Koh Kong - Cambodia. Dada la absoluta predilección por los juegos de azar de todos los segmentos de la población y especialmente de la de origen chino, abundan las apuestas y las loterías ilegales. También existen buen numero de garitos y casinos al margen de la ley. El estado ha intentado luchar contra las populares loterías extra legales en las que diariamente millones de personas de clase social baja juegan pequeñas cantidades. También ha intentado cortar el cáncer de las apuestas o quinielas que con los partidos de la Liga Inglesa o la Champions Ligue hace especialmente buena parte de la juventud universitaria.Cuando se habla de introducir legalmente los grandes Casinos, como han intentado los dos últimos gobiernos democráticos, motiva agrias polémicas y un rechazo mayoritario. Somos un país cuya religión budistas prohíbe los juegos de azar, los pobres se harían mas pobres, aumentarían el crimen y la prostitución, etc, etc. El fariseísmo de las opiniones tiene un doble rasero, los pobres no podrían tener casinos pero los ricos, los la elite económica y política han encontrado una salida muy thai y por tanto evitadora del conflicto: jugar en el extranjero.
Las clases adineradas vuelan a Macao, el nuevo Las Vegas de Asia, o pronto al casino que esta construyendo el gobierno de Singapur. Pero para quienes prefieren no volar tan alto ni ir tan lejos, el pragmatismo característico de la mentalidad tailandesa pronto hallo la solución. Creemos los casinos al otro lado de la frontera. Así los Mercedes Benz, BMWs, Lexus, Volvos, Audis y mas de un rojo Ferrari con matricula de Bangkok, se desplazan semanalmente a los grandes Casinos de Cambodia... cuyos oscuros propietarios son capitalistas tailandeses.
A lo largo de la frontera este que linda con Cambodia y con el beneplácito de ambos gobiernos se ha montado un rosario de grandes, lujosos casinos a los que tienen acceso los tailandeses con pasaporte. Los jugadores cambodianos tienen prohibida su entrada en el casino de no ser militares de alta graduación o influyentes personajes del gobierno de Phnom Penh. El personal de servicio es cambodiano por los bajísimos sueldos de los mas de 1200 empleados para 1000 huéspedes.
Con estos antecedentes decidimos visitar el lujoso complejo turístico donde se halla el Casino de Koh Kong. El mas meridional de los casinos tailandeses en Cambodia queda a unas 3 horas de coche de Bangkok, donde Tailandia tiene menos de un kilometro de ancho entre el mar y las montanas khmer. Hay que dejar el coche en la parte tailandesa de la frontera en un gran aparcamiento. Se cruza a pie la frontera y obtenemos por 25 Euros el visado que nos autoriza para entrar en tierra cambodiana. Un minibus del Casino nos lleva en menos de 5 minutos a las puertas del majestuoso edificio central del Koh Kong International Resort Club entre esplendidos jardines. El amplísimo lobby del Grand Hotel esta exactamente debajo de una altísima cúpula parecida a la del Congreso de los Estados Unidos y del suelo a las altas columnas todo es mármol. La sensación de riqueza y opulencia es masiva. Amplios ventanales nos dejan ver el mar muy azul del Golfo de Siam.
Podemos escoger entre las habitaciones de lujo de 120 Euros, para los tailandeses billonarios hasta los 25 Euros de sencillas habitaciones en un edificio anexo para jugadores "pobres". Cogemos un amplio bungalow frente a la gran playa de dos kilómetros, entre los jardines y la preciosa piscina. Ni en la playa de arena finisima, aguas trasparentes com si en Menorca estuviéramos, ni en los jardines, ni en la inmensa piscina hay nadie. Aquí la gente viene a lo suyo que es el juego y entre cientos de maquinas tragaperras como en cualquier casino subimos por la generosa escalinata también de mármol a los salones de juego. Aquí si que hay gente a todas horas. 2 ruletas, 1 mesa de poker, 1 de black jack y 12 meses de baccara. Está a tope de jugadores la mayoría mujeres enjoyadas. Desde la apuesta mínima de 1 Euro hasta la máxima de 1000 Euros se pueden jugar en este gran salón. La sala anexa con menos mesas es para apuestas mínimas de 100 Euros hasta los máximos 10.000 Euros reservada a los jugadores VIP.
Ahora comprendemos que ni la soberbia piscina, ni la larguisima playa virgen, ni los grandes jardines perfectamente cuidados, tienen el menor atractivo para quienes solo tienen una pasión: el juego. Los jugadores llenan las salas de juego las 24 horas mientras les sirven snacks y bebidas gratuitas, que les permiten quedar anclados en sus sillas mientras se tiran las cartas o rueda la bola de la ruleta.
Una discreta tiendecita permite empeñar joyas y conseguir efectivo para aquellos que acabado el efectivo tienen la precisión de seguir jugando. Varios restaurantes, tiendas libres de impuestos y boutiques parecen no despertar mucho interés entre los que solo vienen a ganar... o perder.
El complejo lúdico y turístico de este resort club contrasta con la pobreza que podemos ver a solo 5 km. hacia el sur en las tres el polvorientas calles del pueblo cambodiano de Koh Kong. No podemos olvidar que la mayoría del pueblo de Cambodia vive con menos de 70 céntimos de Euro al día por debajo del umbral mundial de la pobreza. Aquí ya no vienen los tailandeses pero si los mochileros occidentales que embarcan para Sihanoukville a 4 horas de navegación y camino de Phon Penh. Mochileros que olímpicamente pasan de largo ante los soberbios edificios donde la elite tailandesa pasa las horas jugándose parte de sus fortunas.
La costa de Cambodia, que empieza aquí y llega a Vietnam, en el futuro, no dudamos que por sus bosques tropicales y sus kilómetros de arenales vírgenes acabaran siendo promocionadas para el turismo de sol y playa que hoy llena Tailandia y sus islas.
Fuente: esdiari - Francisco Caules Sintes




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