USA - Bugsy Segal convirtió Las Vegas en la meca del juego, las bellas mujeres y la residencia preferida de los mafiosos que se escapaban al desierto a huir de la justicia y a enterrar a sus rivales y William Bennett supo adivinar antes que nadie que detrás de muchos tahúres hay una mujer que está cansada de quedarse en casa cuidando a los niños.William Bennett, pasó de ser un modesto vendedor de muebles y un jugador de Bolsa sin suerte, a convertirse en uno de los magnates de Las Vegas vendiendo diversión, espectáculo y juegos a niños y mayores.Su mejor cliente eran las masas de la clase media americana, esos estadounidenses que acuden solícitamente a misa todos los domingos, trabajan para ahorrar dinero y luego están dispuestos a gastarlo buscando un golpe de suerte en Las Vegas mientras el resto de la familia se distrae con los espectáculos de la ciudad.
El multimillonario Bennett presidió de 1974 a 1994 Circus Enterprises, una empresa inmobiliaria que transformó la Strip, la línea de los casinos más importantes de Las Vegas, en un parque de atracciones en el que cabían diversiones para todos los públicos. Fue el constructor en 1990 del Excalibur, un hotel en el que el visitante era recibido con espadas y armaduras del Rey Arturo; o el Luxur, en 1993, en el que una pirámide invitaba a aventurarse por laberintos de mesas de juego, pistas de baile y viajes en lancha por el Nilo en busca de tumbas de faraones.
Con el mapa de Las Vegas sobre su mesa, extendió la meca del juego de norte a sur y compró varios casinos y hoteles que habían conocido mejores tiempos como El Sahara, uno de los pioneros y que contó en sus mejores días de los años 40 con los más famosos inquilinos del mundo de la mafia como Al Capone. Para él eran más importantes los millones de jugadores de las máquinas tragaperras que llegaban de los estados cercanos a Nevada y que se dejaban el dinero del mes que los jugadores multimillonarios que visitaban sus hoteles una vez por año. Y para hacer más felices a sus clientes construyó todo tipo de ciudades fantásticas, como el circuito de carreras que montó en El Sahara para que los visitantes se trajeran a sus familias mientras que ellos perdían el dinero con el que tenían previsto volver a casa.
Bennett nació en Glendale, Arizona, y creció en una granja antes de entrar en la Marina, donde fue piloto de bombarderos en Europa.Después de varios intentos como empresario de la industria de muebles y de un doloroso fracaso como inversor que le dejó en la bancarrota, entró en el negocio de los hoteles como recepcionista por la mañana y luego como vendedor de apartamentos por la noche.
En compañía de un socio compró una moribunda agencia inmobiliaria y se dedicó a reflotar hoteles que estaban semivacíos porque la suerte de sus clientes se había truncado en una partida de cartas. Apostó muy pronto por convertir Las Vegas en una Disneyworld del juego y por eso transformó sus hoteles de juego y mala vida en parques de atracciones en los que los clientes perdían hasta la camisa en las tragaperras, pero en un ambiente tolerable moralmente, mientras los niños correteaban por los toboganes y los espectáculos de feria.
William Bennett, constructor de numerosos hoteles y parques recreativos en Las Vegas, nació en Arizona en 1924 y falleció a los 78 años de un infarto el 29 de diciembre de 2002.
Por: FELIPE CUNA




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