en Moscú las autoridades han cerrado más de 2.500 de las 2.800 salas de juegos.
La idea del ayuntamiento era sustituirlas por pequeñas tiendas de alimentación, librerías, lavanderías y farmacias. Se cambiaron las placas, eso sí. Pero no las costumbres arraigadas de los moscovitas.
Según la policía, además de las falsas tiendas y librerías, en Moscú funcionan millares de casinos y salas de juego clandestinos escondidos en pisos privados y en lujosos chalés de las afueras. Hay para todos los gustos y carteras, desde los oligarcas rusos de la primera línea hasta los pensionistas y escolares. Para acomodar a los adictos al juego, los establecimientos relacionados con los juegos de azar pronto serán trasladados a cuatro zonas de ocio en áreas fronterizas del país. Algunos moscovitas aparentemente se desplazarán al nuevo Las Vegas a la rusa. Pero la mayor parte se convertirán en falsos lectores.
Fuente: xornal

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