Un empresario estaba viendo las cuentas de sus empleados y se da cuenta que el cadete de la empresa tenía más dinero que él.Llama al cadete y le pregunta:
-¿Oye huevón, por qué tienes más dinero que yo?
A lo que el cadete responde:
-Lo que pasa jefe es que soy apostador, pero no se enoje, porque son apuestas sanas.
Por ejemplo:
- Apostemos 20 mil pesos a que mañana usted amanece con los huevos hinchados…
Así se despidieron y el empresario se fue a su casa. En la noche el empresario despertaba a cada rato y se miraba los huevos…
3 a.m.-¡Los tengo iguales, los tengo iguales!
4 a.m.-¡ Los tengo iguales, le voy a ganar la apuesta…!
Así llegó el otro día y tanto el empresario como el cadete llegaron a la oficina, pero al cadete lo acompañaba otra persona.
El empresario le dice al cadete:
-Ya, listo amigo. Vamos al baño.
Y el cadete le contesta:
-Ya vamos, pero si también entra el caballero que me acompaña.
-Si, si, no importa.
Entraron al baño y el empresario se baja los pantalones y le muestra los huevos al cadete. En ese momento la persona que acompañaba al cadete se cae desmallada. El empresario asustado, le pregunta:
- Oiga, ¿Qué le pasó a su amigo?
- No se preocupe, lo que pasa es que le aposte 100 mil pesos a que Ud. me mostraba los huevos.




No hay comentarios.:
Publicar un comentario