domingo, 15 de junio de 2008

Costo social de los juegos de azar

Mexico - Los juegos de azar son útiles para la población en la medida que pueden conseguir que los jugadores pasen buenos momentos en la espera ilusionada de un premio. Sin embargo, debemos estar conscientes de que solamente alguno o algunos de los jugadores serán ganadores de algún premio.
Según la conclusión preliminar de un estudio de la Universidad de Alcalá de Henares (España) "jugar no es malo". El estudio del departamento de psiquiatría, concluye que "el juego interviene en el proceso de maduración y aprendizaje de muchos de los llamados animales superiores, humanos incluidos". Según dicha tesis jugar nos permite aprender a respetar reglas, a tener en cuenta las habilidades del oponente, a poner a prueba las nuestras y a superarnos, en definitiva ... jugar nos permite pasar un buen rato, aprender e, incluso, madurar".
El lado oscuro de los juegos de azar es lo que se conoce como ludopatía (o juego patológico). La ludopatía es una alteración crónica y progresiva del comportamiento por la que un individuo siente una incontrolable necesidad de jugar, menospreciando cualquier consecuencia negativa. Se trata, pues, de una adicción. La ludopatía es un trastorno psiquiátrico reconocido como tal, por primera vez en la historia, por la Asociación Psiquiátrica Norteamericana en 1980, la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 1992, la reconoce en la clasificación Internacional de Enfermedades.
Los que los jugadores patológicos no saben o prefieren ignorar y los empresarios organizadores de esos eventos omiten alertarlos es que las leyes de la probabilidad siempre están en contra del jugador y en favor de la entidad organizadora del juego.
La ludopatía se manifiesta cuando el jugador ?compulsivo? tiene una intensa "necesidad" de jugar (y de recuperar lo perdido). Dicha necesidad, paulatinamente, va ocupando todo su tiempo libre, gran parte del tiempo laboral y prácticamente todo su tiempo social y familiar. La ludopatía conduce a la "ruina de la vida", según un reporte de la Asociación Americana de Psiquiatría (EUA). En muchas ocasiones, el jugador ludópata tiene que recurrir a actividades ilegales como robo, fraude y prostitución para obtener el dinero que escapa de sus manos, "arruinando la vida de los otros".
La ludopatía, como se ve, además de ser una enfermedad generada por los juegos de azar, genera también efectos en la economía de las personas y trastornos de índole social y familiar (Reforma, 14 de junio de 2002 "Ludopatía: la apuesta patológica").
Según el estudio de Reforma, antes citado, por dar un ejemplo, en Alemania se estimó el costo social de la ludopatía en más de mil millones de marcos al año, aproximadamente. En España, donde hasta hace 25 años era muy difícil ser ludópata, los únicos juegos permitidos eran la Lotería Nacional y las quinielas de futbol, desde la legalización genérica del juego en 1977 hasta 1998, en un periodo de 21 años, existían aproximadamente 500 mil jugadores patológicos adultos. Los especialistas consideran que el 5 por ciento de la población de ese país, sin ser ludópata, son jugadores problemáticos y podrían llegar a sufrir el trastorno más adelante. Pero un dato que verdaderamente aterra es que de los individuos en tratamiento por juego patológico, el 20 por ciento ha intentado suicidarse. Hay que tomar en cuenta que, sólo se registran los casos en que las personas han pedido ayuda; los demás no se encuentran registrados. Además, se calcula que por cada ludópata existen de 10 a 20 personas afectadas a su alrededor entre familiares, amigos y compañeros de trabajo, a los cuales impacta económica y psicológicamente.
En la experiencia internacional, en países como Estados Unidos y España existe ya un reconocimiento estatal a dicho problema social y hay una estructura de gobierno dedicada a brindar ayuda clínica con programas de salud para adictos al juego. En España, desde 1996, se dan tratamientos a este tipo de enfermos en la Unidad de Juego Patológico del Hospital de Bellvitge (Barcelona), estimándose que es el hospital pionero en el tratamiento de este padecimiento.
En México, a pesar de que la Ley General de Salud regula el problema de las adicciones, se concentra exclusivamente en las derivadas del alcohol, tabaco y fármacos, y en consecuencia, el Consejo Nacional Contra las Adiciones, únicamente se ocupa de dichas adicciones. En ese sentido son pocas las clínicas del sector salud, entre ellas el Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez y el Instituto Nacional de Psiquiatría, que manejan casos de ludopatía.
En nuestro país, recientemente se autorizó a empresas particulares para que operen centros de recreación en donde se practican juegos de azar. Los datos existentes muestran una tendencia en los países en los que el juego se ha legalizado: existen más ludópatas donde los centros y puntos de juego son más accesibles, de ahí que se deban implementar políticas públicas que limiten geográficamente los puntos de venta y juego. Y, evidentemente, prohibirlos cerca de escuelas y centros de trabajo. Además, debe establecerse alguna regulación para los juegos "on line" que están en todas partes.
En el caso mexicano, es importante tener en mente que en el artículo 2.II, inciso B), de la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, se prevé gravar con un 20 por ciento a los servicios de juegos con apuestas y sorteos. En la prensa que cubrió la discusión parlamentaria de las reformas a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, se comentó que una parte de dicho impuesto tendría como finalidad atender la ludopatía (Reforma, 14 de octubre de 2004, Fijan diputados candados a instalación de casinos).
A pesar de que en la literatura especializada se reconoce que la ludopatía como adicción es incurable, como el alcoholismo y la heroinomanía, ? a lo mucho se puede lograr que la persona se mantenga permanentemente alejada del juego? la generación de externalidades negativas a consecuencia de los juegos de azar, debe ser mitigada por los sujetos que las producen y/o por el Estado.
Estamos pues en presencia de un problema de salud pública que tiene como origen la excesiva y absoluta (en la medida que no tiene medidas preventivas) comercialización de juegos de azar. Además, es un evidente problema de tipo social, con un elevado costo para el Estado (en la medida que las perspectivas de desarrollo y crecimiento se ven estructuralmente dañadas así como los costos en materia de salubridad). Por ello se debe abonar en el terreno de la responsabilidad de las entidades organizadoras de juegos de azar para que mitiguen los efectos dañinos provocados por sus bienes y servicios.
Fernando García Sais - Catedrático de Derecho de los Consumidores ITAM
Fuente: noroeste

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