viernes, 11 de julio de 2008

Las casas de apuestas 'online' no pagan impuestos

España - Las principales multinacionales del sector operan en España en un vacío legal que favorece ingresos de hasta 3.000 euros, los previstos para 2008.
Pocos sectores pueden jactarse en tiempos de crisis de que su volumen de negocio crezca más de un 100% anual. Es el caso de las casas de apuestas online, que han encontrado en el público español un cliente entusiasta y ávido. Siguiendo la tradición del ensayismo nacional, en todo español anida un alma de jugador empedernido que lo impulsará, pese al acoso mensual de las facturas, a no escatimar unos euros en apostar por su ciclista predilecto del Tour, o por el próximo oro en los 100 metros de Pekín.
El perfil del apostador, en efecto, es el de un hombre de 25 a 40 años, universitario y profesional, amante del deporte y usuario de las nuevas tecnologías. El cebo de la Eurocopa ha sido clave en el boom que el sector ha experimentado durante el primer semestre de 2008. Fuentes internas de la compañía de apuestas líder en Europa, Bwin, señalan a LA GACETA que han ingresado 300 millones en este periodo, y creen que el sector ya atesora 1.500 millones de ingresos en estos primeros seis meses (en torno a un 10% de beneficio), y que acabará el año con 3.000. Es una cifra muy superior a los 1.200 estimados por la Asociación Española de Apostadores Deportivos por Internet (Aedapi).
Empresas como Bwin, Betfair o Miapuesta.com están haciendo su agosto, pero viven una época dorada que quizá toque pronto a su fin. La falta de regularización que impera en el sector del juego on line está pidiendo a gritos un marco legal claro, y tanto el Parlamento como los gobiernos regionales preparan el desembarco de la ley en el anárquico y feraz vergel de las apuestas internautas. Dos autonomías fueron las pioneras en el intento de poner puertas al campo de las apuestas en la Red: la Comunidad de Madrid y el País Vasco.
En Madrid, las condiciones para obtener la licencia de actividad son diáfanas: un tipo impositivo del 10% que recauda la comunidad; un aval bancario nada desdeñable, de 12 millones de euros, para garantizar el pago de los premios a los clientes; la apertura de una sede física en la región; y la homologación de sus sistemas informáticos para permitir el control de las autoridades. Sólo hay una empresa del sector en España que tiene la licencia tanto en Madrid como en el País Vasco: Codere, de origen inglés (Sportium es la otra regularizada en Madrid). Para lograr su estatuto de legalidad han tenido que cumplir todos los requisitos mencionados, lo cual se traduce en importantes desembolsos, y no puede extrañar que denuncien la ilegalidad impune en la que operan sus rivales. “Es competencia desleal. Pero lo peor es que operar sin licencia impide garantizar cosas como la liquidez o el control de menores. ¿A quién vas a reclamar si te estafan?”, explican en Codere. La austriaca Bwin tiene sedes en Gibraltar y Malta, dos célebres paraísos fiscales. Vaya usted al Peñón a reclamar.
A la espera de la ley
Bwin pidió la licencia para operar en Madrid en 2006, pero, extrañamente, aún no la ha obtenido. Fuentes de la propia compañía revelan a LA GACETA que quizá estén demorando a propósito los trámites para ver si, entretanto, sale adelante una normativa estatal y así se ahorran pasar antes por la autonómica.















Altos directivos de Bwin confiesan cierta sensación de inseguridad jurídica. Un ejemplo flagrante es el incumplimiento sistemático de la legislación sobre publicidad del juego, prohibida a pesar de que abunde en cuñas de radio y banners.
El Estado sólo se muestra inflexible en el ámbito televisivo. El propio grupo Recoletos tiene un portal de apuestas, Jugando Voy, a medias con una casa extranjera, y lo publicita sin problemas.
Tampoco la Administración mete demasiada prisa a las casas. No se conoce sanción contra ellas por operar sin licencia o incumplir el veto publicitario.
Todos esperan la regularización general.
Fuente: Jorge Bustos - gaceta

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